La hermandad Sacramental de Viñero pretende recuperar la estampa primitiva del Nazareno cuando lucía una túnica bordada. Por ello, la Cofradía ha encargado al taller de Joaquín Salcedo la elaboración de una túnica bordada por las bocamangas, el pecho y la falda. El acuerdo se rubricó este miércoles, día 6, en el Museo del Vino entre Salcedo y el hermano mayor de la corporación mercedaria, Miguel Ángel Campos. El bordador se mostró muy satisfecho por el encargo. "Gracias a la Cofradía por confiar en mi una vez más, me ha hecho mucha ilusión".
Se trata de un proyecto ambicioso, por lo que se realizara en distintas fases, estrenando en esta Semana Santa los bordados de las bocamangas, y así en años sucesivos. El objetivo es que el próximo año el Nazareno luzca la túnica con el pecho bordado. En cuanto a la falda será la futura junta de gobierno que salga de las próximas elecciones la que decida los plazos de ejecución.

Para su bordado se emplearán las técnicas más valoradas: hojilla, cartulina y tejido de calibre fino. Enriqueciendo el resultado final con sedas de color, principalmente el verde en su uvas. El diseño de estos bordados está inspirado en el estilo de su trono procesional, el neorrococó, quedando un juego equilibrado.
La túnica aparece bordadas en pecho, mangas y falda, compuestas por cenefas con movimiento ondulante. Entrelazadas en las rocallas nacen las hojas de parra, uvas y sarmientos que dan nombre a su titular. En la parte frontal de la falda, donde forma en su eje central alto un medallón que acoge en su interior la representación de Jesucristo en las especies eucarísticas, a través de una vid que toma forma de Cáliz del que emerge la Sagrada Hostia, de la que brotan unos rayos de luz que reflejan la vida auténtica que sólo Cristo puede dar. En la parte posterior de la túnica se sustituirá el Cáliz por una Custodia, haciendo alusión al carácter sacramental de esta Hermandad.





















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