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OPINIÓN / TRIBUNA
Publicado en Opinión / Tribuna

Una votación que requiere unanimidad

Rafael López Serralvo | Jueves, 02 Agosto 2018
Los hermanos mayores, en San Julián, tras jurar sus cargos el pasado 12 de julio. Los hermanos mayores, en San Julián, tras jurar sus cargos el pasado 12 de julio. @COFRADÍASMALAGA

Es indudable el revuelo que está causando en Málaga la única propuesta de nuevo Recorrido oficial que desde la Agrupación de Cofradías se ha lanzado en las últimas semanas a la opinión pública. Se ha suscitado el lógico debate entre los que están a favor del mismo por un lado y, por otro, los que prefieren que se quede como está o como mucho sufra pocas variaciones esenciales. Dichas discrepancias se han planteado sobre cuestiones técnicas y también emotivas y en ambos casos, tratando de buscar adhesiones a las respectivas posturas.

Se ha ido asimilando por todos que era una decisión que debían tomar las cofradías mediante una votación en la que se adoptaría la opción mayoritaria, a favor o en contra, del Recorrido oficial propuesto. De hecho, se ha ido informando sucesivamente al efecto sobre el número de cofradías proclives al nuevo recorrido, ya sea las posturas iniciales de sus hermanos mayores o bien tras el resultado de los cabildos respectivos celebrados en algunas hermandades.

Sin embargo, no ha sido tan clara la Agrupación a la hora de determinar qué mayoría concreta de votos eran necesarios. En algunos momentos y por distintas fuentes de la Institución se ha dicho que tres quintos, dos tercios e incluso sólo mayoría absoluta.

En elcabildo.org se acaban de publicar dos informaciones en relación al tema de la mayoría necesaria para aprobar el nuevo recorrido. En ambos se introduce la tesis de que sería necesaria la unanimidad de los miembros (cofradías) del colectivo para sacar adelante el proyecto de nuevo Recorrido oficial, aunque en el segundo de ellos, el que aporta el informe de don Francisco José González Díaz, se califica como abierto a interpretaciones y el propio autor aclara y razona que su opinión es que es suficiente la mayoría simple.

Conviene aclarar en primer lugar, que en los vigentes Estatutos de la Agrupación de Cofradías, que datan de 1991, no se define el concepto de Recorrido oficial, se alude al mismo en varios preceptos, pero nada se menciona ni sobre su ubicación o trazado o sentido de marcha y mucho menos sobre su punto de inicio o de terminación.

La cuestión no es baladí. Se supone que la característica principal del Recorrido Oficial es que todas las cofradías tienen que pasar por el mismo, pero dicha obligación no se menciona específicamente en los Estatutos. La omisión se resuelve, porque lo que sí señala dicha norma es que la Agrupación aprobará los itinerarios e itinerarios de todas las cofradías, lo que implica que basta con hacerlas pasar a todas por determinadas calles a ciertas horas concretas para que implícitamente tengamos configurado el Recorrido oficial.

Por otro lado, los horarios e itinerarios, según los Estatutos, se acuerdan día por día de la Semana Santa por las respectivas cofradías que procesional en cada jornada, no de una manera global. Pero en la práctica, no porque lo diga norma alguna, todos los itinerarios de cada día pasan por el denominado recorrido oficial.

De todo lo anterior se extraen una serie de conclusiones a tener en cuenta: Que el trazado del actual Recorrido oficial, común a todas las cofradías, no ha sido discutido ni cuestionado en modo alguno por ninguna de ellas en los casi cien años de existencia de la Agrupación, tanto las fundadoras como las que posteriormente se incorporaron, cosa que hicieron con el statu quo del recorrido oficial que conocemos.

Por eso, hasta el punto está asimilado que el recorrido común no puede ser otro que el existente, que ni siquiera se ha estimado necesario incluir en los Estatutos de la Agrupación regla alguna con la definición de su concepto ni la especificación de su trazado.

Es decir, podemos considerar que el actual Recorrido oficial se constituye como una regla notoria y preeminente, que precede incluso a la creación de la Agrupación de Cofradías, es como el escenario aceptado e incuestionable sobre el que desarrollar el Recorrido oficial al que se alude en los estatutos. Es lo que podemos llamar una circunstancia asumida y por lo tanto profundamente consolidada, a la que hay que darle rango “supranormativo” entre las partes implicadas o afectadas. Dicho de otra manera, el actual Recorrido oficial es un elemento configurativo de la Agrupación de Cofradías.

Partiendo pues de la base de que el recorrido tradicional forma parte del conjunto de condiciones sustanciales con las que se funda la Agrupación de Cofradías y por lo tanto son las que se aceptan y asumen por las cofradías incorporadas después, vemos que el mismo está aceptado hasta la fecha de hoy por el 100% de las cofradías agrupadas.

Lo anterior no quiere decir que la Agrupación no sea soberana para cambiar el trazado del Recorrido oficial, pero lo que es indudable es que hay que plantearse qué mayoría de votos es necesaria para cambiar una norma no escrita pero que evidentemente implícita y consustancial a los fines de la institución.

Como señala inicialmente González Díaz en su informe, el canon 119.3 establece que lo que afecte a todos y cada uno debe ser aprobado por unanimidad.

Es evidente que el nuevo trazado y sentido de marcha del Recorrido oficial propuesto, con su entrada y salida en el mismo entorno (es decir, no lineal como el actual), va a favorecer a unas hermandades y a perjudicar a otras, ex novo, es decir introduciendo un cambio sustancial en las condiciones existentes cuando se incorporaron a la Agrupación y que les va a afectar de manera particular. Por lo tanto es claro que ante la naturaleza de la modificación que se quiere introducir es necesaria la unanimidad de todos los integrantes del colectivo.

Podemos invocar también como símil al respecto, lo que dispone el Código Civil sobre la alteración de la cosa común, o la Ley de Propiedad Horizontal respecto de la configuración y modificación de los elementos comunes de los edificios sometidos a dicho régimen, casos en los la ley exige unanimidad.

Pero nuestro admirado compañero y amigo, doctor González Díaz, en su informe manifiesta que en este caso sería de aplicación el canon 119.2, es decir mayoría simple, al razonar que “en este caso concreto hay algo que está por encima de los intereses particulares de las Cofradías Agrupadas, por muy legítimos que éstos sean, y que no es otro que el bien común.” Y añade que “toda vez que hay que tener en cuenta la nueva ordenación del espacio urbano y las necesarias medidas de seguridad que han de adoptarse ante la gran concentración de personas en ese escenario”.

Es evidente que se hace necesario describir en qué consiste el “bien común” al que se alude y en qué sentido el trazado y ubicación del actual recorrido infringe normas o medidas de seguridad pertinentes.

Debemos aclarar aquí una cuestión fundamental: no es lo mismo Recorrido oficial, su trazado, que sillas y tribunas o la ubicación y número de éstas últimas en aquél.

La primera cuestión es plantearse si el actual recorrido es o no inseguro o infringe alguna norma sin sillas y sin tribunas. La segunda cuestión, una vez salvada la primera, es determinar cuántas sillas y tribunas caben respetando todas las normas y medidas de seguridad aplicables. Si el resultado es inferior a las existentes en la actualidad, tendremos un problema de número de sillas que admite el actual recorrido, pero no un problema de seguridad, en abstracto, con el trazado y configuración del recorrido en sí.

Con base en lo anterior y salvada la cuestión de que el trazado por sí mismo no es inseguro, estaremos todos de acuerdo con que un problema con la disminución del número de sillas y con los derechos de los abonados a las mismas (en número muy inferior al de sillas, por cierto), no puede estar por encima de los derechos de las cofradías agrupadas, ni alcanzar la configuración de “bien común”, pues sólo se nos ocurre como tal, la recaudación que se obtiene por la venta de abonos que, lógicamente, se vería en su caso adaptada a una nueva limitada oferta, con lo que ese bien común económico estaría siempre salvaguardado.

En definitiva, entiendo que dadas las circunstancias y la trascendental naturaleza del cambio de ubicación del recorrido oficial, se precisa la unanimidad de todas y cada una de las cofradías para ser aprobado como, por cierto, ha ocurrido siempre en el pasado cuando, por ejemplo, se suprimió del Recorrido oficial la plaza del Siglo.

 

· Rafael López Serralvo es abogado y cofrade.

Modificado por última vez en Jueves, 02 Agosto 2018
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