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Lunes, 25 Junio 2018 | Actualizado 08/06/18

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OPINIÓN / BLOGOSFERA
Lunes, 11 Abril 2011

Cirio a la música del Alma

Y de vueltas a la música, tambien tenemos la suerte en nuestra ciudad que, trás Don Perfecto, nos cayera en gracia acoger a Don Eloy Garcia. Bajo mi punto de vista, es uno de los grandes en cuanto a la composición de música procesional se refiere, y seguro que el tiempo me dará la razón.

Don Eloy supera ya la decena de composiciones hacia imagenes de nuestra ciudad, cada una de ellas de mayor riqueza, y además, aportando nuevas estructuras o melodías que no recuerdan a otras piezas de afamados autores.Varias son ya las bandas andaluzas que han montado marchas de nuestro protagonista, como por ejemplo, la magnífica banda de la Oliva de Salteras que cuenta con Alma de la Trinidad como una de sus marchas bandera.

Como no podia ser de otro modo, en Málaga flojeamos con él. En la Congregación de Mena, que cuentan con tres composiciones suyas, prefieren casi cualquier marcha a las de Don Eloy. Y en Pasión, al margen de la desparecida (a la par que espectacular) Iubilaeus, anteponen Corpus Christi en la Tribuna antes de la portentosa Virgen del Amor Doloroso, primera pieza que el músico levantino aporto a una talla de nuestra ciudad.

Eso sí, el pasado viernes se estreno 'Manto y Corona', la marcha compuesta para el XXV aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores, y esta si que les puedo asegurar que no caerá en desuso. Ya lleva varias semanas en el archivo de la banda de la Expiración, que por cierto, es un ejemplo de labor incesante por la música gracias a sus dos responsables Rocio y Sofia, testigos directos junto a todos los músicos del nacimiento de esta pieza, y que todos  acogimos desde el primer momento con la máxima ilusión.

Cirio a Don Eloy, lo que nos ha aportado siempre será más de lo que seamos capaces de devolverle.

Publicado en ¿Cirio o foco?
Martes, 05 Abril 2011

La luz de la Semana Santa

-La electricidad no es obra del diablo; tarde o temprano te acostumbrarás...

 

Escuché estas palabras de boca de una de las doncellas que sirvieron en Downtown Abbey (Inglaterra), casa solariega del Conde de Grantham, en 1912; palabras que, evidentemente, proceden del ámbito de la ficción -estamos citando parte del guión de una exitosa y reciente serie de televisión-. En otro punto de la trama, el excelente personaje de la Condesa viuda de Grantham, Violet Crawley, encarnada por la fantástica Maggie Smith, exclama, horrorizada y cubriéndose la cara con un abanico:

 

-¡Oh, Cielo santo! ¡Ese fulgor..! (...) No quiero electricidad en la casa; no pegaría ojo, con esos vapores por todas partes...

 

No puedo contener mi sonrisa al recordarlo, pues en materia de iluminación y Semana Santa me siento tan gozosamente obsoleto como la Señora Crowley, feliz en el tenue resplandor de la cera y en sus temblorosos chisporroteos. Por mucho que la electricidad encarne una de las formas más vívidas de la incursión en los tiempos modernos, no sólo me resisto sino que postulo por reivindicar el para mí bendito anacronismo.

No son pocas las imágenes en Málaga que han sufrido o todavía sufren de la iluminación eléctrica de un modo más o menos directo. El caso más grave, a mi percepción, es el del Señor de Málaga, Nuestro Padre Jesús Cautivo, que retorna con más o menos frecuencia a ser iluminado con un foco de luz blanquecina y situado a los pies. Las facciones se desdibujan y hasta diríamos se muñequizan, toda vez que se trazan en su venerado rostro unas extrañas sombras producidas por los elementos prominentes de su faz; la mirada se distorsiona, ya que al ser iluminada desde abajo y de manera tan intensa adquiere un matiz dramático exacerbado y que en nada corresponde al suave patetismo de su expresión. Las pestañas de pelo natural, a su vez, describen alargadas sombras en los párpados superiores, y algunos aspectos de la policromía se potencian de un modo desagradable, como el rojo de los regueros de sangre que se hacen excesivamente visibles.

Este efecto desacralizador -las imágenes así alumbradas suelen perder un cierto punto del aura piadosa que las envuelve- afecta o ha afectado a muchas otras imágenes, en mayor o menor medida en relación proporcional casi directa a los watios utilizados. En el caso de imágenes de la Virgen es especialmente intenso, por cuanto las manos en actitud dialogante crean de este modo unas extrañas sombras que emborronan el primoroso trabajo del vestidor. Las candelerías no son siempre de cera, y cuando las velas son de parafina se observa un consiguiente efecto general mucho más pobre; sumémosle el hecho de que en algunas cofradías volver a encender los cirios parece ser una tarea pesada, incluso en casos en que hay una persona destinada en exclusiva para ello.

Muy recientemente -en esta cuaresma- escuchaba en radio al Hermano Mayor de la Archicofradía del Paso y la Esperanza, que se planteaba la posibilidad, a requerimiento de un grupo de hermanos, de incorporar más luz en torno a la imagen del Nazareno, pues "en la calle no se ve". Me asustan, y no exagero, este tipo de planteamientos, que nos han llevado tantos años a desfigurar los hermosísimos rasgos de la dolorosa de Fernando de Ortiz que procesiona la Venerable Orden Servita, por extraer un ejemplo demoledor. Y me asustan, porque entreveo que hay una necesidad imperante de comodidad, de ver un conjunto radiante, alumbrado hasta el más mínimo detalle -esos cajillos con pequeñas bombillas que hacen imposible distinguir los detalles de orfebrería que gustosamente costeamos, esa fibra óptica revolucionaria y novedosa que produce un artificial destello en torno a los detalles de la madera dorada-, prescindiendo de la teatralidad necesaria para lo que es, en definitiva, la Semana Santa: Una puesta en escena. Se prescinde paralelamente del misterioso encanto de la religiosidad popular, que ilumina con cera las calles de la ciudad.

Ah, la ciudad. Ese es otro capítulo. La luz dorada de las farolas de estirpe decimonónica que jalonan calle Larios no deben ser suficientes, como no deben serlo el resto de las que alumbran las calles del centro histórico. No puedo dejar de recordar las palabras de Eloy Téllez o Esteban Ribot, en sucesivos programas de Bajo Palio (Canal Sur Radio), donde se asombraban y con razón del extraño gusto en que incurrimos los malagueños al permitir la proliferación de focos de luz blanca en casi todo el recorrido. En ciertos tramos puede llegar a deslumbrar, y casi parece de día. Con la iluminación consentida a los medios televisivos, los dorados de algunos tronos parecen amarillo cadmio, los blancos de las flores tienen un único matiz, el del blanco nuclear, y casi todas las policromías se vuelven extrañamente rosadas. La distorsión es tan evidente que deteniéndose a apreciar estas retransmisiones podemos atisbar un artificioso azul eléctrico en el cielo malagueño así como en algunos mantos que en realidad están bordados sobre terciopelo azul marino.

Sería conveniente recordar que este gusto por la electricidad nos viene casi desde el principio. Son muchos y variados los ejemplos de tronos malagueños que hicieron uso de las bujías desde que tuvieron acceso a la entonces novedosa tecnología. Un caso llamativo es el del trono en que procesionó María Santísima del Rocío (1931), cuyo cajillo contenía gruesos cristales de color morado retroiluminados con más de cien bombillas, para lo cual eran necesarias varias y pesadas baterías. El efecto en la calle no pudo dejar indiferente a nadie, pero dudo que fuese criticado por su excentricidad, ya que eran frecuentes las tulipas esféricas -que sólo podían contener luz eléctrica- y la iluminación por acetileno -que produce una luz tan fija e intensa o más que la eléctrica-.

Me retiro a mi anacronismo, y sueño con una Virgen de Servitas siendo procesionada a la luz de un par de cirios en sus candelabros o unas cuantas tulipas, como antaño. Dejo volar la imaginación y aparece ante mí una Málaga con aterciopelada luz de color ambarino, en la que se dibujan las sombras de un modo difuminado y natural. Presiento la llama de los cirios concediendo esa transparencia como de alabastro en las candelerías, y oteo regueros de fe, visibles en cuanto que verdaderamente alumbran la calle, en las filas de nazarenos de esa Málaga de luz amable.

Publicado en Opinión / Tribuna

Capuchinos no es San Julián, ni San Julián está en Capuchinos, pero ya conocen ustedes la decisión tomada por la Junta de Gobierno de la Agrupación,  no compartida por muchos entre los que me incluyo,  que obliga a desplazarse a calle Nosquera a la imagen que presida el Vía-Crucis. Muchos podían haber sido los caminos y se tomo el más cómodo.

El Prendimiento intentó empezar con buen pie trasladando en la noche del miércoles la imagen del Señor en unas andas de forma privada, aunque la lluvia dificultó su llegada de esta forma, y según su hermano mayor en palabras a los micrófonos de esta asociación la pasada semana "se traslado de la manera más digna posible". Sin que sirva de precedente diré que, quizás esta vez si, la manera más digna posible fue la furgoneta, la lluvia es un motivo de recibo. Espero que los puristas extremados no pretendan en el mes de agosto ver a la talla de Castillo (si queda alguien que reconozca a Castillo en esa talla) subiendo Despeñaperros en unas andas presidida por dos fanales tiniebla.

Hablando ya de la jornada del Vía Crucis la puesta en escena fue inmejorable. Fue un acierto total de la Hermandad la inclusión de Judas, ya que es precisamente lo que representa una de las estaciones que se rezarán. Las andas merecen mención de igual forma, magnífica idea reproducir el trono del Señor, uno de los mejores tronos en orfebrería que procesionan en nuestra ciudad. Pero como en todos lados cuecen habas, debo insistir en que la remodelación del Señor me pareció excesivamente agresiva, las alteraciones en el cuerpo hacen que las túnicas que ya tenía bordadas parezcan prestadas, y dicho sea de paso, no me parece lógico adecuar un Cristo a un grupo escultórico, en lugar de hacerlo al contrario. Si esa es la intención, mejor sustituir que destruir en vida, auque aún la cosa tiene arreglo.

Cirio al Prendimiento, esta Hermandad lo merece por su constante movimiento, cada año aporta algo, y eso nos beneficia a todos.

Publicado en ¿Cirio o foco?
Jueves, 10 Marzo 2011

Cirio a los plumeros blancos

En una ciudad como la nuestra en la que veinte años constituyen una tradición, parece que el fenómeno de las bandas de cornetas y tambores no merecen este rol, o al menos, no da la sensación de que desde las altas esferas así sean vistas. Eso sí, en Cuaresma todo cambia, vaya a ser que cuando el alcalde acuda a  tocar una campana en la salida de una cofradía no suene la Marcha Real.

Pero no sería esto un problema si un buen día del año 1911 un nuevo género musical arrancara en Málaga. Y arrancó en el Real Cuerpo de Bomberos, a los que a día de hoy no harán justicia ni siquiera mil homenajes que se les dediquen. No dispongo de un número exacto de bandas de este tipo en España, pero les garantizo que si se lo pudiese dar se echarían ustedes las manos a la cabeza, y todo empezó en ellos.

No solo en el año de su fundación nuestra madre y maestra es un lujo, sino que también ha sabido conservar la corneta y el tambor (excepción aparte del bombo) como únicos instrumentos, lo que da más mérito si cabe a la labor que vienen realizando. La posterior inclusión de trompetas, friscornos, etc., dio a otras bandas la posibilidad de componer otro tipo de marchas, con mayor riqueza musical, lo que demostró a todas luces la calidad que bomberos había sabido mantener a lo largo de los años sin ese apoyo.

Nuestra ciudad tuvo la suerte de lado cuando además de ver nacer a los Bomberos, Alberto Escámez aterrizó en ella años más tarde. Gracias a este compositor la Cofradía del Amor puede tener el orgullo de que en gran parte de Andalucía, todos los Cristos que son acompañados por bandas de cornetas y tambores, salen a la calle con la marcha Cristo del Amor, indispensable en cualquier repertorio. Este compositor engrosa la mayor parte del repertorio considerado como "clásico", que interpreta cada año la banda que nos ocupa.

Enhorabuena a todos los malagueños, tenemos una banda centenaria pionera en su género. Cirio para los Bomberos, a ellos nunca se les apagó

Publicado en ¿Cirio o foco?
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