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Miércoles, 23 Mayo 2018 | Actualizado 20/05/18

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Provincia - EL CABILDO - La actualidad cofrade malagueña en internet
Domingo, 24 Abril 2016

Antequera cita a los Servitas andaluces

Alejandro Cerezo

La ciudad de Antequera es sede del 23ª Encuentro de Pascua de la Familia Servita de Andalucía. La jornada, que se celebra este domingo 24 de abril tendrá por anfitriona la hermandad antequerana con sede en el convento de Belén: la Venerable Cofradía de Servitas de María Santísima de los Dolores Coronada.

En dicho encuentro toman parte las hermandades servitas, órdenes terceras y grupos laicos adscritos al Secretariado Servita de Andalucía. En el año 2014 fue la Orden Tercera de Málaga la que organizó el encuentro.

 

2016 04 24 encuentroservitaantequera

El encuentro incluye una eucaristía a las once de la mañana en el Convento de Belén, sede de esta cofradía que también venera al Cristo Atado a la Columna y al Cristo del Consuelo, un Nazareno caído. Durante el encuentro también habrá visita guiada a la ciudad de Antequera

Acercarse a la Semana Santa de Campillos no requiere de un especial acondicionamiento del ánimo; al fin y al cabo, por el mismo hecho de ser andaluz ya se tiene la mitad del camino recorrido para amar a la Semana Santa y a todo lo que ella implica, porque ésta se desliza por los sentimientos del andaluz y recala en todo aquel que tenga sensibilidad y haya rozado algo de esta pasión en nuestra geografía sureña.

Campillos, asentado en la campiña del corazón de nuestra Andalucía, casi equidistante de las ciudades de Málaga, Sevilla, Córdoba y Granada, despereza toda la fuerza, el valor y la hondura que su gente atesora en el carácter forjado por su cabal existencia cuando ponemos la conversación sobre la Semana Santa.

Casi desde su nacimiento como población, en las postrimerías del siglo XV, aparecen ya los primeros apuntes cofrades que confirman la existencia de alguna hermandad asentada en estas tierras; puede decirse por tanto, que Campillos y Semana Santa conforman una unidad conceptual desde sus inicios prolongada con naturalidad hasta nuestros días.

Esa manera de entender la Semana Santa preña toda la vida de la localidad prolongando el ansia cofrade durante todo el año y manteniendo su presencia en todas las actividades religiosas, lúdicas y culturales que se realizan en las distintas épocas del calendario; no puede entenderse una feria sin la presencia de las casetas de las hermandades; son éstas las que sustentan en buena medida la cabalgada de Reyes; su presencia en el Corpus engrandece y dan mayor sentido a la celebración; son incontables los conciertos que las distintas bandas de música ofrecen en cualquier época del año; las iniciativas solidarias y caritativas encuentran siempre gran apoyo y sostén en las cofradías campilleras. Todo, absolutamente todo, en este Campillos guarda relación de un modo u otro con sus corporaciones nazarenas.

 

Historia

Históricamente y en la actualidad las distintas hermandades han tenido en la parroquia de Santa María del Reposo su sede canónica. Este edificio levantado en el S. XVI y reformado sucesivamente en los siglos XVIII y XIX -en que se le otorgó su configuración actual- guarda como una de las joyas del barroco sevillano su portada principal, ideada por uno de los grandes maestros de la ciudad hispalense, Antonio Matías de Figueroa. Bajo ese dintel han ido y venido sucesivos pasos, tronos, imágenes, nazarenos y toda la parafernalia de la liturgia cofrade de Campillos durante siglos.

A pesar de que administrativamente Campillos perteneciera a la provincia de Málaga, ciertas reminiscencias devenidas por su situación geográfica hizo que hasta mediados 1958 dependiera canónicamente al Arzobispado de Sevilla; ello contribuyó a que las maneras propias de las hermandades de esta ciudad tuvieran cierto reflejo en las cofradías locales; como también pueden apreciarse algunos aires granadinos y antequeranos; sin embargo en las últimas décadas, animada por la propia evolución de los medios de transportes y las mejores vías de comunicación, ha sido la propia capital malagueña la que ha impuesto claramente sus maneras cofrades. Esta confluencia de estilos aderezada por los elementos propios tradicionales le ha otorgado a Campillos una Semana Santa peculiar e imprescindible al momento de confeccionar el mapa cofradiero de nuestra provincia.

La historia de nuestras hermandades y cofradías no ha estado exenta de avatares y momentos de dificultad. Como en otros muchos lugares, los desgraciados sucesos acaecidos con el advenimiento de la II República y la posterior Guerra Civil propiciaron la práctica desaparición de las propias imágenes de culto y enseres que hasta entonces habían acumulado las hermandades. Fue a partir de finales de los años treinta cuando con dificultad fue reponiéndose todo lo perdido. Es por ello, que la gran mayoría de la imaginería que poseen las hermandades campilleras provenga de la producción acelerada que aquella época demandó, salida de los talleres de los más habituales y demandados imagineros de su tiempo. Sin embargo, poco a poco fue posible la reconstrucción del patrimonio perdido gracias a ese afán incansable y generoso del campillero que ha llevado a esta celebración a desembocar en los días esplendorosos que hoy la contemplan.

 

Peculiaridades

En la actualidad, las hermandades han experimentado un notable avance en el enriquecimiento de su patrimonio y ajuares; Villareal o Cristóbal Martos en orfebrería; Manuel Mendoza junto con Salvador Aguilar y Carrera Iglesias en el bordado; Palma Burgos y Ruiz Liébana en la talla de los tronos son artistas que han ido dejando muestras de su trabajo en las diferentes hermandades. Gracias a esa esforzada labor todas ellas lucen ajuares amplios en mayor o menor medida y cuentan con amplios espacios para sus casas hermandad que repartidas por diversos puntos del callejero local sirven para desarrollar las actividades propias y son lugar de encuentro de los cofrades; esta circunstancia -hasta cierto punto relativamente novedosa en otros muchos lugares- hunde también sus raíces en la más pura tradición campillera; no en vano, con la recientísima publicación del libro In Dei Nomine que viene a poner en valor las actas propias de la Hermandad del Santo Entierro en el periodo 1648-1885, se constata que ya en 1756 esta corporación destinó una partida económica para la adquisición de una casa para la guarda y seguridad de los bienes que servían a la cofradía.

Pero si por algo destacan y se distingue la Semana Santa de Campillos de la de otras localidades es por la presencia de varios elementos singularísimos. El consiliario, que en número de trece, es una figura que revestido en terciopelo al modo similar al goyesco ayuda durante el desarrollo de la procesión y que viene a ejercer al modo de los servidores que algunas cofradías mantienen en sus cortejos. El acompañamiento, que constituyen un desfile de todos los participantes de la procesión pero sin las imágenes titulares y que partiendo desde el domicilio del mayordomo (equivalente a un teniente hermano mayor) realizan un recorrido por varias calles hasta llegar al punto de salida de la hermandad. Los pedidores de tazas que vienen constituidos por grupos de hermanos que taza en mano (piezas realizada en plata de gran valor histórico) van solicitando aportaciones económicas y que a la voz de “Angustias (o cualquier otra advocación mariana) de María Santísima haga el bien quien pudiere” consiguen que todo aquel que se cruce en su camino se vea casi obligado a colaborar. También y reflejo de esas influencias sevillanas y también pontanenses, varias hermandades cuentan entre sus peculiaridades las Centurias Romanas que ayudan a otorgar un especial colorido a los desfiles de cada hermandad.

En los últimos años se ha ido haciendo hueco también la proclamación de la entrada de la Cuaresma a través de los sones que el Escuadrón de Escolta y Clarines de la Banda Coronación realizan desde el campanario de la torre parroquial que confiere a la noche previa al inicio del tiempo penitencial un áurea de misterio y recogimiento.

Otro aspecto nada desdeñable es la importancia y auge que han tenido las bandas musicales; grandes embajadores de la Semana Santa campillera son estas entidades que pasean sus sones por distintos puntos de la geografía regional. Hasta cinco bandas componen el elenco musical local. La Agrupación Musical Vera+Cruz, decana de las formaciones musicales, la Banda de Corneta y Tambores Coronación, no adscrita a ninguna cofradía; la Banda de Cornetas y Tambores Lágrimas, perteneciente a la Hermandad de Jesús Nazareno, la Banda de Música Virgen de las Angustias, propia de la cofradía del Santo Entierro y la Banda Municipal Amantes de la Música. El nivel en sus interpretaciones y la puesta en valor de composiciones propias vienen haciendo que sean muy demandadas en otras localidades y capitales dejando siempre un regusto de seriedad y saber buen hacer.

Muestra de que en Campillos la ebullición cofrade siempre ha sido importante es el hecho de que ya en 1957 se viera la necesidad de constituir la Agrupación de Hermandades y Cofradías. Hoy día, esta institución es la encargada de editar la revista anual Consiliario, así como de organizar cada año el Pregón Oficial, ciclos de conferencias y el propio Certamen de Saetas.

 

Hermandades

Actualmente son cinco las hermandades que procesionan sus titulares durante la Semana Santa. Si bien todas ellas cuentan con capillas propias en la iglesia parroquial, la tendencia de los últimos años ha hecho que los desfiles procesionales se realicen desde las casa hermandad; es por ello que los últimos días de Cuaresma tengan una gran actividad con los traslados de las imágenes titulares desde sus capillas hasta las casas hermandad. Especialmente lucidos resultan también los cultos cuaresmales; triduos, quinarios y algún septenario jalonan las distintas fechas en los que los albaceas de culto afanan sus mejores intenciones para lograr el resultado apetecido.

El Domingo de Ramos, la cofradía de Nuestro Padre Jesús de Nazaret a su entrada en Jerusalén (Talleres de Olot) y María Santísima de Gracia y Esperanza (Manuel Domínguez, Sevilla 1972), vulgo Pollinica, hace su salida en la mañana esplendorosa de las tiernas ilusiones tras la procesión de palmas convocando a todos los pequeños que acuden a acompañar a Cristo triunfante. De todas las corporaciones campilleras, es la más joven, viendo la luz en 1947. De carácter alegre y jovial, sus acompañantes, además de lucir la tradicional túnica blanca con capa roja en la sección del Cristo y con capa verde en la sección de la Virgen, cuentan con un grupo que revestidos al modo hebreo portan un cayado. El acompañamiento musical suele ser la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Campillos para el Cristo y la Banda de Música Municipal también de Campillos.

El Miércoles Santo hace su salida en la noche, la Venerable Cofradía del Dulce Nombre de Jesús (Anónimo siglo XVIII) y María Santísima del Socorro (Rafael Barbero, Sevilla 1948), conocida popularmente como Niño Chiquito. Esta peculiarísima representación iconográfica de Jesús como niño pasionista, portando una cruz en una mano y en la otra una esfera del mundo, marca una de las singulares escenografías cofrades del ámbito andaluz confiriéndole un marcado carácter de anacrónico simbolismo. Lucen sus nazarenos túnica roja y capa blanca. El acompañamiento musical de este 2016 lo componen la Banda de Cornetas y Tambores de Cautivo Sanlucar la Mayor y la Municipal de Música de Campillos.

El Jueves Santo tiene como protagonista a la Real y Venereble Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de la Vera+Cruz (Antonio Torres Rada, Granada 1941) y María Santísima de los Dolores (Castillo Lastrucci, Sevilla 1957). Sin duda, esta hermandad es la que mejor representa el que podría decirse estilo malagueño por cuanto especialmente el trono de María Santísima de los Dolores guarda mayor parecido en cuanto a su presentación estética con los grandes tronos de la capital, significándose especialmente la presencia de cuatro arbotantes en sus esquinas. Concita expectación el momento en que ambos tronos a la voz del pregonero elegido para la ocasión cada año realizan el conocido como “Encuentro”. Túnica blanca y capa negra constituyen el hábito nazareno de esta hermandad. El acompañamiento musical lo ponen en esta ocasión la Agrupación Musical Vera-Cruz de Campillos y la Banda Municipal de la localidad.

El Viernes Santo es el día grande de la Semana Santa campillera. Dos cofradías realizan su estación de penitencia. Desde muy temprano en la mañana –en clara reminiscencia de la madrugada sevillana- las calles se llenan del clásico sonido de Bomberos, banda que mantiene desde décadas pasadas su especial vinculación con esta Real, Venerable y Muy Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Misericordia y María Santísima de las Lágrimas. Es especialmente singular el trono de María Santísima de las Lágrimas que por hechuras, dimensiones y estética refrendan la idea de que los antiguos rectores de esta hermandad buscaron en Sevilla un modelo del que servirse. Túnica de terciopelo morado es la forma adoptada por los hábitos nazarenos de esta corporación. La nota musical la ponen la Banda del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga en cabeza, la Banda de Cornetas y Tambores Lágrimas (propia de la hermandad) tras el Nazareno y la Banda Municipal tras el palio.

La noche del Viernes sin duda es el momento que concita mayor expectación y congrega mayor número de visitantes foráneos; hace su salida la Real e Ilustre Archicofradía y Hermandad del Santo Entierro de Cristo (Palma Burgos, 1947) y María Santísima de las Angustias (Firmada por Navas Parejo, Granada 1937, si bien con motivo de la restauración llevada a cabo por el profesor Miñarro en el año 2011 se ha podido constatar un origen anterior en virtud de la construcción morfológica anterior pudiéndose corresponderse a la modos de la imaginería del S. XVI). Cofradía de corte profundamente severo, de riguroso luto negro en túnica y capa, precede a su cruz de guía un cuerpo de tambores roncos propios de la hermandad, mientras que tras el imponente Cristo yacente lo hace la X Bandera del Tercio Alejandro Farnesio IV de la Legión; a su vez la dolorosa va acompañada de la Banda de Música Virgen de las Angustias propia de la hermandad.

El Domingo de Resurrección y como culmen de la semana pasionista, hace su salida el Santísimo Cristo Resucitado, titular de la Agrupación de Hermandades y Cofradías que acompañado por un cortejo colorido y alegre representativo de todas las hermandades pone el punto final a la semana mayor. Suele acompañarse por las distintas bandas de la localidad que van turnando cada año su presencia.

Junto a todo lo anterior se encuentra pendiente de bendición una nueva imagen de culto, el Santísimo Cristo Ultrajado en su Coronación de Espinas, realizada por el imaginero sevillano José María Leal auspiciado por un joven grupo de cofrades que en torno a la banda Coronación han iniciado la senda para convertirse quizás en el futuro en una nueva hermandad.

Todo este compendio de historia, arte y pasión hacen que conocer la Semana Santa de Campillos resulte imprescindible para tener la visión completa de esta gran celebración que nuestra tradición más acendrada ha ido levantando a lo largo de los tiempos.

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