Miércoles, 26 Junio 2019 | Actualizado 07/04/19

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Sobresaliente fue el papel asignado a los cofrades por parte del obispo malacitano. Fueron calificados de "necesarios" algo que sin duda en la familia cofrade gusta escuchar por lo poco acostumbrada que está a este tipo de calificativos. "Sois los testigos que hoy necesita nuestra sociedad, para ayudarle a ver las cosas desde Dios", señalo Catalá en la homilía de la jura de cargos de la Agrupación de Cofradías. Sin duda el prelado malacitano es consciente del papel que vienen realizando las cofradías desde hace siglos y su indisoluble unidad con el pueblo, una cuestión que para muchos no es fácil con otros carismas de la Iglesia.

El Presidente y su Junta de Gobierno tomaron posesión de sus cargos durante la celebración de una misa celebrada por el Obispo de la Diócesis, Jesús Catalá el pasado 12 de julio. "A partir de hoy empezamos una nueva etapa con compromiso e ilusión para trabajar por los cofrades, por la Semana Santa, por Málaga y por nuestra Iglesia", indicó el nuevo presidente, Eduardo Pastor, a los medios de comunicación tras jurar el cargo. La nueva Junta de Gobierno regirá la Agrupación en el período comprendido entre el 2012 y 2015.

 

Texto completo de la homilía del Obispo de Málaga

1. Queridos sacerdotes y ministros del altar, estimado Presidente novel de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga y miembros de la Junta, que hoy juraréis el cargo de la "missio" eclesial, excelentísimas autoridades provinciales y locales, representantes de cofradías y juntas de las mismas, y devotos todos, que os unís a la oración de la Iglesia por los miembros de la nueva Junta y también por quienes han ejercido hasta hoy esta responsabilidad. A unos hay que agradecerles el trabajo realizado y rezar por ellos; y por los nuevos hay que rezar, para que realicen un buen trabajo.

Las lecturas bíblicas, que hemos escuchado, son las que la liturgia nos ofrece para el día de hoy y que se han leído en todo el orbe católico. Lo que el profeta Oseas nos dice tiene una gran actualidad, a pesar de haberlo escrito setecientos cincuenta años antes de la era cristiana.

Con una imagen poética preciosa describe la relación entre el Dios de Israel y su pueblo. El Señor cuida de su pueblo como un padre cariñoso lo hace con el hijo de sus entrañas. Lo sacó de la esclavitud de Egipto (cf. Os 11, 1), le enseñó a caminar (cf. Os 11, 3), le daba de comer (cf. Os 11, 4) y lo mimó con toda clase de atenciones.

Es, como vemos, una relación paterno-filial; el Padre-Dios ama a sus hijos y los cuida con cariño. Decía Oseas: «Cuando Israel era niño, yo le amé» (Os 11, 1). Dios actúa como un padre, que levanta a su hijo y lo acaricia contra su mejilla; este padre, de entrañas de misericordia, se agacha para acercarse a su hijo y lo levanta a su altura, llenándole de besos. El profeta Oseas lo describe así: «Con correas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer» (Os 11, 4). Eso lo habéis hecho todos los que tenéis hijos; esa imagen poética responde a la verdad de lo que hace Dios con la humanidad: se acerca al hombre humillándose y rebajándose a su nivel, por medio de su Hijo Jesús; eso es lo que celebra la fe cristiana y celebráis los cofrades: la humillación del Hijo de Dios, que se hace hombre como nosotros.

Debemos sentirnos amados por Dios con un infinito amor de padre, que cuida providencialmente de nosotros. Dejemos que nos abrace, que nos eleve hacia sí, que nos acaricie y nos llene de besos. ¡Gocemos de la ternura de Dios para con nosotros! Queridos cofrades, vivid esa experiencia y transmitidla a los demás.

2. Esta imagen es complementaria a otras imágenes más duras de un rostro de Dios serio y exigente. La exigencia viene cuando el hijo no corresponde al amor paterno y se aleja del amor que Dios le brinda. El profeta Oseas tenía la experiencia de su pueblo, que abandonaba a su Señor para ir tras otros dioses y decía: «Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: a los Baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían incienso» (Os 11, 2).

Esa misma experiencia la tenemos nosotros, cuando vamos tras los falsos dioses que la sociedad nos presenta: a ellos sacrificamos lo mejor de nosotros; a ellos ofrecemos nuestro tiempo; a ellos dedicamos nuestras energías; a ellos confiamos nuestros proyectos; a ellos ofrecemos el incienso de nuestra adoración.

También el profeta diría hoy de nosotros, al ver que no agradecemos los cuidados de la providencia divina: «Pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos» (Os 11, 3). Es decir, Dios nos cuida y nosotros le damos la espalda, adorando otros dioses.

3. El Señor abandonará a su suerte a quien no quiere convertirse y lo dejará volver al lugar de la esclavitud. Dice Oseas: «Volverá al país de Egipto y Asur será su rey, porque se han negado a convertirse» (Os 11, 5). Eso es lo que ocurre hoy en nuestra sociedad, queridos hermanos y cofrades: se ha regresado hacia modas antiguas, que la mentalidad cristiana había superado y transformado; lo que algunos defienden como progresista es realmente retrógrado; lo que se presenta a veces como un derecho logrado es, en verdad, un paso atrás. No es necesario poner ningún ejemplo, porque sois muy inteligentes.

El profeta Oseas decía que volverían a la esclavitud después de haber sido liberados. En nuestra sociedad se está volviendo a la esclavitud, que, naturalmente no es Egipto; pero existen muchos tipos de esclavitud.

El don de la libertad humana no consiste en dar rienda suelta a los instintos, sino en aceptar la libertad que Cristo nos ha conseguido con el triunfo de su Resurrección: «Para ser libres nos libertó Cristo –dice san Pablo a los gálatas–. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud» (Gal 5, 1). ¡No volváis otra vez a la esclavitud, pues habéis sido ya liberados! ¡No volváis a costumbres paganas, que convierten en esclavos al hombre! Este texto es un aviso oportuno para los cristianos.

Queridos cofrades, sois los testigos que hoy necesita nuestra sociedad, para ayudarle a ver las cosas desde Dios, que es la Verdad –con mayúscula y no una verdad entre otras–. Sois necesarios hoy para proclamar ante el mundo la verdadera libertad: la que proviene de Dios, que es el ser más libre.

El profeta Oseas anuncia algo, que estamos viviendo hoy día. Dice textualmente: «Hará estragos la espada en sus ciudades, aniquilará sus cerrojos y devorará, por sus perversos planes» (Os 11, 5-6). ¡Cuánto estrago está haciendo en nuestra sociedad la plaga de la "cultura de la muerte"! ¡Cuánto asesinato; cuánta muerte; cuánta mentira!

Pero Dios no nos abandona y sigue ofreciéndonos cada día su amor. Por eso le dice a su pueblo: «¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? (...) Mi corazón está en mí trastornado y a la vez se estremecen mis entrañas» (Os 11, 8). Dios tiene entrañas de misericordia y nos ama infinitamente. De ello, queridos fieles y cofrades, tenéis que dar testimonio hoy.

4. El Evangelio, que hemos escuchado, nos exhorta a proclamar la presencia benefactora de Dios entre los hombres: «Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca» (Mt 10, 7).

Los signos de la presencia del Reino de Dios son las curaciones, la sanación integral del hombre, la salud del alma, la expulsión del mal del corazón del hombre, como dice el Evangelio: «Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios» (Mt 10, 8). La fe cristiana proporciona salud espiritual y sanación profunda e integral, porque va a la raíz del mal. No es una medicina que trata los síntomas, sino que cura la raíz y la causa del mal, que es el pecado.

Jesús, el Señor, nos dice que ofrezcamos gratis la salvación que gratis hemos recibido: «Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 8). Dios ofrece gratuitamente su salvación a todo hombre, de cualquier época, cultura o condición.

¡Anunciad, queridos hermanos, la salvación de Dios a vuestros paisanos y coetáneos! Si la aceptan habréis ganado a unos hermanos; si la rechazan, el Señor les pedirá cuentas a ellos, pero no a vosotros (cf. Mt 10, 15). Pero si no lo proclamamos, nos pedirá cuentas también a nosotros.

5. Hace pocos días trasladaron a una pequeña iglesia en Roma los restos mortales del cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân, Obispo de Nha Trang (Vietnam), a quien tuve la suerte de conocer personalmente. Estuvo mucho tiempo en la cárcel y soportó grandes sufrimientos por el hecho de ser cristiano. En los últimos años de su vida le permitieron salir de su país y fue dando retiros y conferencias por el mundo, dando testimonio de su fe. Falleció en 2002.

En 1971 escribió una carta pastoral, con motivo de la conmemoración del tercer centenario de su diócesis, haciendo un balance del desarrollo de la comunidad cristiana y decía: "Nos sentimos orgullosos y nos gloriamos: no por tener ahora hermosas iglesias, grandes edificios o numerosos fieles; no; no nos sentimos orgullosos por esto. La fuerza de la Iglesia no consiste en las cosas materiales, en los números. Nos gloriamos de la cruz de Cristo, nuestro Señor, de la fidelidad de nuestros antepasados a la Iglesia, de su vida fervorosa, de su fe firme, que era más fuerte que la muerte, de su responsabilidad madura al cumplir el deber de apóstoles y al colaborar con los sacerdotes y, en caso de escasez, sustituirlos".

¡Qué hermoso testimonio! Este testimonio del cardenal Van Thuân nos anima a superar las dificultades actuales de la Iglesia. Queridos cofrades, no pongamos nuestro interés e ilusión en las cosas materiales, en los inmuebles, en los enseres de las cofradías. Debemos reconocer que la verdadera fuerza de la Iglesia proviene de la fe firme de los creyentes, de vuestra fe, queridos fieles cristianos, de vivir el amor de Cristo crucificado.

Los cofrades celebráis con gran esplendor el misterio de la muerte y de la resurrección del Señor. La fe y el amor son más fuertes que la muerte, porque desembocan en la Resurrección. La fuerza de la Iglesia y vuestra fuerza se alimentarán de la celebración de este misterio. La fe es, ante todo, vivir a Cristo, amándolo por encima de todas las cosas.

6. Hoy los miembros de la nueva Junta de la Agrupación de Cofradías de Pasión de Málaga tomáis posesión de vuestros cargos. En primer lugar, os felicito por vuestra elección. En segundo lugar os recuerdo, como bien sabéis, que es un servicio a la Iglesia, y no una forma de honor o de poder.

Vuestra vida diaria debe estar impregnada de la fe y del amor a Dios y a los hermanos. Es necesario superar la separación entre la fe y la vida; esta separación ha sido uno de los errores más graves de nuestro tiempo. Los no-creyentes desean que la religión quede relegada al ámbito de lo privado y que no tenga influencia en la vida social; pero eso es imposible, porque la luz del Evangelio debe iluminar todos los aspectos y dimensiones de la existencia humana: la vida, la familia, el trabajo, la cultura, la economía, la política...

La Iglesia no puede ignorar que vive y actúa en el mundo. La unidad entre fe y vida es parte constitutiva del ser cristiano y es la ofrenda que el creyente debe presentar al Señor. Para ello es necesaria la oración y la petición a Dios de que se haga su voluntad en nuestro mundo.

Pedimos a la Santísima Virgen María su maternal intercesión, para que ayude a la nueva Junta y la acompañe en este período, haciendo fecundo su trabajo. Amén. (Lecturas: Os 11, 1-4.8c-9; Sal 79; Mt 10, 7-15).

Publicado en Málaga

El obispo de la Diócesis de Málaga, Jesús Esteban Catalá Ibáñez, inicia el jueves 3 la visita pastoral a la feligresía con más cofradías de la ciudad de Málaga: la de los Santos Mártires Ciriaco y Paula.

Durante su estancia en la céntrica collación, tendrá encuentros con los jóvenes que hacen diversas Catequesis y sus padres, así como con los distintos consejos parroquiales por los cuales se articula la vida diaria de esta parroquia erigida en 1505.

El viernes, a las 20.30 horas, tendrá lugar la Solemne Misa Estacional, que oficiará Catalá Ibáñez tras haberse reunido con los distintos hermanos mayores de la casi veintena de cofradías de Pasión y Gloria que allí radican (tanto en el templo parroquial como en las capillas e iglesias de la feligresía), y haber tenido encuentros con otras fuerzas y realidades de la comunidad parroquial de Ciriaco y Paula, entre ellas las dos Agrupaciones de Cofradías, de Semana Santa y de Gloria.

 

El sábado, en Santiago

Por su parte, el sábado el Obispo de la Diócesis se dirigirá a otra de las parroquias fundadas en la Reconquista: la de Santiago Apóstol. Allí llegará a las diez de la mañana, y hacia la una de la tarde se entrevistará con las hermandades de la feligresía.

El domingo, a las 12.30 horas del mediodía, Jesús Catalá celebrará una Solemne Eucaristía en la que se reinaugurará la capilla de la cofradía de Jesús El Rico y María Santísima del Amor, tras los trabajos de reforma efectuados en los últimos meses. Dicha estancia contará con un expositor en donde quedará el Santo Lignum Crucis a la veneración permanente de los fieles.

Publicado en Málaga
Los hombres pronuncian muchas palabras: Unas son verdaderas; otras falsas; otras ambiguas o con dobles intenciones. Las personas tienen dificultad en entenderse, porque cada cual va buscando su propio interés, aunque los demás queden perjudicados. El subjetivismo reinante pretende que la verdad de las cosas dependa de cada persona; todos desean que sus palabras y sus opiniones sean las verdaderas.

En medio de este caos de palabras, hay una sola Palabra, el Verbo de Dios, capaz de poner luz en medio de las tinieblas. Jesús de Nazaret es la Palabra de vida, de amor, de misericordia, de luz; es la Palabra definitiva de Dios; Jesucristo es el Verbo de Dios Padre.

La Navidad nos invita a acoger esta Palabra de Amor, que el Padre nos ha enviado. El Verbo eterno ha tomado forma humana, encarnándose en el tiempo y entrando en la historia. Jesucristo ha querido hacerse hombre y habitar entre los hombres, compartiendo su divinidad con nosotros.

En este tiempo navideño no podemos olvidar a tanta gente que sufre, que pasa necesidad, a causa de los efectos negativos de la crisis económica, que sigue golpeando a muchas personas. Jesucristo, con su ejemplo, nos invita a compartir generosamente con los más necesitados los bienes que su providencia nos regala cada día. Agradezco la colaboración de tantos cristianos, de instituciones y de personas de buena voluntad, que comparten con alegría sus bienes.

¡Que las Fiestas Navideñas sean una ocasión propicia para saborear el amor paternal de Dios y compartirlo con los hermanos, los hombres! ¡Feliz Navidad a todos!

+ Jesús, Obispo de Málaga

Publicado en Opinión / Tribuna
 Introducción

1. La Cruzdelos Jóvenes,que el Papa Juan Pablo II les entregó al inicio de los encuentros festivos entre este dinámico y juvenil Pontífice y los jóvenes de todo el mundo, llegará el próximo 1 de mayo a nuestra Diócesis de Málaga.

Precisamente en el mismo día en que la Cruz llega a nosotros, será beatificado en Roma el siervo de Dios Juan Pablo II. Desde la oración y el agradecimiento nos unimos a este hermoso acontecimiento de poder contemplar entre los beatos al Papa que inició las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Nos preparamos, con entusiasmo y alegría, a recibir este hermoso signo de fraternidad y de amor «hasta el extremo»(Jn 13, 1), que está recorriendo últimamente las diócesis españolas.

 

2. Hace veintisiete años el Papa Juan Pablo II entregó esta Cruz a los jóvenes, diciéndoles: “Queridísimos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo, muerto y resucitado, hay salvación y redención” (Roma, 22.IV.1984.).

Hemos celebrado en la Semana Santa los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor con la hondura y el fervor que el pueblo malacitano sabe expresar la fe, en la liturgia y en las procesiones. La Cruz ha sido contemplada en la liturgia del Viernes Santo como “árbol de vida” y como el “altar”, donde Cristo se ofreció al Padre por nosotros, transformando este instrumento ignominioso de tortura en signo de amor total. Lu Cruz es fuente de vida y bendición; por ella, los creyentes encuentran fuerza en la debilidad, gloria en el oprobio, vida en la misma muer­te. Nos hemos arrodillado ante la Cruz, para adorarla y recibir el mensaje siempre nuevo de Jesús.

Pero la cruz no ha sido la última palabra en la vida de Jesús; ha sido, más bien, la puerta que ha dado paso al gozo pascual de la resurrección. Cristo ha vencido el pecado y la muerte con la entrega de su vida en la Cruz; en ella nos incorpora a la resurrección y la vida, al gozo de su amor, que nada ni nadie nos podrá quitar (cf. Rm 8).

En muchos sitios de España y en distintos lugares de nuestra Diócesis se celebra en estas fechas la llamada “Cruz de Mayo”, que reúne en romería y peregrinación a muchos fieles en conmemoraciones festivas, propias del tiempo pascual, celebrando el triunfo de la Cruz. Unimos estas expresiones de piedad popular a la presencia de la Cruz de los jóvenes en nuestra Diócesis.

 

3. El lema, que nos propone el Papa Benedicto XVI para la XXVI “Jornada Mundial de la Juventud”, que se celebrará en Madrid en el próximo agosto, reza así: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe(Col 2, 6)”.

El texto de la carta de san Pablo a los Colosenses, de la que está tomado el lema dice: «Puesto que habéis recibido a Cristo Jesús, el Señor, caminad en Él, arraigados y edificados en él, firmes en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en agradecimiento»(Col 2,6-7).

 

Arraigados en Cristo

4. Esta Jornada pretende favorecer y potenciar el encuentro personal con Cristo, que es capaz de llenar la vida del joven, de cambiar su vida y de colmar todos sus anhelos,de darle una dicha que nada ni nadie le podrá arrancar. Se trata de una clara invitación a vivir según Cristo; a echar raíces profundas en la buena tierra, abonada por el amor de Dios; a fundamentar la existencia humana en su Persona; a poner los cimientos de nuestra existencia sobre la roca firme del Señor Jesús; a entender y aceptar el significado del sufrimiento, que nuestra sociedad tanto rechaza.

Estamos inmersos en la tradición cristiana, que hemos recibido de los apóstoles y que ha llegado a nosotros a través del testimonio de tantos cristianos, que han vivido arraigados en la fe de Jesucristo y nos la han transmitido. Hemos recibido el don de la fe en el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (cf. Rm 15, 16). El Dios en quien creemos dista infinitamente de lo que algunos llaman “dioses”; porque el único Dios-Amor se ha manifestado en Cristo Jesús (cf. Rm 8, 39).

Se nos invita a vivir también nosotros arraigados en esa misma fe: nuestras raíces deben estar unidas al árbol de la Cruz de Cristo, si queremos alimentarnos de la savia de su amor. De otro modo corremos el peligro de absorber elementos extraños a la nueva vida de los resucitados en Cristo por el bautismo (cf. Rm 6, 4).

Hemos de permitir que circule en nuestras almas la vida nueva en Cristo, como los sarmientos dejan que fluya por ellos la savia de la vid. Al igual que el viñador poda su viña para que se fortalezca y crezca armónicamente, el Señor limpia lo que estorba en nosotros, fortaleciendo las buenas actitudes (cf. Jn 15, 1-2).

 

5. Vivir arraigados en Cristo significa echar raíces junto a las corrientes de agua, que manan de su costado abierto. Jesús invitó a la samaritana a beber del agua viva: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva» (Jn 4, 10). Ella se extrañó que un judío hablase con una mujer samaritana. Pero no importa la nacionalidad, ni la raza, ni el color de la piel, ni la lengua que uno hable. Todos los seres humanos estamos invitados a beber del agua que Jesús nos ofrece: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás» (Jn 4, 13-14).

Los jóvenes sabéis muy bien que hay “aguas” que no sacian la sed; que atraen y estimulan vuestros sentidos, pero después quedáis tan vacíos, o peor que antes. Pero el agua de Jesús sacia vuestra sed de eternidad: «El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna» (Jn 4, 14). Vivir arraigados en Cristo significa crecer junto al manantial que nace de Cristo resucitado.

 

6. Para vivir arraigados en Cristo necesitamos escuchar y hacer vida en nosotros la Palabra de Dios, que es sembrada en nuestros corazones. Con la parábola del sembrador el Señor Jesús ilustró cómo hemos de aceptar su Palabra: «Salió un sembrador a sembrar…»(cf. Mt13, 5-8).

Unas semillas cayeron a lo largo del camino y vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde brotaron; pero, por no tener hondura de tierra, se agostaron al salir el sol. Otras cayeron entre abrojos y al crecer éstos las ahogaron.

¡Cuántas veces la Palabra escuchada llegó a nuestro corazón, pero no tuvimos el valor de acogerla y se perdió! Otras veces hemos sido inconstantes y no hemos echado raíces; en ocasiones no hemos querido entender lo que se nos decía de manera clara; la preocupación desmedida por las cosas de la vida nos ha llevado a olvidar lo esencial; el afán de riquezas nos ha deslumbrado y no hemos podido resistir; las preocupaciones materiales han sofocado en nosotros los buenos deseos.

El Señor, esperando buenos frutos de nosotros, nos recuerda en su parábola que otras semillas cayeron en tierra buena y dieron fruto, unas ciento, otras sesenta, otras treinta. El Señor espera de vosotros, queridos jóvenes, que seáis esa tierra buena, en la que la Palabra fructifica, llenando de gozo y de vida. ¡Ojalá seamos nosotros los que acogemos bien la Palabra y la hacemos fructificar!

Hemos de trabajar para que la Palabra de Dios arraigue en nuestro corazón y dé los frutos deseados. Vivir arraigados en Cristo implica alimentarnos de la Palabra de Dios, pan de vida eterna. En la Eucaristía el Señor nos alimenta con su Palabra y con su Cuerpo; su celebración debe ser el centro de nuestra vida.

 

Edificados en Cristo, piedra angular

7. Cristo es la piedra angular de la humanidad y de la Iglesia: «Edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros con ellos estáis siendo edificados, para ser morada de Dios en el Espíritu» (Ef 2, 20-22).

Necesitamos ser edificados en Cristo, roca espiritual (cf. 1 Co 10, 4), donde se asientan los fundamentos de la vida cristiana y donde hemos de cimentar nuestra casa, si queremos que se mantenga firme, a pesar de las inclemencias (cf. Lc 6, 48). La casa edificada sobre roca se mantiene firme, mientras que la edificada sobre arena se desmorona (cf. Mt 7, 24-27). Ante las duras tormentas de sufrimiento, de incomprensión, de rechazo, de ataque y hasta de odio, que el cristiano tiene que afrontar en su vida, sólo cabe estar bien edificado sobre la roca, que es Cristo. De lo contrario, la débil fe del cristiano se derrumba por carecer de cimiento firme y resulta grande la ruina de esta casa derribada.

San Pablo nos exhorta hoy, como hizo a los cristianos de Colosas, a construir la propia vida en Cristo, que es el único fundamento: «Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo» (1 Co 3,10-11).

 

La cruz de los jóvenes es la Cruz de Cristo

8. En torno a la presencia de la cruz en los lugares públicos en diversos países de la vieja Europa, que se resiste a reconocer sus raíces cristianas, ha surgido una polémica. Algunos piden que se quite, porque les molesta contemplar un signo religioso en el que no creen; otros, explicando que se trata de un signo de amor, universalmente aceptado, defienden su permanencia en los lugares públicos.

Ciertamente la Cruz de Cristo es signo del amor infinito que Dios nos tiene: «Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito» (Jn 3, 16). Dios Padre nos regaló a su Hijo, que nos amó hasta el extremo (cf. Jn 13, 1), entregando su vida en la cruz por nosotros: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15, 13). Cristo ha ofrecido su vida por todos nosotros y nos ha hecho amigos suyos; de este modo nos ha enseñado cómo hemos de amar a los demás.

La cruz que los jóvenes llevan en las Jornadas Mundiales de la Juventud es la Cruz de Cristo. Ellos quieren expresar que están dispuestos a amar al estilo de Jesús; que desean ofrecer su vida por los demás; que quieren extender por todo el mundo el mensaje de amor de la Cruz de Cristo.

 

9. La Cruz de Cristo nos invita a su seguimiento. Acordaos, queridos jóvenes, de las palabras del Maestro: «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga» (Mc 8, 34). Ser sus discípulos significa compartir con el Maestro su estilo de vida; es una invitación a seguir sus pasos.

Ciertamente el seguimiento de Jesús implica renunciar a cosas que el mundo valora, a experimentar a veces la incomprensión  y la marginación. Pero quien sigue al Señor es como el que ha encontrado un tesoro: lleno de alegría vende todo lo que tiene, con tal de poseer el tesoro (cf. Mt 13, 44). El tesoro es Jesús, el Señor, y todo lo que significa gozar la vida humana con él; la vida de fe y de amor es un don inmenso. En comparación con esto la renuncia que se nos pide es insignificante. La dicha de saber que Dios nos ama y la posibilidad de conocerle y amarle, ya en esta vida, es una riqueza incomparable con cualquier renuncia; y, además, se añade el don de seguir gozando de su compañía en la vida eterna.

El joven no puede tener miedo a las exigencias que Cristo le propone, aunque el camino le parezca difícil y la tarea dura. Sus palabras son muy claras: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11, 30). ¡No tengáis miedo a cargar con el suave yugo, que os ofrece el Señor! Él siempre nos sostiene con su fuerza y nos conforta en toda tribulación, para saber también consolar a los que viven afligidos (cf. 2 Co 1, 4), y nos conduce, ya en esta vida, a la dicha más plena.

 

10. La Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud llega pronto a nuestra querida Diócesis de Málaga. La acogemos con fe, con amor y con esperanza; la recibimos también con afecto y agradecimiento.

Esta Cruz ha recorrido muchas ciudades del mundo entero. Se ha hecho presente en varias diócesis españolas, como preparación de la Jornada de la Juventud de este año.

Ella sabe mucho de sufrimiento, de silencio, de oración, de situaciones difíciles, de enfermedades, de conversiones, porque ha entrado en barrios pobres y en ambientes prósperos, en parroquias y en monasterios, en cárceles y en hospitales. Ha sido acogida y besada por personas de toda edad y condición. Ha recibido las preocupaciones y las angustias de todo tipo de personas, que han encontrado en ella consuelo y fortaleza, para seguir adelante y aceptar, de modo esperanzado, las dificultades de la vida.

 

11. Nuestra Diócesis celebrará en torno a la Cruz, en diversos lugares, actos de oración contemplativa, de alabanza, de agradecimiento y de fiesta gozosa. ¡Participad en estas celebraciones! ¡Acoged la Cruz con devoción en vuestros corazones y vivid transformados por la Resurrección del Señor!

La Cruzserá el punto de atención de todas las miradas, como dice el evangelista Juan: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19, 37); y«cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12, 32). La Cruz será signo de unidad para todo ser humano y para todos los que formamos esta iglesia particular malacitana; así nos lo exhorta san Pablo: «Ya que habéis aceptado a Cristo Jesús, el Señor, proceded unidos a él» (Col 2, 6).

La luz gloriosa, que destella la Cruz de Cristo, debe iluminar a todos los hombres.Jesús es el Sol, que nace en Oriente y cuya luz irradia al mundo entero; los rayos de este Sol alcanzan a todos, aunque algunos no quieran verle.Aliento a los jóvenes a dejarse iluminar por esta resplandeciente Luz, simbolizada en el Cirio pascual, y a compartirla con todos vuestros amigos y conocidos, aunque no sean creyentes. ¡Invitadles a participar en los actos programados!

¡Acojamos todos con cariño la Cruz de los jóvenes, para que su presencia traiga frutos de conversión, de amor y de evangelización! El Señor nos envía a proclamar el Evangelio (cf. Mt 28, 19-20), con el testimonio de nuestra vida y sin avergonzarnos, al estilo de san Pablo (cf. Rm 1, 16). A pesar de nuestras limitaciones y debilidades hemos de anunciar la Buena Nueva a tiempo y a destiempo (cf. 2 Tm 4, 2).

 

El Icono de la Virgen María

12. La Cruz de las Jornadas va siempre acompañada por el Icono de la Virgen María, que también fue entregado por el Papa Juan Pablo II a los jóvenes.

María, como hemos meditado en estos días de Semana Santa, estuvo al pie de la Cruz de Jesús, acompañada del joven discípulo Juan, al que Jesús tanto quería (cf. Jn 19, 25-26) y que nos representa a todos los hombres. Jesús regaló al discípulo amado a su Madre (cf. Jn 19, 27).

Ella nos acompaña en la peregrinación de nuestra vida, como modelo de fe, de esperanza y de amor; ella nos enseña a aceptar la voluntad de Dios y a decirle nuestro “sí”. Ella compartió con los discípulos el gozo del encuentro con el Resucitado y acogió al Espíritu Santo, que los hizo testigos y pregoneros del Evangelio. Al igual que los discípulos permanecían juntos, perseverantes en la oración con María, la Madre de Jesús (cf. Hch 1, 14), perseveremos nosotros con ella acogiendo la Cruz de los jóvenes, orando con un mismo espíritu y dejando que el Espíritu Santo nos haga mejores testigos del Evangelio

 

13. ¡Que el Señor nos permita vivir «arraigados y edificados en él, afianzados en la fe que os enseñaron, y rebosando agradecimiento» (Col 2, 7), tal como reza el lema de la próxima Jornada de la Juventud.

Os animo, queridos jóvenes, a participar en los actos, que tendrán lugar en los distintos lugares de nuestra Diócesis durante la semana del 2 al 8 de mayo de presente año, en torno a la Cruz y al Icono de la Virgen María, que lo acompaña. Como broche de esos días tendrá lugar el Encuentro Diocesano de la Juventud.

Esta semana será como una preparación espiritual al encuentro con el Papa Benedicto en Madrid. Acojámosla con devoción en nuestros templos y en nuestros corazones y vivamos transformados por la Resurrección del Señor.

Os bendigo con todo afecto.

 

+ Jesús, Obispo de Málaga
Publicado en Opinión / Tribuna
Adentrados en la Cuaresma nos dirigimos hacia la celebración anual de la Pascua, para conmemorar el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Para recorrer este camino la Iglesia, nuestra madre, nos invita a intensificar la oración, el ayuno y la limosa, como medios penitenciales, que nos ayuden a prepararnos para una mejor celebración del misterio pascual.

Respecto a la oración, os animo a rezar con los Salmos, como lo hace la Iglesia. Podéis hacerlo individualmente o también en grupo. En muchas parroquias se tiene ya la buena costumbre de rezar las "Laudes" por la mañana, o las "Vísperas" por la tarde. También es un buen alimento espiritual la lectura meditada de los textos que la liturgia dominical nos ofrece. En el presente año el ciclo litúrgico "A" nos ofrece cada domingo de Cuaresma los pasajes propios del proceso catecumenal-bautismal, guiándonos a un encuentro especialmente intenso con el Señor y animándonos a un seguimiento de Cristo de forma más radical. En ocasiones diversas os he invitado a leer un libro de la Sagrada Biblia; os exhorto este año a leer uno de los cuatro Evangelios.

En cuanto al ayuno, nos hace más libres del peso de las cosas materiales y nos abre a Dios y al prójimo. Como nos ha dicho el papa Benedicto XVI, en su Mensaje para la Cuaresma de este año: "El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor".

En esta época, que nos ha tocado vivir, de larga duración de la crisis económica, deseo agradecer vuestros esfuerzos en atender a los más necesitados; sea desde las "Caritas" parroquiales, en las que colaboráis, sea desde las iniciativas de las Cofradías y Hermandades. Hemos iniciado una campaña desde "Caritas" diocesana, para recabar fondos, que culminará el Jueves Santo con una colecta especial. Agradezco vuestra colaboración en esta iniciativa y confío en vuestra generosidad.

Las calamidades naturales, de las que somos testigos en estos últimos tiempos, nos ayudan a desprendernos de lo material y a dirigir nuestra mirada al Padre del cielo, confiando en su infinita bondad y misericordia. No debemos atribuir a Dios los infortunios que el hombre padece; sobre todo si ha sido el hombre quien ha puesto las bases que han provocado tales males.

Las procesiones de Semana Santa son expresión de auténtica piedad popular y un testimonio público de la fe cristiana. ¡Sed verdaderos testigos de la fe que profesáis! El lema para la Jornada Mundial de la Juventud reza así: "Arraigados y edificados en Cristo. Firmes en la fe". ¡Haced crecer las raíces de vuestra fe y construid vuestra vida en Cristo Jesús!

¡Que la Santísima Virgen María, la Madre del Redentor, os proteja siempre y cuide de vosotros con maternal solicitud!

+ Jesús, Obispo de Málaga 
Publicado en Opinión / Tribuna

El obispo de Málaga, Jesús Catalá, ha aceptado presidir la misa que la Venerable Orden Tercera de los Siervos de María (Servitas) realiza en su sexto día de celebración del septenario y que se desarrolla en la jornada del Viernes de Dolores. Este año, el acto se llevará cabo en la parroquia de los Mártires, sobre las 8:30, debido a las obras que se están acometiendo en San Felipe Neri, sede canónica de Servitas. El pasado año, Catalá no dejó claro a la corporación si iba a presidir la misa, hasta que finalmente declinó la petición.

El actual prior de la Orden, Carlos Jiménez, mostró su satisfacción por la decisión tomada por el obispo, que acogió la petición de Servitas. "Lo invitamos a que presidiera la misa y nos contestó que sí", comentó Asimismo, una vez finalice el acto, Catalá conocerá a la nueva junta de la Orden, que prácticamente es la misma que presidía el pasado año Rafael Pérez-Cea.

Asimismo, Jiménez informó que la imagen será trasladada en la mañana del Sábado de Pasión, 16 de abril, desde la parroquia de los Santos Mártires hasta San Felipe para que pueda salir en procesión el Viernes Santo. La Dolorosa se quedará en la sacristía propia de la Orden. Una vez finalice el cortejo, el prior de la Orden anunció que no tienen pensado hacer un traslado a los Mártires. "El problema es que si la llevamos a los Mártires, un mes después tendremos que hacer otro traslado, y son muchos traslados ya", explicó. La imagen quedará pues en San Felipe y no se podrá ver hasta que sea abierta al público.

Publicado en Málaga
Hace pocas semanas el papa Benedicto XVI nos ofrecía una reflexión sobre la Palabra de Dios, con la publicación de su nueva exhortación apostólica Verbum Domini. El acontecimiento histórico, que celebramos en Navidad, es precisamente la Encarnación del Hijo de Dios (cf. Jn 1,14), Palabra eterna del Padre.

El evangelista Juan, que tuvo una experiencia personal de encuentro y seguimiento del Señor, nos anuncia en su Prólogo (cf. Jn 1,1-18) el fundamento de nuestra vida: el Verbo, que desde el principio está junto a Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros (cf. Jn 1,14). Jesús es la Sabiduría de Dios encarnada, su Palabra eterna que se ha hecho hombre mortal.

Dios ha querido entablar una relación personal con los hombres, dándose a conocer en el diálogo que ha iniciado con ellos; ésta es la novedad de la revelación bíblica: "Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía" (Concilio Vaticano II, Dei Verbum, 2).

Hemos sido llamados a ser interlocutores de un Ser excepcional, único, divino. Dios se nos da a conocer como misterio de amor infinito; el Verbo eterno nos revela al mismo Dios en el diálogo de amor de las Personas divinas y nos invita a participar en él (cf. Benedicto XVI, Verbum Domini, 6). Aprovechemos esta oportunidad de poder dialogar con Dios.

Creados a imagen y semejanza de Dios amor, los hombres sólo podemos comprendernos a nosotros mismos acogiendo al Verbo de la vida y en la docilidad a la obra del Espíritu Santo. El enigma de la condición humana se esclarece definitivamente a la luz de la revelación realizada en el misterio del Verbo encarnado (cf. Gaudium et spes, 22).

Las Fiestas Navideñas nos invitan a conocer y amar cada vez más al Verbo eterno, Palabra de Dios encarnada, Jesucristo, quien quiso hacerse hombre y morar entre nosotros, haciéndonos partícipes de su divinidad. Él nos invita a compartir generosamente con los más necesitados los bienes que su providencia nos regala cada día.

Sigue habiendo gente que pasa necesidad de lo más básico para vivir. Los cristianos hemos dado testimonio, ante nuestra sociedad y ante el mundo entero, del amor que Dios nos tiene y de la fraternidad de toda la familia humana. Agradezco el gesto solidario y caritativo de todas las comunidades parroquiales, congregaciones religiosas, hermandades y cofradías, asociaciones y movimientos eclesiales, y personas de buena voluntad. ¡Que las Fiestas Navideñas sean un motivo más para seguir viviendo el amor de Dios!

Deseo que viváis unas Felices Fiestas de Navidad.

+ Jesús, Obispo de Málaga

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La Catedral de Málaga acoge este sábado, día 11 de diciembre, la celebración del sacramento de la confirmación a partir de las 19:30 horas presidida por el obispo Jesús Catalá. El sacramento de la confirmación puede ser recibido en la Catedral por fieles de toda la diócesis y se requiere que el párroco o la dirección del colegio religioso lo solicite por escrito al prefecto de Liturgia, José León, al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Es necesario que se envíe una relación de los nombres de los confirmandos, de sus padrinos y una nota de bautismo a la atención de José León Carrasco, a la propia Catedral, sita en calle Molina Lario s/n, 29015 Málaga. Las inscripciones se harán en la Catedral y contempla un límite de 100 confirmandos, según anuncia la diócesis de la ciudad a través de su web. Las próximas confirmaciones en la Catedral tendrán lugar el 11 de junio a las 19:00 horas, Vigilia de Pentecostés.L a fecha límite para la inscripción es el 15 de mayo.

Para la celebración del bautismo se requiere que antes del 20 de diciembre se soliciten al prefecto de Liturgia Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o bien en la citada dirección  postal aportando la autorización del párroco. La preparación pre-bautismal se realizará en la propia parroquia y se presentará certificado de su realización. El día 8 de enero los padres y padrinos tendrán un encuentro con el capitular que vaya a celebrar el Bautismo: para preparar el rito y se entregará la hoja de inscripción. La inscripción se realizará también en la Catedral, el máximo de bautismos por celebración será de seis y la fecha tope que tiene las parroquia para la inscripción es el día 30 de diciembre.

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Jaume Gasulla Felices, párroco de Archidona, ha sido nombrado arcipreste del arciprestazgo Archidona-Campillos y José Antonio Sánchez Herrera, párroco de la parroquia Stmum. Corpus Christi, ha sido nombrado arcipreste del arciprestazgo Virgen del Mar.

Por su parte, el sacerdote jesuita Rafael Porras del Corral S.J. ha sido nombrado Director Espiritual de la Muy Antigua, Venerable y Pontificia Archicofradía Sacramental de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Redención y Nuestra Sra. de los Dolores.

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