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Domingo, 22 Abril 2018 | Actualizado 19/04/18

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Jesús Mesa reclama públicamente diálogo y lamenta el trato que está recibiendo por parte del Obispado de Málaga, en sus primeras declaraciones públicas desde que la hermandad de las Penas fue intervenida, hace ahora tres años. Pero en esta segunda mitad de la entrevista concedida a elcabildo.org, revela nuevas cosas del caso. Ha pasado un año de las últimas informaciones relativas al 'caso Las Penas', sin embargo, el proceso sancionador no se ha detenido. Mesa revela que Francisco Calderón ha vuelto a ser sancionado pese a que el dicasterio para los laicos obligó al obispo a declarar nula la sanción impuesta. La situación parece seguir bastante enquistada y sin visos de solución... 

 

-¿Cómo es su relación con la hermandad de las Penas?

-La relación ahora mismo es ninguna. Hay muchas difamaciones y dimes y diretes consentidos. Comentarios de personas que están allí, que no deberían de hacer comentarios. No solamente por la relación que hemos tenido, sino por la responsabilidad absoluta que han compartido. ¡Ojo a ésto!

-¿Cómo ve la cofradía en estos momentos?

-Mal, muy mal. Es mi percepción y la percepción de muchísimos cofrades de fuera y de dentro. Ojo que mantenemos contacto continuos con hermanos que hay allí y parece que están totalmente integrados. Distintas versiones y todas coinciden en los mismo: desde que la cofradía está dejada, hasta la suciedad que hay o los grupos que se están organizando. Se dejan de hacer cenas porque, como dijo Paco en su entrevista, parece que hubo alguna cuestión en el bar y el Obispado no ha tenido interés en aclararlo. Aquí hay grupos que piden el voto a uno y a otro. Nosotros tenemos un grupo grande a quienes les están pidiendo el voto por un lado y por otro.

-¿Me dice que ya hay delfines que se están posicionando?

-¡Claro! En ese aspecto, nos ha llegado información, con cierta base, de que hay hasta cuatro posibles candidatos.

-¿Esto quiere decir que pueden estar cerca las elecciones?

-Nosotros, de momento, estamos en pleito con la Cofradía y ya he dicho que vamos a llegar hasta donde haga falta.

-Uno de los titulares que podíamos extraer de la entrevista que nos concede Gordillo hace un año, era que no habría elecciones hasta que se cierren todos los procesos abiertos. ¿Además de los tres procesos citados en la primera mitad de la entrevista, hay algún otro tema interno que tenga enquistado el conflicto?

-Sí, sí, sí, claro. A Paco, nuevamente, no sé si hasta desobedeciendo a la Santa Sede, el obispo le encomienda ahora al comisario, que inicie el mismo proceso pero por la vía de la cofradía. Tiene defectos de todas formas: si las Reglas están en vigor, ese proceso no se puede realizar. Para hacer el proceso, las Reglas marcan muy concretamente quiénes son las personas que deben formar la comisión sancionadora. Si no están en vigor tampoco se pueden hacer, pues no habría normas sancionadoras a las que se aluden en el nuevo expediente que se ha iniciado. Todo es una rueda en la que no se podría hacer de ninguna de las maneras. Pero lo más chocante es que, si todo lo que se imputa a las personas sancionadas ha quedado archivado por la Santa Sede, ¿cómo ahora el obispo, que ha sido desautorizado, lo inicia por otra vía? ¿Quiere hacer más daño? ¿Quiere dar más todavía?

-¿Estoy entendiendo que Francisco Calderón tenía una sanción por diez años que fue declarada nula por Roma y desde el Obispado de Málaga se ha iniciado otro proceso sancionador contra la misma persona?

-Roma declara nulo el proceso y el obispo inicia otro proceso exactamente igual.

-¿Pero está sancionado nuevamente?

-Sí, en la misma línea. Todo exactamente igual, con los mismos cargos y las mismas cosas. Él ha recurrido a la Santa Sede. Pero hay algo infinitamente más grave: hay otra persona a la que también se revoca su sanción, igual que a Paco y a otras dos, que no viene con nosotros, sino que de repente aparece la revocación del dicasterio. Éste no sé si acude a Roma, o no. Y una de las personas que está con Paco, hace un recurso ahora a la nueva sanción que propone el Obispado y, de buena a primeras, le dicen que no hay nada y se lo quitan. Tienen las mismas imputaciones pero lo que interesa es que sean Jesús Mesa y Paco Calderón. Todo ha sido un teatrillo. Por otro lado, a este señor que aparece de repente en la revocación, que no sabemos cómo aparece porque no va con nosotros por la misma vía, lo han sancionado por dos años. Pero él sí admite la sanción.

-¿Cuántos casos se han reabierto de los que se declararon nulos?

-Todos. Y si a mi me dan la razón me lo van a volver a abrir por otro lado. Esto tiene un nombre y es soberbia. El dicasterio declara nulas las sanciones a tres personas y nos dejan fuera a mi suegro, a mi mujer y a mi. A mi mujer por no hacer nada, por defender a su marido, porque atacan a la familia. Quien lleva la Cruz de Cristo en el pecho, ataca a la familia.

-¿Jesús Mesa se ha defendido por la vía civil de las acusaciones recibidas?

-Primeramente, como buenamente he podido y sabido, porque la justicia canónica no es la justicia civil. Para empezar, no hay prácticamente nadie que entienda, aunque por suerte hemos tenido cierta ayuda de personas muy doctas en derecho canónico, que están absolutamente espantadas de todo el proceso, que no tiene ni pies ni cabezas. Entienden que es una cuestión de soberbia de quien tiene el poder en sus manos. No te puedes hacer una idea lo que es la justicia canónica. A nosotros nos han aplicado sanciones y cánones que están dirigidos a personas consagradas, a los sacerdotes. Y así se lo hicimos ver al dicasterio.

-¿Hay algún proceso por la vía civil abierto?

-El que estaba abierto, que ya adelantó Paco, relativo al tema de las iniciales, que fue una canallada, un escarnio público, lo fuimos demorando y, según parece, en cada comunidad autónoma hay distintos plazos y nos han cumplido. Aquí demostramos nuestra buena voluntad porque esperamos bastante tiempo para poder hablar con el señor obispo y el señor Gordillo, con su equipo de abogados, se pudo escapar por ahí. Pero hay una cosa importante, la querella fue admitida. Cuando ha sido admitida es porque vieron indicios muy claros, pero buscaron el vericueto de que estaba fuera de plazo. Ahora no hay ningún proceso abierto pero estamos dispuestos a llegar, primero, a la cabeza de la Iglesia, y te aseguro que llegamos; y luego vamos por la vía civil. Existen precedentes de situaciones similares en Andalucía y nosotros vamos a por todas. Se agotarán todas las vías.

-¿Deberían convocarse elecciones aunque algunos procesos sigan abierto?

-La situación no tiene ni pies ni cabezas desde el momento en el que el comisario, que venía para lo que venía, en realidad no viene para lo que venía, sino para otra cosa. En su entrevista, además de entrar en numerosas contradicciones, dice que ya había puesto el censo en orden, entonces no sabemos a qué se debe esta demora. Han buscado cuarenta excusas. Como dijo Pedro Luis Gómez, el comisario se ha gustado. Lo que no consiguió en su Hermandad, cree que lo tiene ahora. Vino para otra cosa y a la vista está lo realizado. ¿Vino para poner las cuentas claras? Tampoco. En cuestión de economía teníamos una velocidad de crucero que nadie daba crédito. No es que lo diga yo es que ahí están las cosas realizadas. Ahora, en tres años, no se ha hecho absolutamente nada y dicen que las arcas están vacías. Cuando llegó la intervención, la Hermandad debía 35.000 euros, de los cuales 20.000 eran de una cuestión concreta y el resto eran minucias de distintos proveedores. Estaba el plan establecido para pagar todo porque cuando Paco Calderón y Jesús Mesa cogieron la cofradía, la cogieron con 245.000 euros de deuda y ahí está la gestión que hemos hecho. Gordillo ha hablado en todos los plató de que se debía 35.000 euros; sí, seguro que es menos que en su cofradía y ya podría estar pagado. Por eso digo que este hombre vino a otra cosa.

-¿Ve el final de este conflicto a corto plazo?

-Sobre plazos uno escucha comentarios de todo tipo, en tres ocasiones distintas he llegado a escuchar que se iban a convocar elecciones. Lo último que suena es que será para después de Semana Santa. También decía el comisario que hasta que no se solucionen las causas abiertas, evidentemente, no se deberían de convocar elecciones. De forma cautelar, no debería. Si nos dan la razón, ¿ahora qué pasa?

-Proponga un modelo de solución.

-La cosa tiene una solución muy fácil: sentarse en una mesa, que es lo que nunca se ha hecho. Atiende la lógica humana y máxime a la lógica cristiana. Dialogo y buenas intenciones es lo que hace falta. Con eso se hubiera solucionado absolutamente todo. Pero no lo ha habido en absoluto. Ni por el comisariado, ni por el señor obispo, ni por el delegado de Hermandades, por supuesto.

-Está pidiendo públicamente diálogo, a ver qué respuesta encuentra...

-Atiende a la lógica, ¿no? Qué creerán que quiero de mi hermandad, si yo he vivido todo lo mejor del mundo, y lo peor también. Ninguno de los candidatos que hay se podrían presentar. Quedaría el obispo en absoluta evidencia si de los candidatos conocidos que pululan por ahí, alguno llegase a ser hermano mayor. El obispo quedaría en absoluta evidencia una vez más. Y puedo decir cosas para apoyar esto. No sé si el obispo estará informado bien, mal o lo engañan. No lo sé porque unas veces, José Ferrary dice que el obispo está enterado de todo y, cuando interesa, dice que no está enterado. Por poner algunos nombres: la única vez que accede el obispo a vernos porque no tenía más remedio, hay un par de botones de muestra interesantes. Nada más sentarnos, el obispo me acusa de que yo grabo conversaciones, cosa arriesgada sin conocer uno a la persona. Luego, analizando, hay alguien que le dice que yo grabo conversaciones. Yo no he grabado conversaciones en mi vida, ni tengo necesidad, además, ni sé hacerlo. Quien dice eso lo hace con la mala intención de intranquilizar al obispo para que a esa reunión llegue a la defensiva. De inicio, ya existe distensión en el encuentro, si es que se podía haber llegado a algún acuerdo. Todo esto se hace con muy mala intención. El informante o busca engañar al obispo, o tiene intención de que el obispo quede con los pies colgando o ridiculizarlo. No hay otra salida. En el mismo encuentro, también dice el obispo que el comunicado de las iniciales estuvo puesto una hora y media. El informante pretende o que el obispo quede con los pies colgando, engañarlo o dejarlo fuera de juego. En esta entrevista dice el comisario que estuvo varias semanas y no sabe ni cuanto estuvo en la red. Nos dijo el obispo que él mandó inmediatamente que se quitara. Pero alguien vuelve a mentir porque estuvo más de mes y medio. Mi suegro llamaba a Gordillo prácticamente a diario y se llegaron a citar en un bar. Tras una conversación muy tensa, este tipo opta por quitar aquello. Según el obispo estuvo una hora y media y se quitó por indicaciones suyas. Alguien está engañando al obispo.

-¿Cree que desde el Obispado se pudiera convocar unas elecciones con los procesos sancionadores abiertos?

-Me parecería una temeridad absoluta. ¿Entonces a mi se me coarta a que yo me pueda presentar y hermanos que no puedan votar?

-¿Jesús Mesa se ve nuevamente en un Gobierno en la hermandad de las Penas?

-Pues mira, te agradezco que me hagas esta pregunta. Si tuviera una estrategia de desestabilizar, te diría que sí. Habría quien se pondría nervioso o a la defensiva. Seguro que se crearían tensiones. Pero a día de hoy, de verdad, no. Los hermanos serán al final quienes decidan. Hay decenas y decenas de personas que veo diariamente y tienen esperanza de que yo sea hermano mayor y no es que no tenga ahora interés, es que no lo he tenido nunca. He sido teniente hermano mayor y era el primero que llegaba a la cofradía y el último en irme, trabajando. He hecho todos los trabajos que ha podido hacer cualquier persona. Jamás he antepuesto el cargo para dar el paso atrás. Nunca he tenido apetencia por ser hermano mayor, si llega el momento, se asume sin ningún problema. Y como nunca he tenido apetencias, no he estado tentado de hacer nada de lo que se ha dicho aquí. Yo tenía 438 firmas de hermanos apoyando mi candidatura, que eran más de la mitad del censo. No tenía necesidad de hacer nada.

-Más allá del cargo, ¿se ve en el día a día en el seno de la cofradía?

-En la medida de que las personas cuenten conmigo, claro que sí. Pero te diré una cosa, en las hermandades he aprendido a ser católico practicante y mi vía de entrada a la Iglesia ha sido por las cofradías y en este calvario que he vivido, he crecido más que nunca. Tengo la pena en el cuerpo de que hay personas a las que quiero mucho y se han separado de la Iglesia por todo esto. Eran personas muy cercanas a la Iglesia, comprometidas, con fe… pero se han separado. A mi todo esto me ha reforzado la fe. He visto las cofradías desde otras perpestiva, con mayor capacidad para valorar las cosas serias. Los cofrades hemos de dejarnos de tonterías y frikismo. Siempre he sido una persona optimista y aunque para mi queda todo lo vivido, quiero sacar cosas buenas de todo lo que me está pasando sino es que me moriría.

 

· Puede leer la primera parte de la entrevista, aquí.

Publicado en Málaga

Las Penas acaba de cumplir tres años intervenida por el Obispado de Málaga, que el 28 de noviembre de 2014 suspendió el proceso electoral que se había iniciado y el 7 de enero de 2015 puso a un comisario al frente de la Hermandad, Manuel Gordillo. Las directrices iniciales eran solucionar problemas relacionados con el censo de la Cofradía y volver a convocar elecciones. Pero el tiempo pasa y poco se sabe sobre lo que realmente ocurre al respecto. Nadie en calle Santa María ha querido nunca hacer una declaración pública sobre el tema. Las últimas noticias llegaron hace ahora un año, cuando tanto Gordillo como Francisco Calderón concedieron sendas entrevistas a elcabildo.org y, posteriormente, se hizo pública la noticia de que Roma obligaba al obispo a decretar nula sanciones impuestas. Sólo entonces el Obispado rompió su silencio para matizar aquella información y subrayar que algunos hermanos seguían sancionados por un error de forma de sus recursos. Uno de ellos es Jesús Mesa, señalado públicamente en aquel famoso comunicado en el que se la acusaba, junto a Calderón, de distintas faltas graves. En todo este tiempo, apenas ha compartido reflexiones puntuales en sus redes sociales, pero no ha contado su versión de los hechos en ningún medio de comunicación. En esta entrevista explica su situación por primera vez. Este encuentro con elcabildo.org se realiza en los últimos días de 2017, pero se pacta publicar la conversación pasadas las fiestas navideñas. Mesa acude a la llamada con las citadas entrevistas a Gordillo y Calderón impresas; y responde sin titubeos a cada pregunta planteada. 42 minutos de conversación grabada en los que revela cosas hasta ahora desconocidas sobre el 'caso Las Penas': denuncia falta de diálogo y habla de un nuevo actor que ya forma parte del conflicto, el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

-Roma obligó al obispo de Málaga a declarar nula sanciones impuestas por el ‘caso Las Penas’, ¿se llegó a efectuar aquel dictamen del dicasterio para los laicos?

-¡Claro! Roma indica al señor obispo que tiene que revocar y lo hace. Luego está la intrahistoria. El comunicado que luego sacó el Obispado, para el que se dieron una bulla bestial y creo que corrieron demasiado, dice cosas surrealistas. Todo se hace efectivo y ya entramos en el meollo directamente, desde la primera pregunta. Se da una información al dicasterio al que acudimos, en la que se dice que cierto número de personas, entre las que yo me encuentro, presentamos la documentación fuera de plazo. Eso es mentira y quien informa al dicasterio, que entiendo que es el señor delegado de Hermandades y Cofradías (delegado del señor obispo), miente. Miente de forma tajante pero de forma consciente.

-¿Se decreta la nulidad de algunas sanciones o de todas? ¿En qué términos se pronunciaba Roma?

-La Santa Sede archiva la causa. El obispo tiene que revocar, con lo cual se quedan sin efecto las sanciones que pretendía. El dicasterio habrá visto los defectos que eso tenía, que no reunía la más mínima condición para administrar justicia.

-El comunicado del Obispado habla de algunos hermanos cuyo recurso está fuera de forma y, por tanto, deben seguir sancionados. ¿Qué pasó con el expediente de Jesús Mesa?

-Como te decía, informan al dicasterio de que el recurso está fuera de los plazos establecidos por las normas canónicas e insisto: quien informa, miente. Y lo hace conscientemente a sabiendas de que eso iba a ocurrir. Algunos expedientes quedan fuera de la revocación por este motivo. Es una forma de dejar fuera a una persona. Quizá porque se fuese contra esa persona directamente. Al final, todo este embrollo de la cofradía de las Penas es contra Jesús Mesa.

-¿Quedan más hermanos sancionados en esta misma situación?

-Sí, quedan más personas. En total somos tres.

-¿En qué situación están esas causas?

-Hemos acudido al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, con el que incluso he hablado personalmente. Presentamos toda la documentación y admitieron la causa. Exponemos nuestro razonamiento con los justificantes correspondientes: tenemos el justificante de que nuestro recurso llega al fax del Obispado dentro de plazo y, por supuesto, la carta certificada, también dentro de plazo.

-¿Un año después, cómo ha evolucionado este recurso?

-El Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica se ha puesto en contacto conmigo y dicen que es admitido pero que tiene unos costes elevados. Hablamos de más de 6.000 euros. Ya nos encontramos con un hándicap importante porque yo no puedo poner la economía de mi familia en peligro. Ellos juegan una vez más con ventaja. Es decir, tengo que depositar 3.100 euros en la Signatura Apostólica para sufragar los costes del tribunal más la contratación de un abogado que debo elegir entre una lista que me dan ellos mismos. Entre una cosa y otra, de inicio, más de 6.000 euros. Todo esto se produce en agosto, un mes prácticamente inhábil. Cuando recibo la carta, estaba a punto de salir de vacaciones. Entonces, contacto directamente con ellos. Eran perfectamente conocedores del caso. Saben todo lo que está pasando en Málaga y en la cofradía de las Penas. Me dijeron que pidiera una moratoria y así lo hicimos. Lo que sí tengo claro es que llegaremos hasta donde tengamos que llegar; si tenemos que llegar al Papa, pues llegaremos al Santo Padre. Y también iniciaremos la vía Civil, por supuesto.

-Pasan tres años de la intervención y Jesús Mesa, hasta ahora, no ha contado su versión ¿Por qué?

-No sabes hasta qué punto estoy agradecido porque me voy a expresar. He estado esperando tres años, pero ya necesito expresarme públicamente. Ha sido un auténtico calvario. En estos tres años he escuchado de todo. ¡De todo! Aquí cada uno ha dicho lo que ha querido. Se ha inventado lo que ha querido y lo ha lanzado a los vientos. Hay un dato curioso, una perla, que es que el comisario, entre otras acusaciones, según el expediente que me entregan y puedo ver durante un rato en el Obispado y con vigilancia (¡el proceso es para escribir un libro!), dice que yo manejo a la prensa. Es curioso que diga esto cuando en tres años no he ido a ningún periódico, a ningún plató ni a ninguna radio. Sin embargo, él ha estado en todas. Pero me acusa de que yo manejo a la prensa porque no le gustan las informaciones que se dan. Como si los periodistas fueran tontos y se pudieran manipular.

-Hace ahora un año, Gordillo y Calderón aportaron algo de luz informativa, cada uno según su versión, sobre un proceso del que no se sabía absolutamente nada. Entonces supimos algo de lo que ocurría en las Penas y posibles soluciones que existían, según aquellas versiones. ¿Durante el 2017 ha habido algún avance hacia el fin del proceso y la normalización de la vida interna de la hermandad?

-Yo pienso que no. Aunque estoy apartado de forma forzosa, yo jamás estoy alejado de mi cofradía. Puedo estar apartado por muchas cosas, pero yo me acuesto pensando en mi cofradía y me levanto pensando en mi cofradía. Aunque a veces maldigo ésto porque debería pensar en otras cosas. Pero siempre la llevo y nada me es ajeno aunque parezca lo contrario. Aunque algunos quieran hacer ver lo contrario. Aquí todo lo que se inició no era para poner en orden el censo, ni nada de eso. Aquí hay otra cuestión y a la vista está: cuando se quiere solucionar una cosa, se hace. En una hermandad acaba de dimitir un hermano mayor y en cuestión de cinco días, ya se pueden presentar candidaturas. Cuando interesa, se hace. En tres años, no era poner en orden el censo, era otra cosa mayor: el objetivo era que Jesús Mesa y las personas que habían regido la cofradía hasta ahora, no se pudieran presentar. Estoy al día de lo que hay en la cofradía. Aunque por las redes sociales parezca que la cosa está muy bien, todos sabemos que no está muy bien. Las Penas ha ido infinitamente a peor.

-¿El cambio de vicario considera que abre una nueva situación en el ‘caso Las Penas’?

-No, en absoluto. Leí una información, precisamente en elcabildo.org, donde José Ferrary decía que no sabía nada de las Penas. Claro que sabe y lo sabe muy bien. Él sabe muy bien lo que ha hecho y ha dejado de hacer en las Penas. Él dirá que no pero yo creo que sí porque me consta que es así. Antonio Coronado, el nuevo vicario general, ya se lo manifesté al señor obispo, tiene una absoluta animadversión hacia Paco Calderón y hacia mi persona. Una animadversión que nadie puede hacerse una idea.

-¿Durante 2017 cuántas veces ha podido hablar en persona con Jesús Catalá, Antonio Coronado y Manuel Gordillo?

-Bien, interesante pregunta. Nosotros, ante todo, siempre hemos intentado arreglar las cosas como se arreglan en cualquier institución. Máxime si hablamos de una institución como la Iglesia. Como tradicionalmente se arreglan las cosas y siguen arreglándose, menos en este caso, con dialogo. Tengo que citar lo que dijo Paco en su entrevista, cuando decía que lo que se ha intentado con todo esto es meter a las cofradías por verea. Las Penas era una oportunidad irrenunciable porque siempre ha tenido mucho eco todo lo que sea hace, para lo bueno y para lo malo. Aludo a lo que contó Paco Calderón, hubo una conversación que alguien nos contó en la que se dijo que las Penas era una oportunidad y personalizaron en que a Mesa y Calderón había que darles un escarmiento porque jamás nos callamos. Lo que hizo Gordillo de publicar las iniciales fue una canallada. Con él he hablado tres veces en mi vida: dos intrascendentes y la otra, cuando nos citó para una encerrona, una especie de teatrillo de tribunal, media hora antes de salir aquel comunicado. Un día se publicó una entrevista indignante y lo llamé para decirle que quería hablar con él. Me dijo, tajantemente, “mañana salgo de viaje”. Y hasta el día de hoy. Quien cuente que ha habido comunicación, una vez más, es mentira. Por otro lado, en el último año hemos visto a Antonio Coronado en un par de ocasiones, siempre muy forzado y con una actitud de quitarse el muerto de encima. Y tengo pedida una cita por escrito y aún no me ha recibido, por lo que iré a protestar ante el Obispado. Hace cuestión de tres meses me lo encontré por la calle y le pregunté. Me dijo que de qué quería hablar. Lógicamente, le expliqué que mi intención no es hablar de fútbol, sino de problemas que afectan a personas. Me pidió que le escribiera una carta detallándole los temas que quería tocar. Le dije que no, que los temas que iba a tocar los sabía perfectamente. Llevo un año esperando. Al señor obispo, hace más de un año, nos recibió en la magnífica sede reformada del seminario. Aquel encuentro fue más que tenso por la actitud del obispo.

-¿Desde que se hace pública la noticia de que Roma pide la nulidad de las sanciones, no ha existido encuentro con ninguno?

-Con ninguno. La cita con el obispo fue un poco dura. Cómo no sería que en la despedida le tuve que decir a Jesús Catalá que había ido a ver al pastor de mi diócesis, a exponerle mis inquietudes, mis miedos, mis quejas, a pedirle disculpas si hacía falta y me había encontrado con un pastor con un corazón durísimo. Se lo tuve que decir así porque era la realidad de lo que se estaba viviendo. Hay más cosas del obispo en este encuentro que son botones de muestra interesantes. Pero hasta aquí. Llevamos un año esperando desde que se ha producido esto. Sí es verdad que el Obispado, por otra vía que no le corresponde porque está archivado, no haciendo caso al dicasterio, intenta buscar otros vericuetos para castigar a personas para salirse con la suya. Esto tiene un nombre y ese nombre es soberbia.

 

· Siga leyendo la segunda parte de la entrevista, aquí.

Publicado en Málaga

La hermandad de las Penas está intervenida desde el 7 de enero de 2015. El Obispado detuvo por supuestas irregularidades en el censo un proceso electoral que se había iniciado semanas antes. Francisco Calderón cerraba una etapa de 16 años como hermano mayor, desde el 23 de junio de 1998 que fue elegido, y dos hermanos optaban a la reelección: Jesús Mesa, mano derecha de Calderón durante su mandato, y Antonio Alés. El abogado y cofrade de Mena Manuel Gordillo fue designado para ordenar las deficiencias que pudieran existir en el censo de las Penas y volver a convocar elecciones en la mayor brevedad. Pero el asunto se está prolongando más de lo esperado.

-¿Por qué se sabe tan poco de la situación interna de las Penas después de casi dos años?
-Bueno... se sabe poco porque por parte del Obispado han considerado que no debía darse información, sinceramente. Así de simple.

-¿Y por parte del equipo del comisario consideráis que debiera de darse algo de información?
-Debo explicar que, al estar la cofradía regida por un comisario, no existe equipo. El comisario es un órgano unipersonal y tiene colaboradores, que son personas que no tienen ninguna responsabilidad colegiada o individual, como lo que entendemos por cargo de responsabilidad de junta de gobierno; son simplemente voluntarios que se han prestado o que yo los he llamado y les he pedido colaboración. Lógicamente en una cofradía hace falta un tesorero, un albacea, alguien que lleve secretaria… entonces simplemente a esas personas, como tienen acceso a datos que pueden ser sensibles, yo se las he comunicado al Obispado y están autorizadas a conocer esa información. Esos responsables se conocen como auxiliares, pero realmente no hay ningún órgano colegiado. Las decisiones son mías en última instancia.

-¿El comisario considera que debería contarse algo más de como evoluciona el proceso?
-Considero que debiera de haberse informado de algo más de lo que había. Sí, lo considero. Pero respecto lógicamente que no se haya hecho; se me ha explicado y lo respeto, aunque hay cosas que no comparta.

-¿La política de comunicación cambia tras aquel comunicado famoso en el que se dieron unas iniciales?
-No. No es que cambie la política de comunicación. La cofradía, no olvidemos que se paraliza unos días antes del cabildo de elecciones; éste se suspende, con posterioridad lógicamente sale mucha información tanto en prensa como por parte de la Cofradía, de los hermanos y de los antiguos gestores. La Cofradía se interviene el 7 de enero de 2015, en el que el Obispado saca un comunicado; se firma un decreto también en el que se dice otra serie de cosas, entre otras que se suspenden los órganos de gobierno de la Cofradía y que se cesa a la junta de gobierno con su hermano mayor al frente; que se va a averiguar qué ha pasado en el censo. Por mi parte, lógicamente, para saber qué ha pasado en el censo debo hacer una llamada al censo. Sin llamar a los hermanos para que realicen las alegaciones que quieran realizar, difícilmente se puede saber qué ha pasado en el censo. De alguna forma, aquello fue, digamos, el final de todo el proceso relativo a las alegaciones del censo y el proceso de explicaciones de por qué el censo no permitía que se celebrasen elecciones. Por eso se emite el comunicado, simple y llanamente. A partir de ese momento, tampoco yo me he negado a facilitar información.

-¿Considera que se equivocó al poner iniciales en el comunicado?
-Pues no creo que me equivocara, sinceramente. Porque en ningún momento puse los nombres y en todo momento dije presuntamente. O sea, que preservé la presunción de inocencia de las personas, no sólo haciendo constar que eran presuntos responsables, sino que encima tampoco puse los nombres. Lo que pasa que creo que después hubo un interés en hacer pública, digamos, la identificación de esas personas que yo en ningún momento hice públicas.

-Pero bueno, las iniciales eran archiconocidas...
-Bueno, serían archiconocidas para quien fuese archiconocidas, tampoco pensemos que porque se pongan las iniciales... Mi madre, te aseguro, que por mucho que la pongan en un potro de tortura, seguro que no sabe a quien corresponde esas iniciales. Y muchísima gente; tampoco presupongamos porque X cofrades lo sepamos, todo el mundo lo sepa.

-¿Por qué se quitaron?
-No se quitaron.

-Hay un comunicado en la web de la Cofradía que se modifica tras ser publicado en los medios y se eliminan las iniciales.
-No, no, no; eso no es así…

-¿Sigue ese comunicado en la web?
-No. Ese comunicado en la web se quitó al tiempo, no recuerdo ahora mismo si fue a las dos o tres semanas. Porque también consideré que la información la necesitaban los hermanos, que tenían un derecho a ser informados de qué había pasado realmente en la cofradía y por qué realmente se suspendía definitivamente el proceso electoral -que me parece que es un hecho gravísimo el que se suspende el proceso electoral de una cofradía-. Simplemente se retiró el comunicado porque creía que no tenía sentido que siguiera: los hermanos que habían querido conocerlo, ya lo habían conocido. Me parecía que era suficiente con el tiempo que estuvo. También tengo que decir que una persona próxima a los antiguos gestores estuvo hablando conmigo porque le parecía oportuno que se quitara y yo tampoco tenía interés de que aquello estuviese allí a perpetuidad. Esta persona es el suegro de Jesús Mesa. Y se quitó el comunicado entero.

-¿Cómo avanza la intervención?
-La intervención ni avanza ni retrocede; la Cofradía sigue intervenida de acuerdo a un decreto del Obispado y seguirá así, en tanto en cuanto no se solucionen los procedimientos que existan frente a cualquiera de los hermanos que estaban presuntamente implicados en los problemas que existían.

-¿Cuánto tiempo considera que será necesario para normalizar la vida interna de la Cofradía?
-Vamos a ver, yo creo que la vida interna de la Cofradía ni está más normalizada ni menos que cualquier cofradía…

-Entiéndase normalizada en tanto a que lleguen los hermanos a los órganos de gobierno…
-Yo considero que en el momento en el que se puedan convocar elecciones porque se hayan terminado los hechos que hace que en la actualidad no se puedan convocar; en ese caso, pues no tiene que haber ningún problema.

-¿Qué hechos son?
-No puedo explicar nada de eso.

-¿Cuál ha sido el momento más difícil desde su nombramiento como comisario?
-Cuando veo que, efectivamente, mi función no se iba a limitar simplemente a hacer una modificación o revisión del censo por errores puramente materiales; sino que veo que la cosa es mucho más compleja y me doy cuenta de que la intervención no se iba a poder liberar antes de Semana Santa (el entrevistado se refiere a la de 2015) como era, por supuesto, mi deseo.

-¿Ha podido intercambiar opiniones con cofrades que han sido comisarios en otros procesos similares?
-Es que no hay ningún proceso similar, la verdad. Hasta ahora los procesos que recuerdo eran parecidos a lo que a mi se me dijo que iba a realizar en las Penas. El único que puede ser un poco distinto a los anteriores, que no se limita a una revisión del censo, sino a apaciguar un poco los ánimos y convocar elecciones, pudo ser el del Cautivo con Carlos Ismael Álvarez; pero el de las Penas es totalmente distinto.

-Cabe pensar en que algo gordo debe ocurrir cuando existe tanto misterio en torno al proceso…
-Vamos a ver: que lo que hay ya se dijo en su momento; había que iniciar unos expedientes y esos expedientes no se han terminado, sencillamente. No se trata de que exista ninguna otra cosa distinta.

-¿Cuántos hermanos hay implicados en esos expedientes?
-Son más de dos.

-¿Más de dos y menos de 50?
-Sí.

-Por visualizar la magnitud del asunto, ¿en torno a una docena?
-Sí, aproximadamente por ahí.

-¿En qué ha cambiado la hermandad de las Penas en estos dos últimos años?
-Bueno, yo he pretendido que cambie lo menos posible, por supuesto, en cuanto a estética se refiere; y siga siendo esa cofradía, diferente en cierto modo, que es las Penas. Yo he sido totalmente respetuoso y no he querido nunca cambiar nada. Para mi ha supuesto muchas cosas, como conocer una cofradía totalmente distinta a lo que había conocido hasta ahora; el comprender cosas que a lo mejor antes no comprendía, el respetar incluso más que antes -siempre he sido respetuoso, por supuesto, pero ahora lo respeto mucho más- esas diferencias que son enriquecedoras para la Semana Santa de Málaga... Pero creo también que todo tiene un límite: yo creo que la cofradía de las Penas tiene una personalidad que tampoco debe cambiar mucho más porque al final sería también una cofradía de las Penas distinta a lo que ha sido ella misma. Hay un equipo humano fantástico, hay una gente trabajadora, luchadora, que lo está pasando mal y que creo que el mundo cofrade tiene que respetar…

-¿Sienten que alguien no respeta la realidad difícil que está viviendo las Penas?
-Hombre, yo creo que en cierto modo hay quien no respeta la situación difícil de la Cofradía. Pero bueno, allá cada uno con su conciencia.

-A nivel de hermanos, ¿cómo ha evolucionado en este tiempo la Cofradía?
-Como cualquier cofradía, hay alguna baja y también hay altas. Pero hay más altas que bajas en estos dos últimos años.

-¿Se han acercado hermanos que estaban más retirados en su momento?
-Muchos. Eso sí que he intentado por todos los medios: que los hermanos de las Penas entiendan a la Cofradía como un punto de encuentro para cualquiera, opine lo que opine.

-El papel que juega Jesús Mesa lo conocemos. ¿Qué papel desempeña en la actualidad el otro candidato de las últimas elecciones, Antonio Alés?
-Un hermano de la Cofradía, como el resto.

-¿Está implicado en el día a día en algún área?
Él directamente no, pero sí personas de su equipo son auxiliares míos y colaboradores directos del día a día de la Cofradía. Y por supuesto, cuando tiene que enterarse de algo, se entera: le he llamado y se lo he comentado.

-¿Qué mensaje le mandaría al hermano de las Penas?
-Que piensen que, de alguna forma, puede ser un sarampión lo de la intervención de una cofradía, pero las Penas tiene su vida normal, sus cultos; intentamos que tenga también sus actividades de esparcimiento, en la Feria o en la Cruz de mayo. Ahora llegará la Navidad y la Semana Santa, con sus preparativos, como cualquier otra cofradía. Dado que, por desgracia, la cosa se ha prolongado más de lo planeado y lo deseable, que hagan un poco de abstracción de la situación administrativa, que creo que, tampoco a la hora del hermano de a pie, sea algo tan importante; y vayan sin complejo con la cabeza alta, pues el día que se termine será una cofradía más. Aprendamos de los errores que es algo de lo que todos debemos aprender.

Publicado en Málaga
Jueves, 17 Diciembre 2015

Las otras elecciones

Andaba ya harto de luces navideñas prematuras y de debates y mítines electorales cuando me llegó la noticia de que se van a convocar elecciones en el Cautivo y además con dos candidaturas. Menos mal que no son cuatro o cinco los candidatos. ¿Se imaginan ustedes debates electorales cofrades con cinco candidatos? ¿Qué canal local de televisión ofrecería la señal a los demás canales? ¿Sería la Agrupación, como la Academia del Cine, la que ofrecería la señal? ¿Y quién para moderador? ¿Arturo Pérez-Reverte que ha sido reportero de guerra? Y luego estaría el problema de los asesores de imagen. ¿Qué se considera un insulto: capillita, meapilas, cuaresmero, mi arma...? Afortunadamente no va ser así y todo lo dicho se queda en pura fantasía de este nazareno que no quiere perder en ningún momento el sentido del humor. Por eso estoy rezando la novena de Nuestra Señora de la Sonrisa. Esta es la reflexión final: "En el camino de la vida no estamos solos. Dios se hace caminante con nosotros y nos ofrece una nueva interpretación de las circunstancias que nos agobian o desconciertan. María con ternura inigualable, sonriéndonos nos llena de confianza en las horas más difíciles, porque ella comprende nuestras debilidades y porque como madre nuestra nos siente carne de su carne y nos cobija en su regazo, cerca de su corazón que late por nosotros y por el mundo entero". Fuente: Santa Teresita del Niño Jesús. Mis mejores deseos para la Cofradía del Cautivo.

Besos y abrazos del Nazareno Indiscreto.

Publicado en El Nazareno Indiscreto
Viernes, 27 Noviembre 2015

Los límites del comisario

Un comisario (episcopal, claro) no es un sheriff. Tampoco un hermano mayor. Ni siquiera un juez. Su función es mediar en un conflicto, en un malentendido, en una situación convulsa y/o en el desgobierno de una cofradía. Por ello, un buen comisario hace su trabajo sin hacer ruido. Léase sin protagonismos. Su labor debiera ser muda, dado que juega un papel de transición en búsqueda de la normalización de la vida interna de una hermandad. Parece que dista bastante con la labor que Manuel Gordillo está realizando en las Penas. Al menos la parte de la gestión que trasciende a la luz pública. La realidad es que Gordillo se ha extralimitado ya varias veces en sus decisiones, algo que él mismo sabe y en Palacio son conscientes. Posiblemente incluso tenga que rendir cuentas ante un juez próximamente. Este cofrade de Mena perdió de forma contundente en 2004 unas elecciones a hermano mayor de su Congregación. Aquellas en la que Cayetano Utrera resultó elegido con el 78% de los apoyos (489 votos frente a 183). Ahora pudiera pensarse que Gordillo se siente hermano mayor de las Penas. Pero ni siquiera es hermano, al menos hasta hace unos meses no lo era. Su misión es otra.

El 7 de enero de 2015 el Obispado encomendó a Manuel Gordillo la difícil empresa de tratar de aclarar el conflicto suscitado en el proceso electoral de las Penas y volver a convocar elecciones "cuanto antes". Su primer gran patinazo llegó en marzo, cuando publicó en la web oficial de la Hermandad un comunicado que denunciaba unas irregularidades con fines electoralistas en el censo de la Hermandad. En la nota se indicaba que los presuntos responsables de la manipulación eran F. M. C. R. y J. M. P, iniciales que corresponden a los dirigentes salientes Francisco Calderón y Jesús Mesa. La paradoja es que hasta la fecha no se ha iniciado ningún expediente sancionador. Pero la sentencia ya está emitida y hecho el daño al honor de los señalados. Cociente de su grave error, Gordillo retiró en pocas horas el comunicado, aunque toda la prensa ya se había hecho eco. Por este motivo tiene una demanda judicial de los afectados. Casi un año después, se supone que el comisario sigue investigando y algún día habrá noticias si encuentra alguna irregularidad concluyente. Menudo fiasco será como después de tanto tiempo todo quede en una cortina de humo.

Desde entonces, lejos de apaciguarse los ánimos se han enquistado aún más. Surrealista: el teórico mediador aviva el fuego. Ni antes ni ahora, Gordillo coge el teléfono más que a sus amigos. Sin ir más lejos, a El Cabildo le negó de forma verbal una entrevista a principios de año y semanas después sí se la concedió a su colega de Mena Manolo García para Diario Sur. "Era un comprimiso", se justificó meses después. Desde entonces se ha dejado ver en mesas redondas y en algunos medios, aunque a nosotros sigue sin cogernos el teléfono ni dar respuesta a los mensajes recibidos (y leídos). Nos gustaría hablar de la actualidad de las Penas ahora que se ha convertido en la llave para desbloquear el Martes Santo. Pero no hay manera. Gordillo parece ser ajeno a que pese a no ser hermano mayor de las Penas, sí representa a la Corporación y mancilla su nombre con cada comportamiento incorrecto. Como aquel día que perdió los papeles públicamente en la cruz de mayo de Mena, con parte de la curia como testigo. Y es que aunque las Penas históricamente ha estado en el disparadero de la opinión pública, sus dirigentes siempre han sido personas accesibles cuando se trataba de representar a la Hermandad. Todo sea dicho.

Decíamos que un comisario juega un papel de transición. Siendo así, no se entiende el cambio de recorrido del Martes Santo. En el Cautivo hace años que se debate sobre la posibilidad de un revolucionario cambio de horario. Aunque pudiera salir adelante, desde luego ahora no es el momento de llevarlo a efecto y su comisario lo sabe. Una vez que la vida interna de la Corporación se normalice, que sus hermanos decidan lo más conveniente. Sin embargo, en las Penas, donde jamás nadie planteó ninguna reforma de itinerario, llega Gordillo y le da la vuelta como a un calcetín. Más allá de gustos, el nuevo recorrido dibuja una realidad bien distinta a la que conocemos de las Penas durante las últimas décadas. Y ésto no es de recibo. Por no hablar del absurdo conceptual que supone el rodeo antes de entrar en la Catedral. Pero lo peor de todo es que las Penas pierde unos derechos históricos adquiridos en un año que debiera ser de transición. Si esta nueva realidad realmente es la mejor para las Penas, debieran ser sus hermanos quienes lo decidan cuando puedan hacerlo y no un señor que está de paso.

Desde luego, Manuel Gordillo parece no tener claro los límites de la figura del comisario y habrá quien piense que realmente se está sacando aquella espina de hermano mayor fustrado.

Publicado en Sin capirote

Los hermanos de las Penas han sido incapaces de celebrar su anunciado proceso electoral con normalidad. Ante los problemas internos que existen, el Obispado ha nombrado un comisario que deberá gestionar las elecciones de esta corporación del Martes Santo. Se trata del cofrade Manuel Gordillo Flores, que es teniente hermano mayor de la congregación de Mena.

El Obispado ha explicado en un comunicado que la finalidad de Gordillo será "esclarecer los pormenores que están paralizando la marcha del proceso de elección del nuevo hermano mayor, a fin de convocar elecciones cuanto antes". Desde la delegación de Hermandades y Cofradías aseguran "esta medida ha sido muy sopesada" y llaman a los hermanos de las Penas "a colaborar con el comisario para obtener una rápida solución a esta situación".

Las elecciones estaban anunciadas para el pasado 28 de noviembre. Pero días antes el Obispado paralizó el proceso por las denuncias de uno de los candidatos. En este caso, Antonio Alés afirma que sigue sin tener acceso al censo de hermanos. La junta de gobierno en funciones, cuyo teniente hermano mayor es el otro candidato, Jesús Mesa, se remiten a lo que dice la Agencia de Protección de Datos. Un pulso que llevó al Obispado a suspender el proceso el 21 de noviembre.

Ahora un comisario deberá desenquistar el problema cuanto antes. Apenas quedan 83 días para el Martes Santo y las directrices de Palacio son que las elecciones deben celebrarse "cuanto antes".

Publicado en Málaga
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