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Jesús Mesa reclama públicamente diálogo y lamenta el trato que está recibiendo por parte del Obispado de Málaga, en sus primeras declaraciones públicas desde que la hermandad de las Penas fue intervenida, hace ahora tres años. Pero en esta segunda mitad de la entrevista concedida a elcabildo.org, revela nuevas cosas del caso. Ha pasado un año de las últimas informaciones relativas al 'caso Las Penas', sin embargo, el proceso sancionador no se ha detenido. Mesa revela que Francisco Calderón ha vuelto a ser sancionado pese a que el dicasterio para los laicos obligó al obispo a declarar nula la sanción impuesta. La situación parece seguir bastante enquistada y sin visos de solución... 

 

-¿Cómo es su relación con la hermandad de las Penas?

-La relación ahora mismo es ninguna. Hay muchas difamaciones y dimes y diretes consentidos. Comentarios de personas que están allí, que no deberían de hacer comentarios. No solamente por la relación que hemos tenido, sino por la responsabilidad absoluta que han compartido. ¡Ojo a ésto!

-¿Cómo ve la cofradía en estos momentos?

-Mal, muy mal. Es mi percepción y la percepción de muchísimos cofrades de fuera y de dentro. Ojo que mantenemos contacto continuos con hermanos que hay allí y parece que están totalmente integrados. Distintas versiones y todas coinciden en los mismo: desde que la cofradía está dejada, hasta la suciedad que hay o los grupos que se están organizando. Se dejan de hacer cenas porque, como dijo Paco en su entrevista, parece que hubo alguna cuestión en el bar y el Obispado no ha tenido interés en aclararlo. Aquí hay grupos que piden el voto a uno y a otro. Nosotros tenemos un grupo grande a quienes les están pidiendo el voto por un lado y por otro.

-¿Me dice que ya hay delfines que se están posicionando?

-¡Claro! En ese aspecto, nos ha llegado información, con cierta base, de que hay hasta cuatro posibles candidatos.

-¿Esto quiere decir que pueden estar cerca las elecciones?

-Nosotros, de momento, estamos en pleito con la Cofradía y ya he dicho que vamos a llegar hasta donde haga falta.

-Uno de los titulares que podíamos extraer de la entrevista que nos concede Gordillo hace un año, era que no habría elecciones hasta que se cierren todos los procesos abiertos. ¿Además de los tres procesos citados en la primera mitad de la entrevista, hay algún otro tema interno que tenga enquistado el conflicto?

-Sí, sí, sí, claro. A Paco, nuevamente, no sé si hasta desobedeciendo a la Santa Sede, el obispo le encomienda ahora al comisario, que inicie el mismo proceso pero por la vía de la cofradía. Tiene defectos de todas formas: si las Reglas están en vigor, ese proceso no se puede realizar. Para hacer el proceso, las Reglas marcan muy concretamente quiénes son las personas que deben formar la comisión sancionadora. Si no están en vigor tampoco se pueden hacer, pues no habría normas sancionadoras a las que se aluden en el nuevo expediente que se ha iniciado. Todo es una rueda en la que no se podría hacer de ninguna de las maneras. Pero lo más chocante es que, si todo lo que se imputa a las personas sancionadas ha quedado archivado por la Santa Sede, ¿cómo ahora el obispo, que ha sido desautorizado, lo inicia por otra vía? ¿Quiere hacer más daño? ¿Quiere dar más todavía?

-¿Estoy entendiendo que Francisco Calderón tenía una sanción por diez años que fue declarada nula por Roma y desde el Obispado de Málaga se ha iniciado otro proceso sancionador contra la misma persona?

-Roma declara nulo el proceso y el obispo inicia otro proceso exactamente igual.

-¿Pero está sancionado nuevamente?

-Sí, en la misma línea. Todo exactamente igual, con los mismos cargos y las mismas cosas. Él ha recurrido a la Santa Sede. Pero hay algo infinitamente más grave: hay otra persona a la que también se revoca su sanción, igual que a Paco y a otras dos, que no viene con nosotros, sino que de repente aparece la revocación del dicasterio. Éste no sé si acude a Roma, o no. Y una de las personas que está con Paco, hace un recurso ahora a la nueva sanción que propone el Obispado y, de buena a primeras, le dicen que no hay nada y se lo quitan. Tienen las mismas imputaciones pero lo que interesa es que sean Jesús Mesa y Paco Calderón. Todo ha sido un teatrillo. Por otro lado, a este señor que aparece de repente en la revocación, que no sabemos cómo aparece porque no va con nosotros por la misma vía, lo han sancionado por dos años. Pero él sí admite la sanción.

-¿Cuántos casos se han reabierto de los que se declararon nulos?

-Todos. Y si a mi me dan la razón me lo van a volver a abrir por otro lado. Esto tiene un nombre y es soberbia. El dicasterio declara nulas las sanciones a tres personas y nos dejan fuera a mi suegro, a mi mujer y a mi. A mi mujer por no hacer nada, por defender a su marido, porque atacan a la familia. Quien lleva la Cruz de Cristo en el pecho, ataca a la familia.

-¿Jesús Mesa se ha defendido por la vía civil de las acusaciones recibidas?

-Primeramente, como buenamente he podido y sabido, porque la justicia canónica no es la justicia civil. Para empezar, no hay prácticamente nadie que entienda, aunque por suerte hemos tenido cierta ayuda de personas muy doctas en derecho canónico, que están absolutamente espantadas de todo el proceso, que no tiene ni pies ni cabezas. Entienden que es una cuestión de soberbia de quien tiene el poder en sus manos. No te puedes hacer una idea lo que es la justicia canónica. A nosotros nos han aplicado sanciones y cánones que están dirigidos a personas consagradas, a los sacerdotes. Y así se lo hicimos ver al dicasterio.

-¿Hay algún proceso por la vía civil abierto?

-El que estaba abierto, que ya adelantó Paco, relativo al tema de las iniciales, que fue una canallada, un escarnio público, lo fuimos demorando y, según parece, en cada comunidad autónoma hay distintos plazos y nos han cumplido. Aquí demostramos nuestra buena voluntad porque esperamos bastante tiempo para poder hablar con el señor obispo y el señor Gordillo, con su equipo de abogados, se pudo escapar por ahí. Pero hay una cosa importante, la querella fue admitida. Cuando ha sido admitida es porque vieron indicios muy claros, pero buscaron el vericueto de que estaba fuera de plazo. Ahora no hay ningún proceso abierto pero estamos dispuestos a llegar, primero, a la cabeza de la Iglesia, y te aseguro que llegamos; y luego vamos por la vía civil. Existen precedentes de situaciones similares en Andalucía y nosotros vamos a por todas. Se agotarán todas las vías.

-¿Deberían convocarse elecciones aunque algunos procesos sigan abierto?

-La situación no tiene ni pies ni cabezas desde el momento en el que el comisario, que venía para lo que venía, en realidad no viene para lo que venía, sino para otra cosa. En su entrevista, además de entrar en numerosas contradicciones, dice que ya había puesto el censo en orden, entonces no sabemos a qué se debe esta demora. Han buscado cuarenta excusas. Como dijo Pedro Luis Gómez, el comisario se ha gustado. Lo que no consiguió en su Hermandad, cree que lo tiene ahora. Vino para otra cosa y a la vista está lo realizado. ¿Vino para poner las cuentas claras? Tampoco. En cuestión de economía teníamos una velocidad de crucero que nadie daba crédito. No es que lo diga yo es que ahí están las cosas realizadas. Ahora, en tres años, no se ha hecho absolutamente nada y dicen que las arcas están vacías. Cuando llegó la intervención, la Hermandad debía 35.000 euros, de los cuales 20.000 eran de una cuestión concreta y el resto eran minucias de distintos proveedores. Estaba el plan establecido para pagar todo porque cuando Paco Calderón y Jesús Mesa cogieron la cofradía, la cogieron con 245.000 euros de deuda y ahí está la gestión que hemos hecho. Gordillo ha hablado en todos los plató de que se debía 35.000 euros; sí, seguro que es menos que en su cofradía y ya podría estar pagado. Por eso digo que este hombre vino a otra cosa.

-¿Ve el final de este conflicto a corto plazo?

-Sobre plazos uno escucha comentarios de todo tipo, en tres ocasiones distintas he llegado a escuchar que se iban a convocar elecciones. Lo último que suena es que será para después de Semana Santa. También decía el comisario que hasta que no se solucionen las causas abiertas, evidentemente, no se deberían de convocar elecciones. De forma cautelar, no debería. Si nos dan la razón, ¿ahora qué pasa?

-Proponga un modelo de solución.

-La cosa tiene una solución muy fácil: sentarse en una mesa, que es lo que nunca se ha hecho. Atiende la lógica humana y máxime a la lógica cristiana. Dialogo y buenas intenciones es lo que hace falta. Con eso se hubiera solucionado absolutamente todo. Pero no lo ha habido en absoluto. Ni por el comisariado, ni por el señor obispo, ni por el delegado de Hermandades, por supuesto.

-Está pidiendo públicamente diálogo, a ver qué respuesta encuentra...

-Atiende a la lógica, ¿no? Qué creerán que quiero de mi hermandad, si yo he vivido todo lo mejor del mundo, y lo peor también. Ninguno de los candidatos que hay se podrían presentar. Quedaría el obispo en absoluta evidencia si de los candidatos conocidos que pululan por ahí, alguno llegase a ser hermano mayor. El obispo quedaría en absoluta evidencia una vez más. Y puedo decir cosas para apoyar esto. No sé si el obispo estará informado bien, mal o lo engañan. No lo sé porque unas veces, José Ferrary dice que el obispo está enterado de todo y, cuando interesa, dice que no está enterado. Por poner algunos nombres: la única vez que accede el obispo a vernos porque no tenía más remedio, hay un par de botones de muestra interesantes. Nada más sentarnos, el obispo me acusa de que yo grabo conversaciones, cosa arriesgada sin conocer uno a la persona. Luego, analizando, hay alguien que le dice que yo grabo conversaciones. Yo no he grabado conversaciones en mi vida, ni tengo necesidad, además, ni sé hacerlo. Quien dice eso lo hace con la mala intención de intranquilizar al obispo para que a esa reunión llegue a la defensiva. De inicio, ya existe distensión en el encuentro, si es que se podía haber llegado a algún acuerdo. Todo esto se hace con muy mala intención. El informante o busca engañar al obispo, o tiene intención de que el obispo quede con los pies colgando o ridiculizarlo. No hay otra salida. En el mismo encuentro, también dice el obispo que el comunicado de las iniciales estuvo puesto una hora y media. El informante pretende o que el obispo quede con los pies colgando, engañarlo o dejarlo fuera de juego. En esta entrevista dice el comisario que estuvo varias semanas y no sabe ni cuanto estuvo en la red. Nos dijo el obispo que él mandó inmediatamente que se quitara. Pero alguien vuelve a mentir porque estuvo más de mes y medio. Mi suegro llamaba a Gordillo prácticamente a diario y se llegaron a citar en un bar. Tras una conversación muy tensa, este tipo opta por quitar aquello. Según el obispo estuvo una hora y media y se quitó por indicaciones suyas. Alguien está engañando al obispo.

-¿Cree que desde el Obispado se pudiera convocar unas elecciones con los procesos sancionadores abiertos?

-Me parecería una temeridad absoluta. ¿Entonces a mi se me coarta a que yo me pueda presentar y hermanos que no puedan votar?

-¿Jesús Mesa se ve nuevamente en un Gobierno en la hermandad de las Penas?

-Pues mira, te agradezco que me hagas esta pregunta. Si tuviera una estrategia de desestabilizar, te diría que sí. Habría quien se pondría nervioso o a la defensiva. Seguro que se crearían tensiones. Pero a día de hoy, de verdad, no. Los hermanos serán al final quienes decidan. Hay decenas y decenas de personas que veo diariamente y tienen esperanza de que yo sea hermano mayor y no es que no tenga ahora interés, es que no lo he tenido nunca. He sido teniente hermano mayor y era el primero que llegaba a la cofradía y el último en irme, trabajando. He hecho todos los trabajos que ha podido hacer cualquier persona. Jamás he antepuesto el cargo para dar el paso atrás. Nunca he tenido apetencia por ser hermano mayor, si llega el momento, se asume sin ningún problema. Y como nunca he tenido apetencias, no he estado tentado de hacer nada de lo que se ha dicho aquí. Yo tenía 438 firmas de hermanos apoyando mi candidatura, que eran más de la mitad del censo. No tenía necesidad de hacer nada.

-Más allá del cargo, ¿se ve en el día a día en el seno de la cofradía?

-En la medida de que las personas cuenten conmigo, claro que sí. Pero te diré una cosa, en las hermandades he aprendido a ser católico practicante y mi vía de entrada a la Iglesia ha sido por las cofradías y en este calvario que he vivido, he crecido más que nunca. Tengo la pena en el cuerpo de que hay personas a las que quiero mucho y se han separado de la Iglesia por todo esto. Eran personas muy cercanas a la Iglesia, comprometidas, con fe… pero se han separado. A mi todo esto me ha reforzado la fe. He visto las cofradías desde otras perpestiva, con mayor capacidad para valorar las cosas serias. Los cofrades hemos de dejarnos de tonterías y frikismo. Siempre he sido una persona optimista y aunque para mi queda todo lo vivido, quiero sacar cosas buenas de todo lo que me está pasando sino es que me moriría.

 

· Puede leer la primera parte de la entrevista, aquí.

Publicado en Málaga

Las Penas acaba de cumplir tres años intervenida por el Obispado de Málaga, que el 28 de noviembre de 2014 suspendió el proceso electoral que se había iniciado y el 7 de enero de 2015 puso a un comisario al frente de la Hermandad, Manuel Gordillo. Las directrices iniciales eran solucionar problemas relacionados con el censo de la Cofradía y volver a convocar elecciones. Pero el tiempo pasa y poco se sabe sobre lo que realmente ocurre al respecto. Nadie en calle Santa María ha querido nunca hacer una declaración pública sobre el tema. Las últimas noticias llegaron hace ahora un año, cuando tanto Gordillo como Francisco Calderón concedieron sendas entrevistas a elcabildo.org y, posteriormente, se hizo pública la noticia de que Roma obligaba al obispo a decretar nula sanciones impuestas. Sólo entonces el Obispado rompió su silencio para matizar aquella información y subrayar que algunos hermanos seguían sancionados por un error de forma de sus recursos. Uno de ellos es Jesús Mesa, señalado públicamente en aquel famoso comunicado en el que se la acusaba, junto a Calderón, de distintas faltas graves. En todo este tiempo, apenas ha compartido reflexiones puntuales en sus redes sociales, pero no ha contado su versión de los hechos en ningún medio de comunicación. En esta entrevista explica su situación por primera vez. Este encuentro con elcabildo.org se realiza en los últimos días de 2017, pero se pacta publicar la conversación pasadas las fiestas navideñas. Mesa acude a la llamada con las citadas entrevistas a Gordillo y Calderón impresas; y responde sin titubeos a cada pregunta planteada. 42 minutos de conversación grabada en los que revela cosas hasta ahora desconocidas sobre el 'caso Las Penas': denuncia falta de diálogo y habla de un nuevo actor que ya forma parte del conflicto, el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

-Roma obligó al obispo de Málaga a declarar nula sanciones impuestas por el ‘caso Las Penas’, ¿se llegó a efectuar aquel dictamen del dicasterio para los laicos?

-¡Claro! Roma indica al señor obispo que tiene que revocar y lo hace. Luego está la intrahistoria. El comunicado que luego sacó el Obispado, para el que se dieron una bulla bestial y creo que corrieron demasiado, dice cosas surrealistas. Todo se hace efectivo y ya entramos en el meollo directamente, desde la primera pregunta. Se da una información al dicasterio al que acudimos, en la que se dice que cierto número de personas, entre las que yo me encuentro, presentamos la documentación fuera de plazo. Eso es mentira y quien informa al dicasterio, que entiendo que es el señor delegado de Hermandades y Cofradías (delegado del señor obispo), miente. Miente de forma tajante pero de forma consciente.

-¿Se decreta la nulidad de algunas sanciones o de todas? ¿En qué términos se pronunciaba Roma?

-La Santa Sede archiva la causa. El obispo tiene que revocar, con lo cual se quedan sin efecto las sanciones que pretendía. El dicasterio habrá visto los defectos que eso tenía, que no reunía la más mínima condición para administrar justicia.

-El comunicado del Obispado habla de algunos hermanos cuyo recurso está fuera de forma y, por tanto, deben seguir sancionados. ¿Qué pasó con el expediente de Jesús Mesa?

-Como te decía, informan al dicasterio de que el recurso está fuera de los plazos establecidos por las normas canónicas e insisto: quien informa, miente. Y lo hace conscientemente a sabiendas de que eso iba a ocurrir. Algunos expedientes quedan fuera de la revocación por este motivo. Es una forma de dejar fuera a una persona. Quizá porque se fuese contra esa persona directamente. Al final, todo este embrollo de la cofradía de las Penas es contra Jesús Mesa.

-¿Quedan más hermanos sancionados en esta misma situación?

-Sí, quedan más personas. En total somos tres.

-¿En qué situación están esas causas?

-Hemos acudido al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, con el que incluso he hablado personalmente. Presentamos toda la documentación y admitieron la causa. Exponemos nuestro razonamiento con los justificantes correspondientes: tenemos el justificante de que nuestro recurso llega al fax del Obispado dentro de plazo y, por supuesto, la carta certificada, también dentro de plazo.

-¿Un año después, cómo ha evolucionado este recurso?

-El Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica se ha puesto en contacto conmigo y dicen que es admitido pero que tiene unos costes elevados. Hablamos de más de 6.000 euros. Ya nos encontramos con un hándicap importante porque yo no puedo poner la economía de mi familia en peligro. Ellos juegan una vez más con ventaja. Es decir, tengo que depositar 3.100 euros en la Signatura Apostólica para sufragar los costes del tribunal más la contratación de un abogado que debo elegir entre una lista que me dan ellos mismos. Entre una cosa y otra, de inicio, más de 6.000 euros. Todo esto se produce en agosto, un mes prácticamente inhábil. Cuando recibo la carta, estaba a punto de salir de vacaciones. Entonces, contacto directamente con ellos. Eran perfectamente conocedores del caso. Saben todo lo que está pasando en Málaga y en la cofradía de las Penas. Me dijeron que pidiera una moratoria y así lo hicimos. Lo que sí tengo claro es que llegaremos hasta donde tengamos que llegar; si tenemos que llegar al Papa, pues llegaremos al Santo Padre. Y también iniciaremos la vía Civil, por supuesto.

-Pasan tres años de la intervención y Jesús Mesa, hasta ahora, no ha contado su versión ¿Por qué?

-No sabes hasta qué punto estoy agradecido porque me voy a expresar. He estado esperando tres años, pero ya necesito expresarme públicamente. Ha sido un auténtico calvario. En estos tres años he escuchado de todo. ¡De todo! Aquí cada uno ha dicho lo que ha querido. Se ha inventado lo que ha querido y lo ha lanzado a los vientos. Hay un dato curioso, una perla, que es que el comisario, entre otras acusaciones, según el expediente que me entregan y puedo ver durante un rato en el Obispado y con vigilancia (¡el proceso es para escribir un libro!), dice que yo manejo a la prensa. Es curioso que diga esto cuando en tres años no he ido a ningún periódico, a ningún plató ni a ninguna radio. Sin embargo, él ha estado en todas. Pero me acusa de que yo manejo a la prensa porque no le gustan las informaciones que se dan. Como si los periodistas fueran tontos y se pudieran manipular.

-Hace ahora un año, Gordillo y Calderón aportaron algo de luz informativa, cada uno según su versión, sobre un proceso del que no se sabía absolutamente nada. Entonces supimos algo de lo que ocurría en las Penas y posibles soluciones que existían, según aquellas versiones. ¿Durante el 2017 ha habido algún avance hacia el fin del proceso y la normalización de la vida interna de la hermandad?

-Yo pienso que no. Aunque estoy apartado de forma forzosa, yo jamás estoy alejado de mi cofradía. Puedo estar apartado por muchas cosas, pero yo me acuesto pensando en mi cofradía y me levanto pensando en mi cofradía. Aunque a veces maldigo ésto porque debería pensar en otras cosas. Pero siempre la llevo y nada me es ajeno aunque parezca lo contrario. Aunque algunos quieran hacer ver lo contrario. Aquí todo lo que se inició no era para poner en orden el censo, ni nada de eso. Aquí hay otra cuestión y a la vista está: cuando se quiere solucionar una cosa, se hace. En una hermandad acaba de dimitir un hermano mayor y en cuestión de cinco días, ya se pueden presentar candidaturas. Cuando interesa, se hace. En tres años, no era poner en orden el censo, era otra cosa mayor: el objetivo era que Jesús Mesa y las personas que habían regido la cofradía hasta ahora, no se pudieran presentar. Estoy al día de lo que hay en la cofradía. Aunque por las redes sociales parezca que la cosa está muy bien, todos sabemos que no está muy bien. Las Penas ha ido infinitamente a peor.

-¿El cambio de vicario considera que abre una nueva situación en el ‘caso Las Penas’?

-No, en absoluto. Leí una información, precisamente en elcabildo.org, donde José Ferrary decía que no sabía nada de las Penas. Claro que sabe y lo sabe muy bien. Él sabe muy bien lo que ha hecho y ha dejado de hacer en las Penas. Él dirá que no pero yo creo que sí porque me consta que es así. Antonio Coronado, el nuevo vicario general, ya se lo manifesté al señor obispo, tiene una absoluta animadversión hacia Paco Calderón y hacia mi persona. Una animadversión que nadie puede hacerse una idea.

-¿Durante 2017 cuántas veces ha podido hablar en persona con Jesús Catalá, Antonio Coronado y Manuel Gordillo?

-Bien, interesante pregunta. Nosotros, ante todo, siempre hemos intentado arreglar las cosas como se arreglan en cualquier institución. Máxime si hablamos de una institución como la Iglesia. Como tradicionalmente se arreglan las cosas y siguen arreglándose, menos en este caso, con dialogo. Tengo que citar lo que dijo Paco en su entrevista, cuando decía que lo que se ha intentado con todo esto es meter a las cofradías por verea. Las Penas era una oportunidad irrenunciable porque siempre ha tenido mucho eco todo lo que sea hace, para lo bueno y para lo malo. Aludo a lo que contó Paco Calderón, hubo una conversación que alguien nos contó en la que se dijo que las Penas era una oportunidad y personalizaron en que a Mesa y Calderón había que darles un escarmiento porque jamás nos callamos. Lo que hizo Gordillo de publicar las iniciales fue una canallada. Con él he hablado tres veces en mi vida: dos intrascendentes y la otra, cuando nos citó para una encerrona, una especie de teatrillo de tribunal, media hora antes de salir aquel comunicado. Un día se publicó una entrevista indignante y lo llamé para decirle que quería hablar con él. Me dijo, tajantemente, “mañana salgo de viaje”. Y hasta el día de hoy. Quien cuente que ha habido comunicación, una vez más, es mentira. Por otro lado, en el último año hemos visto a Antonio Coronado en un par de ocasiones, siempre muy forzado y con una actitud de quitarse el muerto de encima. Y tengo pedida una cita por escrito y aún no me ha recibido, por lo que iré a protestar ante el Obispado. Hace cuestión de tres meses me lo encontré por la calle y le pregunté. Me dijo que de qué quería hablar. Lógicamente, le expliqué que mi intención no es hablar de fútbol, sino de problemas que afectan a personas. Me pidió que le escribiera una carta detallándole los temas que quería tocar. Le dije que no, que los temas que iba a tocar los sabía perfectamente. Llevo un año esperando. Al señor obispo, hace más de un año, nos recibió en la magnífica sede reformada del seminario. Aquel encuentro fue más que tenso por la actitud del obispo.

-¿Desde que se hace pública la noticia de que Roma pide la nulidad de las sanciones, no ha existido encuentro con ninguno?

-Con ninguno. La cita con el obispo fue un poco dura. Cómo no sería que en la despedida le tuve que decir a Jesús Catalá que había ido a ver al pastor de mi diócesis, a exponerle mis inquietudes, mis miedos, mis quejas, a pedirle disculpas si hacía falta y me había encontrado con un pastor con un corazón durísimo. Se lo tuve que decir así porque era la realidad de lo que se estaba viviendo. Hay más cosas del obispo en este encuentro que son botones de muestra interesantes. Pero hasta aquí. Llevamos un año esperando desde que se ha producido esto. Sí es verdad que el Obispado, por otra vía que no le corresponde porque está archivado, no haciendo caso al dicasterio, intenta buscar otros vericuetos para castigar a personas para salirse con la suya. Esto tiene un nombre y ese nombre es soberbia.

 

· Siga leyendo la segunda parte de la entrevista, aquí.

Publicado en Málaga

La hermandad de las Penas está intervenida desde el 7 de enero de 2015 y la solución aún parece no vislumbrarse en el horizonte. Un nuevo ‘caso Zamarrilla’ no puede repetirse. El Obispado detuvo por supuestas irregularidades en el censo un proceso electoral que se había iniciado semanas antes. Francisco Calderón cerraba una etapa de 16 años como hermano mayor, desde el 23 de junio de 1998 que fue elegido, y dos hermanos optaban a la reelección: Jesús Mesa, mano derecha de Calderón durante su mandato, y Antonio Alés. El abogado y cofrade de Mena Manuel Gordillo fue designado para ordenar las deficiencias que pudieran existir en el censo de las Penas y volver a convocar elecciones en la mayor brevedad. Pero nada más lejos. El Obispado mantiene un pulso con Calderón y Mesa que ha llegado ya al Vaticano. De hecho, Roma obligó al obispo a declarar nula una sanción a Francisco Calderón. Más allá de casos personales, la intervención parece no tener fin y debiera resolverse cuanto antes.

 

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Publicado en Málaga

La hermandad de las Penas está intervenida desde el 7 de enero de 2015. El Obispado detuvo por supuestas irregularidades en el censo un proceso electoral que se había iniciado semanas antes. Francisco Calderón cerraba una etapa de 16 años como hermano mayor, desde el 23 de junio de 1998 que fue elegido, y dos hermanos optaban a la reelección: Jesús Mesa, mano derecha de Calderón durante su mandato, y Antonio Alés. El abogado y cofrade de Mena Manuel Gordillo fue designado para ordenar las deficiencias que pudieran existir en el censo de las Penas y volver a convocar elecciones en la mayor brevedad. Pero el asunto se está prolongando más de lo esperado.

-¿Por qué se sabe tan poco de la situación interna de las Penas después de casi dos años?
-Bueno... se sabe poco porque por parte del Obispado han considerado que no debía darse información, sinceramente. Así de simple.

-¿Y por parte del equipo del comisario consideráis que debiera de darse algo de información?
-Debo explicar que, al estar la cofradía regida por un comisario, no existe equipo. El comisario es un órgano unipersonal y tiene colaboradores, que son personas que no tienen ninguna responsabilidad colegiada o individual, como lo que entendemos por cargo de responsabilidad de junta de gobierno; son simplemente voluntarios que se han prestado o que yo los he llamado y les he pedido colaboración. Lógicamente en una cofradía hace falta un tesorero, un albacea, alguien que lleve secretaria… entonces simplemente a esas personas, como tienen acceso a datos que pueden ser sensibles, yo se las he comunicado al Obispado y están autorizadas a conocer esa información. Esos responsables se conocen como auxiliares, pero realmente no hay ningún órgano colegiado. Las decisiones son mías en última instancia.

-¿El comisario considera que debería contarse algo más de como evoluciona el proceso?
-Considero que debiera de haberse informado de algo más de lo que había. Sí, lo considero. Pero respecto lógicamente que no se haya hecho; se me ha explicado y lo respeto, aunque hay cosas que no comparta.

-¿La política de comunicación cambia tras aquel comunicado famoso en el que se dieron unas iniciales?
-No. No es que cambie la política de comunicación. La cofradía, no olvidemos que se paraliza unos días antes del cabildo de elecciones; éste se suspende, con posterioridad lógicamente sale mucha información tanto en prensa como por parte de la Cofradía, de los hermanos y de los antiguos gestores. La Cofradía se interviene el 7 de enero de 2015, en el que el Obispado saca un comunicado; se firma un decreto también en el que se dice otra serie de cosas, entre otras que se suspenden los órganos de gobierno de la Cofradía y que se cesa a la junta de gobierno con su hermano mayor al frente; que se va a averiguar qué ha pasado en el censo. Por mi parte, lógicamente, para saber qué ha pasado en el censo debo hacer una llamada al censo. Sin llamar a los hermanos para que realicen las alegaciones que quieran realizar, difícilmente se puede saber qué ha pasado en el censo. De alguna forma, aquello fue, digamos, el final de todo el proceso relativo a las alegaciones del censo y el proceso de explicaciones de por qué el censo no permitía que se celebrasen elecciones. Por eso se emite el comunicado, simple y llanamente. A partir de ese momento, tampoco yo me he negado a facilitar información.

-¿Considera que se equivocó al poner iniciales en el comunicado?
-Pues no creo que me equivocara, sinceramente. Porque en ningún momento puse los nombres y en todo momento dije presuntamente. O sea, que preservé la presunción de inocencia de las personas, no sólo haciendo constar que eran presuntos responsables, sino que encima tampoco puse los nombres. Lo que pasa que creo que después hubo un interés en hacer pública, digamos, la identificación de esas personas que yo en ningún momento hice públicas.

-Pero bueno, las iniciales eran archiconocidas...
-Bueno, serían archiconocidas para quien fuese archiconocidas, tampoco pensemos que porque se pongan las iniciales... Mi madre, te aseguro, que por mucho que la pongan en un potro de tortura, seguro que no sabe a quien corresponde esas iniciales. Y muchísima gente; tampoco presupongamos porque X cofrades lo sepamos, todo el mundo lo sepa.

-¿Por qué se quitaron?
-No se quitaron.

-Hay un comunicado en la web de la Cofradía que se modifica tras ser publicado en los medios y se eliminan las iniciales.
-No, no, no; eso no es así…

-¿Sigue ese comunicado en la web?
-No. Ese comunicado en la web se quitó al tiempo, no recuerdo ahora mismo si fue a las dos o tres semanas. Porque también consideré que la información la necesitaban los hermanos, que tenían un derecho a ser informados de qué había pasado realmente en la cofradía y por qué realmente se suspendía definitivamente el proceso electoral -que me parece que es un hecho gravísimo el que se suspende el proceso electoral de una cofradía-. Simplemente se retiró el comunicado porque creía que no tenía sentido que siguiera: los hermanos que habían querido conocerlo, ya lo habían conocido. Me parecía que era suficiente con el tiempo que estuvo. También tengo que decir que una persona próxima a los antiguos gestores estuvo hablando conmigo porque le parecía oportuno que se quitara y yo tampoco tenía interés de que aquello estuviese allí a perpetuidad. Esta persona es el suegro de Jesús Mesa. Y se quitó el comunicado entero.

-¿Cómo avanza la intervención?
-La intervención ni avanza ni retrocede; la Cofradía sigue intervenida de acuerdo a un decreto del Obispado y seguirá así, en tanto en cuanto no se solucionen los procedimientos que existan frente a cualquiera de los hermanos que estaban presuntamente implicados en los problemas que existían.

-¿Cuánto tiempo considera que será necesario para normalizar la vida interna de la Cofradía?
-Vamos a ver, yo creo que la vida interna de la Cofradía ni está más normalizada ni menos que cualquier cofradía…

-Entiéndase normalizada en tanto a que lleguen los hermanos a los órganos de gobierno…
-Yo considero que en el momento en el que se puedan convocar elecciones porque se hayan terminado los hechos que hace que en la actualidad no se puedan convocar; en ese caso, pues no tiene que haber ningún problema.

-¿Qué hechos son?
-No puedo explicar nada de eso.

-¿Cuál ha sido el momento más difícil desde su nombramiento como comisario?
-Cuando veo que, efectivamente, mi función no se iba a limitar simplemente a hacer una modificación o revisión del censo por errores puramente materiales; sino que veo que la cosa es mucho más compleja y me doy cuenta de que la intervención no se iba a poder liberar antes de Semana Santa (el entrevistado se refiere a la de 2015) como era, por supuesto, mi deseo.

-¿Ha podido intercambiar opiniones con cofrades que han sido comisarios en otros procesos similares?
-Es que no hay ningún proceso similar, la verdad. Hasta ahora los procesos que recuerdo eran parecidos a lo que a mi se me dijo que iba a realizar en las Penas. El único que puede ser un poco distinto a los anteriores, que no se limita a una revisión del censo, sino a apaciguar un poco los ánimos y convocar elecciones, pudo ser el del Cautivo con Carlos Ismael Álvarez; pero el de las Penas es totalmente distinto.

-Cabe pensar en que algo gordo debe ocurrir cuando existe tanto misterio en torno al proceso…
-Vamos a ver: que lo que hay ya se dijo en su momento; había que iniciar unos expedientes y esos expedientes no se han terminado, sencillamente. No se trata de que exista ninguna otra cosa distinta.

-¿Cuántos hermanos hay implicados en esos expedientes?
-Son más de dos.

-¿Más de dos y menos de 50?
-Sí.

-Por visualizar la magnitud del asunto, ¿en torno a una docena?
-Sí, aproximadamente por ahí.

-¿En qué ha cambiado la hermandad de las Penas en estos dos últimos años?
-Bueno, yo he pretendido que cambie lo menos posible, por supuesto, en cuanto a estética se refiere; y siga siendo esa cofradía, diferente en cierto modo, que es las Penas. Yo he sido totalmente respetuoso y no he querido nunca cambiar nada. Para mi ha supuesto muchas cosas, como conocer una cofradía totalmente distinta a lo que había conocido hasta ahora; el comprender cosas que a lo mejor antes no comprendía, el respetar incluso más que antes -siempre he sido respetuoso, por supuesto, pero ahora lo respeto mucho más- esas diferencias que son enriquecedoras para la Semana Santa de Málaga... Pero creo también que todo tiene un límite: yo creo que la cofradía de las Penas tiene una personalidad que tampoco debe cambiar mucho más porque al final sería también una cofradía de las Penas distinta a lo que ha sido ella misma. Hay un equipo humano fantástico, hay una gente trabajadora, luchadora, que lo está pasando mal y que creo que el mundo cofrade tiene que respetar…

-¿Sienten que alguien no respeta la realidad difícil que está viviendo las Penas?
-Hombre, yo creo que en cierto modo hay quien no respeta la situación difícil de la Cofradía. Pero bueno, allá cada uno con su conciencia.

-A nivel de hermanos, ¿cómo ha evolucionado en este tiempo la Cofradía?
-Como cualquier cofradía, hay alguna baja y también hay altas. Pero hay más altas que bajas en estos dos últimos años.

-¿Se han acercado hermanos que estaban más retirados en su momento?
-Muchos. Eso sí que he intentado por todos los medios: que los hermanos de las Penas entiendan a la Cofradía como un punto de encuentro para cualquiera, opine lo que opine.

-El papel que juega Jesús Mesa lo conocemos. ¿Qué papel desempeña en la actualidad el otro candidato de las últimas elecciones, Antonio Alés?
-Un hermano de la Cofradía, como el resto.

-¿Está implicado en el día a día en algún área?
Él directamente no, pero sí personas de su equipo son auxiliares míos y colaboradores directos del día a día de la Cofradía. Y por supuesto, cuando tiene que enterarse de algo, se entera: le he llamado y se lo he comentado.

-¿Qué mensaje le mandaría al hermano de las Penas?
-Que piensen que, de alguna forma, puede ser un sarampión lo de la intervención de una cofradía, pero las Penas tiene su vida normal, sus cultos; intentamos que tenga también sus actividades de esparcimiento, en la Feria o en la Cruz de mayo. Ahora llegará la Navidad y la Semana Santa, con sus preparativos, como cualquier otra cofradía. Dado que, por desgracia, la cosa se ha prolongado más de lo planeado y lo deseable, que hagan un poco de abstracción de la situación administrativa, que creo que, tampoco a la hora del hermano de a pie, sea algo tan importante; y vayan sin complejo con la cabeza alta, pues el día que se termine será una cofradía más. Aprendamos de los errores que es algo de lo que todos debemos aprender.

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Jueves, 26 Noviembre 2015

#radioElCabildo · 26/11/2015


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Los hermanos de las Penas han sido incapaces de celebrar su anunciado proceso electoral con normalidad. Ante los problemas internos que existen, el Obispado ha nombrado un comisario que deberá gestionar las elecciones de esta corporación del Martes Santo. Se trata del cofrade Manuel Gordillo Flores, que es teniente hermano mayor de la congregación de Mena.

El Obispado ha explicado en un comunicado que la finalidad de Gordillo será "esclarecer los pormenores que están paralizando la marcha del proceso de elección del nuevo hermano mayor, a fin de convocar elecciones cuanto antes". Desde la delegación de Hermandades y Cofradías aseguran "esta medida ha sido muy sopesada" y llaman a los hermanos de las Penas "a colaborar con el comisario para obtener una rápida solución a esta situación".

Las elecciones estaban anunciadas para el pasado 28 de noviembre. Pero días antes el Obispado paralizó el proceso por las denuncias de uno de los candidatos. En este caso, Antonio Alés afirma que sigue sin tener acceso al censo de hermanos. La junta de gobierno en funciones, cuyo teniente hermano mayor es el otro candidato, Jesús Mesa, se remiten a lo que dice la Agencia de Protección de Datos. Un pulso que llevó al Obispado a suspender el proceso el 21 de noviembre.

Ahora un comisario deberá desenquistar el problema cuanto antes. Apenas quedan 83 días para el Martes Santo y las directrices de Palacio son que las elecciones deben celebrarse "cuanto antes".

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La hermandad de Las Penas ya ha anunciado la fecha del cabildo de elecciones que se celebrará el 28 de noviembre. Los comicios tendrán lugar en el Oratorio, ubicado en la plazuela Virgen de las Penas, a las 19.00 en primera convocatoria, y a las 19.30 en segunda.

Tras la citación a las urnas para los hermanos, el siguiente paso será la presentación de las candidaturas, que tendrán un plazo de diez a partir de la convocatoria. El actual teniente hermano mayor, Jesús Mesa, encabezará una de las listas, mientras que el hermano de la corporación, Antonio Alés, presidirá la otra. Las intenciones de ambos son conocidas desde después de Semana Santa y ahora toca hacer oficial sus candidaturas, que deberán comprender los siguientes cargos: hermano mayor, teniente hermano mayor, secretario, tesorero, fiscal y vocal primero.

Solamente serán admitidas aquellas candidaturas en las que figuren las firmas de los componentes y vengan avaladas por al menos treinta hermanos de pleno derecho, tal y como indica el artículo 119 de los estatutos. Transcurrido dicho plazo de admisión, el secretario en funciones remitirá al Obispado aquellas candidaturas que reúnan los requisitos correspondientes en un plazo no superior a los cinco días siguientes a dicho vencimiento para el visto bueno por parte del Ordinario.

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Días después, el teniente hermano mayor de las Penas, Jesús Mesa, culmina su compromiso de responder a las cuestiones plantedas por los cofrades en la sección 'Ruegos y Preguntas'. En esta segunda y última parte, Mesa no sólo habla de la escenografía de la hermandad de las Penas si no también de sus relaciones institucionales y personales

 

-Que ha habido una campaña mediática durante años contra las Penas no es ni pregunta, pero ¿se llegaron a sentir realmente odiados o incómodos en los momentos límite? Por Alejandro Cerezo

-Odiados no lo sé, no lo creo, incómodos, por decirlo de alguna manera, muchas veces. Verás, por poner un ejemplo lo más ilustrativo posible: Si hay una mañana alegre durante el año esa es la de Reyes, y como tal, tras estar con la familia coges el periódico y compruebas que a Francisco Calderón y a Jesús Mesa un grupo de hermanos le ha montado un Cabildo extraordinario porque según reza la información los dos están "descapitalizando a la Hermandad", como si de una empresa se tratara. Acto seguido decidimos, de forma inmediata y sin requerimiento alguno, presentar en el Obispado todas las cuentas de varios años atrás y convocamos lo antes posible el Cabildo extraordinario. Lo que más me molestó de aquello no fueron las injurias, sabedor de que era todo una farsa, sino que eso lo moviera una persona muy querida que sabía que eso no era posible, pero que pensaba que esa era la única posibilidad para apartarnos. Os podéis imaginar el estado de ánimos que se le queda a uno, después del inmenso trabajo iniciado en firme en el año 1994, con Pepe Solís como Hermano Mayor. Lo único que hizo que siguiéramos adelante fue la dignidad, ahí comencé a apreciar esa palabra en su más amplia acepción, no tenía nada que temer, la verdad saldría. Siendo inspeccionadas las cuentas por los hermanos y expuestas en el Cabildo fueron respaldadas por unanimidad, incluidos los cinco que aparecieron de los treinta que firmaron. Lo único que se les solicitó a éstos es que rectificaran en el mismo medio, no para limpiar nuestros nombres sino para que no quedara en entredicho la Cofradía. A ello se comprometieron. Todavía estamos esperando.

El acoso de cierta prensa ha sido a veces brutal, pero hemos seguido a lo nuestro. Mucha información no ha sido contrastada, pero nosotros a lo nuestro y en muchas ocasiones ni tan siquiera se nos ha dado la oportunidad de expresarnos, pero nosotros a lo nuestro. A trabajar por nuestra Hermandad, simplemente.

El acoso vino a veces desde donde menos podíamos esperar, desde la Presidencia de la Agrupación de Cofradías, ocupando el cargo Solo de Zaldívar, de nefasto recuerdo para la Hermandad. Nos prohibió hasta montar nuestros cultos como siempre lo habíamos hecho, en el altar mayor de San Julián. Nos instaló un candado en la puerta de acceso al patio del edificio, arrinconándonos, cortando el paso incluso a los baños, que lógicamente no podíamos utilizar.

 

-Así como en patrimonio han avanzado tanto, ¿consideran lo humano su asignatura pendiente? Las Penas está considerada una hermandad cerrada y hermética hacia sus hermanos. Por Lafuente

-Dependerá de quién haga esa consideración, lógicamente. Hay un deporte local que se afana en poner sambenitos.

Quizás por ser tan abiertos, por acoger a todos, hayamos pasado más de un trago. Las Penas es una Hermandad absolutamente abierta, tanto que su Casa de Hermandad está abierta casi todos los días del año, no solamente ahora que tenemos espacio, sino cuando solo teníamos treinta metros cuadrados en San Julián

Tanto la Junta del Sr. Solís como la del actual Hermano Mayor, Fco. Calderón, o sea desde casi veinte años atrás, ha intentado integrar a todos, absolutamente a todos, lo que ocurre es que esa formula en un alto porcentaje no cuaja, esa es nuestra experiencia. Los que verdaderamente estaban por la Hermandad han seguido con su labor en beneficio de todos, los divismos no es lo nuestro.

Una Hermandad que trabaja continuamente en mantener informados a los hermanos, que crea reconocimientos a la fidelidad en la nómina de la Corporación al cumplir cincuenta o veinticinco años, que crea la insignia del escudo de oro para distinguir a quien destaca en su trabajo, que hace una cantidad enorme de actos de todo tipo y que invita a todos, entre ellos las comidas de los participantes en la Estación de Penitencia, comidas mensuales, y lo que es mejor, trata a todos por igual, baste recordar que para salir en Semana Santa todo el mundo paga el mismo estipendio fijado, el portador o el Mayordomo de Trono, el de cirio o el de la presidencia, todos iguales. Esto por poner algunos ejemplos. Dónde está el hermetismo en una Hermandad que a finales de los años setenta creó la Escuela de Cofrades, que aglutinó a cerca de cuarenta jóvenes y que dieron unos frutos para la Corporación y para nuestra Semana santa magníficos. Dónde está el hermetismo en una Hermandad que en la última Junta de Gobierno a incluido un buen porcentaje de jóvenes y hermanos que se estrenan como Oficiales de Junta.

Es verdad que intentamos no permitir ingerencias, como el caso que se dio hace cuatro años con las elecciones .Personas a las que se les había dado toda la confianza y llegado el momento clave, cuando la Hermandad necesitaba la mayor unidad posible, ya que nos enfrentábamos a unos de los mayores retos de nuestra historia, se desmarcaron con el único objeto de hacerse con el gobierno a toda costa, les daba igual. Tras una amplio apoyo de los hermanos a Fco. Calderón y tras los últimos coletazos de tener paralizada a la Corporación siete meses, se diluyeron, tardaron dos meses escasos en colocarse en otras Cofradías, retratando así su amor por Las Penas y la labor de restitución que iban a llevar a cabo. Luego está la ingerencia exterior, la de los que intentan meter cuña continuamente, intentando hacer daño desde fuera, parece que no tienen bastante con su Hermandad. Con estos personajes sí nos mostramos herméticos.

 

-Más allá de una postura institucional de la Hermandad de las Penas, ¿cuál es su punto de vista ante el debate acerca de los horarios e itinerarios? Por Núñez de Herrera

-El tema de horario va a dar mucho que hablar en poco tiempo. No corren buenos tiempos; el cambio que experimenta nuestra sociedad y la falta de autoridad está afectando a nuestras Cofradías en la calle.

A mi modo de ver, creo que la clave se encuentra en el cambio de mentalidad de algunos cofrades anclados en el pasado, el concepto de cofradías grandes, históricas, frente a las demás se ha diluido, la que mas o la que menos ya atesora un gran patrimonio y han creado ciertos atractivo que hace que las personas quieran verlas a todas. A partir de ahora el que algo quiera, algo ha de dar. No se puede pretender cambiar de puesto sin hacer sacrificios, pidiéndoselos a los demás.

Si hay que renunciar a pasar por una calle concreta para no encontrarse a las cinco de la mañana absolutamente solo, pues se renuncia y ya está, lo contrario es una irresponsabilidad. La Cofradía de los Gitanos salía en los años ochenta a las 10:30 de la noche, rodeada de un gran ambiente de sus gentes, pero comenzó a írseles de las manos. Supieron renunciar a aquello y se situaron la primera del día; ganaron en muchísimos aspectos, supieron reinventarse.

 

-¿Me podría usted indicar qué de hermoso tiene un trono de Málaga sin los -arbotantes delanteros cuando la gran mayoría de ellas los tienen con tronos realmente hermosísimos, constatando que no son ustedes la única cofradía que desgraciadamente lo hace? Por Manuel Ramón Gómez

-Muy elemental, primeramente tienen la hermosura de una pieza artística de correcta y depurada traza, proyectista reconocido y artesanos que la ejecutan con oficio y arte. No creo que la belleza la imprima el número de Cofradías que la lleven, eso sería como decir que todos somos muy guapos porque utilizamos gomina. Habrá personas más o menos afortunadas físicamente. Hay Tronos con unos arbotantes maravillosos, con un movimiento increíble, véase la Concepción del Huerto, y hay algunos, plegables por cierto, que son para correr a gorrazos a quién los hizo. Horrorosos. La belleza del conjunto no la determina un solo elemento; muchos elementos de categoría artística hacen un conjunto de mérito. Eso de la uniformidad, de tener que poner esto o aquello porque lo llevan todos no me convence.

El Trono de la Reina de Las Penas es así, así se dibujo, así se hizo. Si planteamos cambiar alguna vez de Paso sería el momento de considerarlo, por qué no.

 

-¿Como puede ser que la hermandad de las Penas siendo una Hermandad de corte serio y de centro esté practicamente el mismo número de horas en la calle que la hermandad de la Humildad (la pongo como referente porque también pertenezco a esta Hermandad) que viene de un barrio? A todos nos gusta callejear por el centro, pero, siendo fiel al estilo serio de la Hermandad y de centro que busca la catedral para hacer Estación de Penitencia, ¿debe estar tantas horas en la calle? Por Álvaro García Alarcón

-La verdad es que no se como podemos estar tanto tiempo en la calle. Hemos pasado de ser una de las más cortas a estar un buen número de horas de recorrido. El itinerario es lógico, sin ninguna vuelta innecesaria y con salidas naturales; el transitar a veces es rápido para cumplir compromisos con otras Corporaciones. Si por mí fuera, la Hermandad no estaría en la calle pasadas las doce y media, a esa hora cambia mucho el ambiente.

 

-El momento que representa el Cristo de la Agonía, el estilo de la Hermandad, el cortejo serio con cirios al cuadril... en todos esto, ¿entra que el Cristo de la Agonía haga bruscos cambios de ritmos (también llamados izquierdos) y la Virgen de las Penas (con Margot en calle San Agustín)? Si se busca la seriedad, ¿esto último que se hizo el año pasado no es contradictorio? Y le habla una persona que flipa con los Patronos y sus izquierdos. Cada cual con su estilo... Por Á. G. A.

-Como cualquier Hermandad también tenemos fallos o situaciones no deseadas que se producen a lo largo de la Estación de Penitencia. Esos cambios bruscos de ritmo o izquierdazos o derechazos o ambos, no lo sé ya que afortunadamente no los vi, fueron producto de la perversión de nuestro estilo provocado por alguien que no le tiene cogido el tranco a esto de nuestra forma de ser, es meterse en un barrizal con cañas incluidas. Nosotros sí aprendemos de los errores. Espero que no se repita.

 

-Cuando el nazareno de las Penas se pone el antifaz sabe que va a hacer estación de Penitencia, cuando el portador se ata el cíngulo sabe que va a trabajar, cuando el acólito se enfunda la dalmática sabe que va a levantar el cirial hasta arriba, cuando Málaga ve las Penas sabe que tiene que guardar silencio, en las Penas se ha sustituido los aplausos del público por la admiración y el silencio. Ese es el camino. Desde la Hermandad, ¿qué se ha hecho para alcanzar este "dulce cofradiero"? Por Á. G. A.

-Podría esgrimir muchos argumentos, hay que ser breves y lo resumo en Perseverancia, pura perseverancia. Mantenerse en el convencimiento de que se sale a la calle a mostrarnos seguidores de Cristo, ese que mostramos crucificado en el madero de la Vida. Ese testigo debe ser recogido generación por generación, Junta de Gobierno tras Junta de Gobierno, aunque hayamos tenido altibajos la línea se ha seguido, no se ha dejado apagar la llama.

Ingresé en la Cofradía en 1978, aunque saqué la ropa no pude salir ese año, lo primero que me dieron fue una foto del Señor con unas leyendas en su reverso llamando a mi conciencia para que reflexionara el por qué salir a la calle vestido de nazareno; a continuación unas normas a cumplir. Ojo, hablo de los años setenta, época en la que se veían muchas cosas. Al año siguiente ya salí, además salí desde mi casa con el antifaz puesto..... ahí me atrapó Las Penas, era todo distinto.

La Hermandad en la calle jamás ha impuesto nada, simplemente ha sido ella misma; si en la tribuna de los pobres se vociferaba con algún que otro boicot, la banda tocaba Virgen del Valle, si se pedía pulso se andaba a pasito muy corto y mecida, guardando la compostura, sin estridencia. Te puedo decir que en alguna ocasión si hemos pasado algún trago no deseado motivado por algún descerebrado aleccionado, a esos ni caso.

Puedo contar un caso que ocurrió creo recordar en el año 82, efervescencia del pulso. Transitando por Carretería, a la altura de Postigo de Arance, el Mayordomo de Trono de la Stma. Virgen, por equivocación o porque la cosa estaba un poquito revuelta, tocó la campana con los golpes de subida a pulso, a los portadores les extrañó tanto aquello que optaron por quedarse quietos, sin salir de su asombro, y bajar el Trono. El Mayordomo se equivocó, aquellos hermanos sabían que eso no podía ser, que la Cofradía no era de ese corte.

Es una gozada ver como los hermanos responden, como se conciencian de los que van haciendo. También hay algunos que con su actitud mancillan esta forma de ser, esos duran poco.

 

-El único "talón de Aquiles" que ha tenido la Cofradía para mí ha sido el escaso cortejo de nazarenos. Esto ha sido hasta el año pasado donde he visto incrementado notablemente el número de nazarenos, e incluso un nuevo tramo bastante nutrido. ¿Que se ha hecho desde la Hermandad para subsanar ese problema? ¿habrá cuotas de salida cero? ¿realizarán campañas por los colegios? Por Á. G. A.

-Como decía un alto cargo de la Agrupación, un día hablando de los horarios, vamos a dejarnos de cuento que aquí nazareno arriba, nazareno abajo casi todas llevamos los mismos penitentes, le meteremos larguísimas presidencias, bandas de cabeza, estirar la sección, pero vamos.......... O el caso de esos personajes que hacen itinerarios y ponen que su Cofradía lleva seiscientos nazarenos, claro, hasta que va uno y lo cuenta a la salida de la Catedral y toma, cien escasos por sección.

Esto no es solo un problema de hoy día, aunque ahora esté mucho más agudizado. Antes las Cofradías eran más cortitas, pero ahora se nos ha metido el gusanillo de llevar cortejos más grandes, creyendo de esta forma que así se respalda más la gestión de la Junta de turno. Sé de muchas Cofradías que se le han quedado túnicas colgadas, o Tronos con falta de portadores y han anunciado que tienen lista de espera. Esa actitud es absurda y contraproducente, para solucionar un problema lo primero que hay que hacer es asumir que lo tienes.

Cuota cero, campañas por colegios, sí por qué no, también concienciar a los hermanos que deben hacer Estación de Penitencia con su Hermandad. Todos cumplimos años, a todos nos puede gustar la Hermandad por distintos enclaves escogidos, a todos nos puede resultar cansado..... por eso es penitencia.

 

-¿Tiene la Hermandad pensado o se plantea quitar el manto de flores por uno bordado (aunque sea liso al principio)? ¿Por qué tiene que ser las "costumbres" del pueblo y no sus hermanos quien decida que tiene que llevar la Señora? ¿Por qué tiene que llevar las Penas un manto de césped? Las Penas siempre ha sido una Hermandad que le ha importado muy poquito lo que opine la gente, siempre mirando por el gusto de sus hermanos (como debe de ser), ¿por qué en esto no se cumple? Por Á. G. A.

-Actualmente planteamiento de sustituir el manto de flores no hay, lo que no significa que no lo pueda haber. Alguien muy influyente en el mundo de las cofradías apuntó una vez que no estaría mal que se fueran alternando cada año el manto bordado y el de flores. Bueno, sería una formula intermedia que pudiera contentar a todos, porque todos tenemos las mismas obligaciones y los mismos derechos. Sería una opción. En cuanto a la "costumbre", decirte que es la de la Cofradía, no la del pueblo, y por ello compete a los hermanos cambiar en cuanto quieran de costumbre. Tan sólo he conocido una iniciativa al respecto, que tuvo cierta oficialidad, y que la llevó a cabo un aspirante a Hermano Mayor, que por cierto ya no es ni hermano. No supo llevar adelante dicha propuesta. Como dato curioso decir que éste fue apoyado por grandes "amantes" del manto de flores. Qué curioso este mundo de las Cofradías. Álvaro, no es césped, es ciprés, hombre, que ya es lo único que nos faltaba.

No, verás, a Las Penas siempre le han importado mucho la opinión de las personas, pero de las que tienen criterio, y saber y cultura cofradiera. Los que van por ahí sin saber lo que hablan, sin respeto o falseando, no nos interesan, no le echamos cuentas. Si llegan a nuestra casa serán bienvenidos y será su casa, pero nada más.

 

-¿Hasta qué punto debe uno darse a su Cofradía? Por Fabio Fernández Torres

-Creo que un cofrade debe entregarse a su cofradía en la medida exacta en que sus obligaciones familiares y laborales se lo permitan, eso y un poquito más. En mi caso no concibo ser cofrade sin entregarme al cien por cien a mi cofradía, sin estar impregnado de ella, aportándole todo lo que pueda, sin escatimarle nada. Estoy convencido de que a lo largo de los años la Hermandad me ha dado infinitamente mucho más de lo que yo le haya podido dar.

Todos hemos vividos momentos difíciles, inclusive que nos han hecho estar no lejos de ella, sí apartados. Y es duro. El cofrade siempre debe estar en Cofradía, máxime en estos momentos tan difíciles para la Iglesia. Ahora hacen falta todas las manos para construir seriamente.

Hay actitudes admirables, de amor sin medida de personas que trabajaron y trabajan para el bien de los demás. Ejemplos de cofrades antiguos y modernos que conformaron en cada época a su Cofradía. Todos se dieron y se dan haciendo grandes sacrificios, en un mundo donde el concepto de sacrificio se ha diluido.

En mi Cofradía me gustaría darme como se dio por entero Don Jaime, con esa capacidad de pedir para su Hermandad y buscar donde no había, como Antonio García se dio en esos tiempos difíciles, como Isabel Díaz, guardesa de San Julián, siempre dispuesta a los que se le pidiera, como Jacinto Torres en los proyectos imposibles, como Pepe Solís con su forma de dejar trabajar, como Manolo Ruiz en la pulcritud de los enseres, como Fabio Fernández con su fidelidad, como Pepe Narváez con su tesón, como Javier García con su capacidad de trabajo, como Pepe Puyet con su involución y formalidad, como Eduardo Guerrero con su generosidad, como Juan A. Gómez con su bondad, como Manuel Fernández con su cercanía al Santísimo, como Andrés Hidalgo con su previsión y organización, como Paco García con su entusiasmo, como Francisco Calderón con esa labor total en pro de Las Penas, que ha conseguido para la Hermandad lo que no podíamos ni soñar, capitaneando esta emocionante época y a quien la historia de las Cofradías le debe tener reservado un espacio entre los grandes. Nuestra Cofradía no es que ya le deba una Medalla de Oro, sino que debería reformar las Reglas para crear una distinción de mayor rango para quien ha procurado logros casi increíbles para su Hermandad.

Ya no concibo la vida sin vivirla en cofrade, sin darme a las Hermandades.

 

-El Cabildo agradece a Jesús Mesa su predisposición a colaborar en esta entrevista. También gracias a todos los lectores que han participado y que hacen posible los encuentros de 'Ruegos y preguntas'.

Publicado en Ruegos y preguntas
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