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Jesús Frías Muñiz, histórico albacea y Medalla de Oro de su cofradía de Jesús ‘El Rico’ ha fallecido en la jornada de este domingo 18 de noviembre, tras un largo padecimiento.

Frías, de 56 años, fue vestidor durante décadas de la Virgen del Amor, para cuya llegada a la ciudad en 1981 participó activamente, junto con otros miembros de la ya llamada, por entonces, ‘cuadrilla del arte’. Ésta se conformaba por un grupo de cofrades activos que, aunque no organizado institucionalmente, colaboraban de forma habitual en los montajes de cultos internos de algunas hermandades. La influencia de su actividad resulta innegable en el desarrollo y la depuración estética experimentada posteriormente en el mundo cofrade.

Después de las pérdidas de Jesús Castellanos y Pepe Gallego, ambos en la misma semana de 2012, Jesús Frías también fallece a una edad relativamente temprana. Frías estaba vinculado especialmente a la cofradía de Jesús ‘El Rico’, si bien, participó en la reorganización de la hermandad de los Remedios a principios de los años 90, así como era habitual colaborador en otras hermandades, especialmente de las de la parroquia de Santiago. Destacó especialmente su labor como florista; no en vano, hasta que su salud se lo permitió, comandó el arreglo de las andas de la Divina Pastora cada mayo.

Su activismo cofrade también fraguó en la desaparecida Tertulia Azahar, que se volcaba especialmente en torno a la fiesta de Santa María de la Victoria. Su ferviente devoción a la Patrona de Málaga quedó reflejada posteriormente con el arreglo que, gracias a su impulso, lucía y sigue haciéndolo la fachada de la casa hermandad de Jesús ‘El Rico’ cada 8 de septiembre.

Publicado en Málaga

La historia de las cofradías malagueñas guarda un capítulo para un grupo de jóvenes que entre los años 70 y 80 contribuyeron a marcar un punto de inflexión. Se les conoce como la Cuadrilla del Arte y uno de ellos será el pregonero de la Semana Santa 2015. Se trata de Rafael de las Peñas, vestidor de Dolores de San Juan y consejero de la Archicofradía. Curiosamente, otro consejero de esta corporación del Viernes Santo pronunciará el de la Juventud, Alejandro Cerezo. De las Peñas será el tercer pregonero de Dolores de San Juan desde 2001, cuando lo pronunció Enrique Romero; y posteriormente, en 2007, lo haría Pedro Merino.

La Cuadrilla del Arte marcó las bases estéticas de la Semana Santa que llega a nuestros días. Cofrades fallecidos como Jesús Castellanos y José Rodríguez Gallego formaban parte de ella. De aquellos jóvenes, sólo Castellanos había sido pregonero, en el Año Jubilar 2000. El siguiente lo hará el próximo 21 de marzo. De las Peñas tomará el relevo del comunicador Félix Gutiérrez, pregonero de la Semana Santa de Málaga de 2014.

El presidente de la Agrupación de Cofradías, Eduardo Pastor, informó a su junta del nombre del pregonero en la sesión celebrada este miércoles 29 de octubre. De las Peñas había recibido el encargo apenas un día antes. En el momento de hacerse oficial la noticia, el pregonero se encontraba junto a su Virgen de los Dolores, preparando la festividad de los Santos Difuntos.

La faceta de orador de este cofrade de base apenas es conocida. Ha pronunciado el pregón de la Pura y Limpia que organiza Dolores de San Juan, el de la hermandad del Rocío de Málaga y el de los Salesianos. También una exaltación en la década de los noventa organizada por la tertulia Azahar. Además de archicofrade de Dolores de San Juan, donde fue distinguido con el escudo y la medalla de oro, es hermano de la Pollinica, Expiración, y de la Macarena (Sevilla). Así como de tres hermandades de gloria: Rocío de Málaga, Remedios y Santa María de la Victoria.

Rafael de las Peñas recientemente ha jugado un papel importante en la Agrupación de Cofradías. Aunque siempre ha estado desligado de la vida en San Julián, el presidente Eduardo Pastor le confió, junto a otros cofrades, la organización de la gran muestra realizada con motivo del Año de la Fe: 'El Legado de nuestra fe'. También posteriormente la exposición 'Habitó entre nosotros'. Ahora le llega el encargo de mayor repercusión y responsabilidad: anunciar la Semana Santa de Málaga.

Publicado en Málaga

Rafael de las Peñas fue uno de los integrantes de la llamada Cuadrilla del Arte, aunque en esta segunda mitad de la entrevista explica que el grupo nunca funcionó como tal. El mundillo cofrade los bautizó así y de este modo están en la historia. Tras detallar el ayer y el hoy de los Dolores de San Juan, la conversación en el restaurante Lo Güeno se traslada varias décadas atrás en el tiempo...

 

-En los 70, las imágenes se debían de cuidar poco...

-Se cuidaba todo muy poco. Había dos tipos de hermandades: las ricas (entonces sí que había un G-5...) y el resto. Mis primeros pasos cofrades son en la Pollinica, que por aquel entonces era brillante, muy brillante, y salía la primera de la tarde, luego había un hueco, y después salían las demás; como a las demás no había quien las viera, porque la gente bajaba con los niños para la Pollinica y se iban, las cofradías pidieron a ésta que atrasara una hora mientras que las demás adelantarían. La Pollinica dijo que no atrasaba más de media hora porque a ellos ya les veían la gente. El Huerto no podía salir de día, dicho por ellos. Entonces salieron todas y después el Huerto, porque el patrimonio que tenían no podían sacarlo de día, y ellos lo reconocían.

Era una época de mucha purpurina... Las imágenes sólo se bajaban el día de la salida para el trono y se adornaban, con suerte, para el triduo de Cuaresma. En muchos casos, sólo para volver al trono, y eso te lo puede corroborar mucha gente. ¿Cultos? Apenas existían; el único besamanos que había era el de la Virgen de la Esperanza, que yo recuerde. Más tarde llegó el de la Virgen de la O, pero había que ver cómo Juan Rosén organizaba aquello... La Cofradía de los Gitanos no existía, pero no existía de verdad: no había libro de hermanos, los enseres estaban no sé dónde... El Lunes Santo se repartían los enseres como se podía y se ponía en la calle.

Por ejemplo, un año el Prendimiento decidió que la Virgen no salía. Soy de Capuchinos y mis recuerdos de niño son los bidones con los palos que servían de 'tinglao'... Yo estudiaba en Los Salesianos y siempre esperaba que los pusieran; un Viernes de Dolores decidieron que la Virgen no salía, y el sábado llevaron el trono del Cristo, lo subieron, y la Virgen se quedo en la Pastora.

En ese momento fue cuando mi generación reaccionó. Aunque yo era un niño, no era cuestión de lo que nos gustara o no; es que aquello no nos podía gustar.

 

-¿De qué año estamos hablando?

-En los años setenta, no sé precisar... En 1975 organiza Paco Pepe [Francisco José González Díaz] la Semana de la Juventud Cofrade, y ya muchas de estas cosas habían sucedido. Estos años fueron perros para las hermandades: posconcilio, se acaba el Régimen, muere Franco... muchas cosas que ayudaron a que las hermandades se vinieran abajo; también la religiosidad se venía abajo.

 

-Nuestra generación crece con la consciencia de que estos cambios en las hermandades se producen gracias a un grupo llamado "la Cuadrilla del Arte". ¿Es en este periodo del que hablamos cuando llegan sus inicios?

-Antes de que se me olvide, la Cuadrilla del Arte nunca existió como tal. No éramos un grupo cerrado en el sentido de: somos los que somos y nos dedicamos a esto. Fue una nomenclatura que vino más bien a posteriori.

En ese contexto que os estoy dibujando, de vacío absoluto, siempre quedamos unos pocos a los que nos gustan las cofradías. Mi padre me llevó a San Felipe y le dijo a Paco Triviño que a mí me gustaban las cofradías, y él respondió que me dejara por allí. Llegando yo allí con once años me dieron un cargo en la junta de gobierno. En la Pollinica también estaban conmigo Pepe Gallego o Juan Manuel Parra; Manolo Mendoza, que estaba en la Esperanza, comienza con el Huerto; Juan Carlos Manjón por amistad también estaba colaborando; Jesús Castellanos era de la Estrella... gente que teníamos inquietudes y no sabíamos como hacerlas realidad.

Inquietudes que vivíamos en nuestras cofradías, y que eran en todos los campos, aunque en especial en el de la estética. En el campo de la estética reciente nosotros conocíamos a Paco Hermoso, que era el gurú de los altares y además, merecido. La capacidad creo que la adquirió de su padre, con esos puzzles cofrades del arbotante de aquí y la cartela de allá... Ahora es más difícil, porque cada uno tiene su casa hermandad, pero antes todo estaba en almacenes y era más sencillo. Ahí están esos altares de Corpus o, sobre todo, los de la Paloma.

Por eso hablaba de ese vacío; no había prácticamente cultos, y de ahí viene esa unión. Una unión más por afinidad, que no por simplemente montar cultos. Si Manolo Mendoza necesitaba ayuda en el Huerto, pues yo le echaba una mano, como él me la podía echar en los Dolores, o en El Rico... Éramos un grupo de amigos, que hemos seguido siendo amigos hasta ahora, y que nos lo pasábamos bomba. Es cierto que teníamos muy pocas obligaciones pero también muy pocos medios; solo había una candelería, de El Rico, que era la que viajaba por todas las iglesias...

 

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"El punto de inflexión fue la bendición de la
Virgen del Amor, desde 1971 que se bendijo la Paloma,
con un altar espectacular, no se había visto algo parecido"

 

-Se marca como el hito de ese grupo la bendición de la Virgen del Amor. ¿Es cierto que votaron personas sin ser hermanos?

-Yo voté y no era hermano... ¡En aquel momento, los libros de hermanos ni existían! y en ese contexto, que aquello ocurriera era normal.

Cuando a los Dolores llega la comisión gestora, yo me enfado y me aparto. Entonces conocí a Angelita Blanca y a sus hijos, y me vinculo al Rico por amistad. Estuve allí unos años, dentro de los cuales se cambió la imagen de la Virgen. En esos años, con la imagen antigua todavía, la sacamos en rosario de la aurora y el hermano mayor ni se enteró... Un rosario con la banda de Gibraljaire y con la Policía Nacional formando en la Aduana, que tenía el cuartel, y con estación en el Císter. Y de esto, ni el hermano mayor, ni muchos hermanos, tenían conocimiento... Esto os lo digo para que veáis el vacío que había en ese momento, incluso de interés.

 

-Y todo esto en una época de nacional-catolicismo, y de poder de la Iglesia.

-Si, pero esto era ya en 1979-1980, que ya había bajado mucho. Había mucha diferencia entre lo que podíamos hacer la juventud en ese momento y lo que puede hacer ahora. Actualmente, por ejemplo en los Dolores, hay una junta de gobierno, hay un cabildo que regula, y en ese momento no existía eso... Vivimos unos años muy bonitos.

 

-¿Había quien os miraba con malos ojos?

-No; nosotros caíamos bien porque éramos currantes. Nosotros no íbamos a moverle la silla a nadie, íbamos a trabajar.

 

-¿En qué momento empieza a reunirse este grupo?

-No existe un momento concreto en el que empezáramos a reunirnos. Juan Rosén vivía prácticamente en la capilla de los Gitanos, y aquello era un lugar de reunión y peregrinación cofrade, porque además la Virgen de la O se cambiaba de atuendo cada veinte días. Aquello era un punto de encuentro y tertulia; punto a través del cual comenzamos a trabajar juntos, pero no de manera planeada.

Yo creo que el punto de inflexión de la bendición de la Virgen del Amor es importante. Aquello congregó a mucha gente, porque además era un anhelo de muchos cambiar la imagen de Prados López. Desde el año 1971 que se bendijo la Paloma, con un altar espectacular, no se había visto algo parecido. Ahora vemos ese altar y nos echa un poco para atrás, pero aquello quedo ahí.

Después Jesús Castellanos, que era muy amigo de María Muñoz, nos llamó para colaborar en la Novena de la Victoria. Fueron unos años maravillosos, porque estar al lado de la Patrona siempre es maravilloso; unos años muy bonitos.

 

-María Muñoz era como algo aparte de la hermandad de la Patrona...

-Si, por supuesto. Nosotros nunca íbamos llamados por la Hermandad que, por cierto, como nunca nos llamó tampoco nos agradeció nunca nada. Yo recuerdo, con la coronación de la Virgen de los Dolores de la Expiración, a la que además tengo vinculación desde la cuna por mi padre... A los que hicimos la estética de aquello no nos llevaron al acto a lo medios, y dieron cuadros a todo el que había colaborado... A nosotros nos llevaron al día siguiente a comer a un sitio aparte. A mi me hubiera gustado que quedara constancia de mi colaboración en las actas de la Cofradía, haber formado parte escrita de esa historia, como así fue.

En la Patrona iban a su bola, y pasó lo mismo. Era María Muñoz y sus niños, y nosotros éramos esos niños. Allí María nos daba de comer cuando íbamos...

 

-Todo el mundo ha tenido en boca 'la Cuadrilla del Arte'; muchos estáis y os seguimos allá por dónde camináis, ¿quién le pone el nombre? ¿Y los Antecedentes?

-Aunque insisto que no éramos un colectivo organizado, sí soy consciente de que un grupo de personas hicimos una serie de cosas importantes que marcaron un antes y un después: la bendición de la Virgen del Amor, algunos cultos del Huerto, de la Virgen de la O, el besamanos de la Esperanza, la bendición del Simpecado del Rocío en la Victoria (marcó un hito; jamás se puso el Santuario como se adornó en aquel momento), las novenas de la Patrona...

El término viene porque en aquella época surge una cuadrilla de subalternos de la familia Ortiz que se llama la Cuadrilla del Arte, y los carteles aparecen por Málaga, y nosotros mismos: "¡Ah, mira, la Cuadrilla del Arte!..." No sé quién lo dijo, el otro día me comentaron que pudo ser Pepe Gallego. Pero no existía en ningún caso una organización al respecto.

La generación inmediatamente a la mía es la de Paco Pepe (Francisco José González Díaz), Antonio Domínguez... Paco Pepe desembarca en Pasión, desde la Esperanza y organiza un ciclo de la Juventud Cofrade en el año 1975, aún con Franco vivo. Yo estaba en Pollinica. A Pepe Gallego, Juan Manuel Parra y yo, nos manda Paco Triviño de espías a ese ciclo: "vosotros id y me contáis qué se cuece allí, porque estos son unos rebotaos..." nos dijo literalmente. El conflicto generacional existe en todo: familia, trabajo, y cofradías. No puedo obligarte a que vosotros veáis las cosas como yo. Antes, igual: estaban los Lara, Triviño, Porras, Navarro... y gente con inquietudes. Inquietudes que eran: poner flores naturales, que hubiera unos estatutos, una cosa normal que ahora vemos como boba... Para poner flores naturales en la Pollinica, nosotros tres nos echábamos a suertes a ver quién le decía al hermano mayor lo que queríamos hacer en los cultos. El hermano mayor podría ser mi abuelo (yo lógicamente le hablaba de usted. Si también le hablaba de usted a mi vecina del rellano, imaginaos a don Francisco Triviño...) Y le entrábamos: "queremos poner la Virgen en besamanos..." boberías que ellos leían como vienen a echarte.

 

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"No se puede ser Castellanista con los brazos cruzados"

 

-...De todos, uno seguía activo en todos los flancos cofrades, que era Jesús Castellanos. Para la generación actual era leyenda y presente. ¿Qué nos cuentas de él?

-Lo primero que te puedo decir es que hacéis muy bien en tenerlo en vuestros 'altares', porque se lo merecía.

Jesús era un tío formidable; por muchísimas cosas de su personalidad. Por su faceta artística, crítica, literaria... Yo destacaría su incorrección política; que era un rebelde. Se atrevió a decir cosas cuando sabía que no debía pero él era muy sincero consigo mismo y con los demás.

 

-Nosotros conocimos a un Jesús Castellanos que ya era una personalidad: que ejercía de hermano mayor de los Dolores del Puente, un directivo de la Agrupación de Cofradías. Y con todo, mantenía esa forma de ser. ¿Cómo era el Jesús de antes de todo eso?

-Pues Jesús era un comunista. Eso es lo que decían los de la Estrella "aquí ha venido un comunista..." Si Jesús hasta hace nada era inquieto, ¡imaginaos con treinta años menos! era un tío que quería cambiar el mundo, y el mundo de las cofradías.

Yo conocí a Jesús en el Hotel Niza, en unas habitaciones que Jesús Saborido tenía alquiladas para ver las procesiones. Me lo presentó él, porque se conocían de su etapa universitaria en Granada. Yo lo conocía de vista, cosa fácil, porque en las cofradías éramos cuatro: una, Lola Carrera; dos, Carlos Gómez Raggio... pues el que quedaba era él.

Desde entonces hubo empatía, que se ha mantenido a lo largo de los años. Se lo he dicho hasta el doce de septiembre: "soy fan tuyo; porque siempre has dicho las cosas a la cara y eres capaz de mucho". Siempre he estado a su lado, no cuando me necesitaba, sino cuando me apetecía estarlo, por ejemplo en su Pregón de la Semana Santa de 2000 (me cabe el honor de haber colaborado en el escenario) o en la Coronación de la Virgen del Puente, que me puse a su disposición. Me unía una gran amistad, y no éramos de salir ni de vernos a menudo, pero hemos viajado juntos y compartido muchas ilusiones. Nos teníamos mucho cariño y admiración mutuos, y coincidíamos en la forma de entender la Semana Santa. Él, a través de su progresión lógica, por su capacidad indescriptible, llegó muy alto; pero si todo eso le honra, más le honra que todos seguíamos conociendo al mismo Jesús de siempre.

David Azuaga escribía en twitter pregonero, diseñador, etcétera... Hoy cualquiera que da un Pregón en la peña equis o le das el cargo de Vocal y se cree que es... Y Jesús, que sí que se lo podía creer por su valía profesional, intelectual, por su trayectoria... ¡le ha costado un mundo ponerse una chaqueta! Porque él disfrutaba más en la primera línea de batalla que en los que se tuvo que mover...

Cuando nació esa iniciativa, que yo agradezco y apoyo desde mi postura de amigo -y me sumé en su momento-, la veo con reservas: soy Castellanista. Pero... no se puede ser Castellanista con los brazos cruzados. Lo primero que hay que hacer es remangarse, porque si no, nunca se va a estar en su filosofía. Y quizá la Semana Santa últimamente, que vive un buen momento, quizá adolezca de algo (que se quejó en su Pregón): de que, a pesar del mundo fatuo de alrededor de las hermandades, lo solas que están en su día a día. Es muy fácil ser Castellanista de boquilla, pero ser Castellanista es estar en junio en la plaza de la Constitución (él odiaba el sol) montando un altar del Corpus con los cuatro de turno que le hubiera tocado. Pero es que encima, eso es lo que a él le gustaba.

Jesús estaba volcado con el mundo de la Semana Santa. Por supuesto que eso es voluntario y puedes cortar y decir "hasta aquí". Era un gran investigador: no se conformaba, quería ir más allá y encontrar respuestas a muchos interrogantes. Y Jesús tenía un sentido del humor perenne, incluso cuando estaba disgustado, tenía esa retranca que te hacía pensar a quién iría ese dardo... Jesús era un tío muy completo y los que lo habéis tratado lo habéis descubierto; desempeñaba un papel excelente allá donde se pusiera: en la cultura; en la Semana Santa; en la progresía, con unos ideales políticos muy solidarios... Desde su parcela fue muy contestatario con el sistema que estaba terminando y luchó por instaurar el actual... claro, en la Estrella por eso lo tildaban de comunista: todo aquel que no era de la OJE o del Frente de Juventudes era comunista, y muchos cofrades estuvimos en el punto de mira por no querer agarrarnos a la tradición del nacionalcatolicismo; queríamos cambios en la Semana Santa. Al final, ésta pareció quedarse como vaca sin cencerro: los cofrades de toda la vida nos miraban como gente fuera de su órbita y los progresistas nos veían como reaccionarios; y para la Iglesia, igual: éramos una rémora por un motivo o por otro, según el prisma, y las cofradías quedaron en tierra de nadie. Socialmente se quedaron solas. Recuerdo un trabajo del instituto: "¿Creéis que debería desaparecer la Semana Santa?". Claro que yo me explayé, con fotos y estampas...

 

-¿Desde la Cuadrilla, cómo veis los pasos que da Jesús en los Dolores del Puente?

-Pues con muchísimo cariño; entonces, todo lo que hacía cualquiera de la Cuadrilla lo adoptábamos como nuestro: ¿que mañana era el besamanos equis? Nosotros íbamos a los cultos, e íbamos con flores además. Si pasado mañana era la procesión de la Virgen del Puente, si alguno podía salir, salía (Yo no, porque estaba en los Dolores). Angelita Blanca inició el bordado del manto de la Virgen de los Dolores. Y su hija, al estar fallecida aquélla cuando se finalizó, dio la última puntada. Porque eso es otra, a Jesús no se le olvidaba nada; yo le decía, cuando pronunció el Pregón (de hecho me invitó a un pase privado que decliné porque preferí oírlo directamente en el Cervantes), "Jesús, estoy loco por leerlo, porque tú escribes mucho entre líneas... ¡Incluso cuando hablas! Y quiero tener el texto porque ahí hay mucho Pregón".

Vimos con mucho cariño el inicio de esa cofradía de la Virgen del Puente, que entonces no era del Puente, sino 'del Pasillo' y que Jesús, una vez más dando muestra de su inteligencia, tomó ese nombre y creó toda una marca. Aquellos años primeros Viernes de Dolores: esquinas de gladiolos, un manto que se presta... todo muy compartido física y sentimentalmente. En los Dolores, cuando terminábamos nuestra Función Principal (aún no estaba el Cristo de la Redención), marchábamos a El Perchel y le ofrendábamos flores de nuestro altar... Me imagino que ahora habrá también esa solidaridad, pero parece que el mundo de las cofradías, o se vive en la hermandad de cada uno o en otros sitios virtuales, igual me equivoco. Pero entonces era todo como más familiar. Era más pequeño también, claro.

 

-¿El mundo cofrade tenía la misma fuerza de ahora? ¿Cuándo se da el punto de inflexión en que cualquier decisión cofrade pesa en la ciudad?

-No tenía la misma fuerza.

Sobre lo segundo, yo creo que eso todavía no ha sucedido; el otro día escribíais que San Juan Bosco no pudo llegar a Fuente Olletas. A las cofradías nos han sugerido que no encendamos velas en el Corpus. Es la Semana Santa, no las cofradías. Porque la Semana Santa es la gran fiesta de la ciudad, sin duda. Todo el mundo sabe cuándo cae, qué calles se cortan y dónde se cambia la cabecera de su línea de autobús. Es algo natural asumido y por eso es la gran fiesta de la ciudad y cada uno la vive a su nivel.

Pero lo que pasa en el mundo de las cofradías yo creo que no tiene ningún peso en la ciudad; yo creo que a la ciudad le importa poco. En todo caso, a veces influyen más las personas que forman parte de ellas que la propia institución.

No voy a negar que las cofradías tienen raigambre en la ciudad, pero... se ve en los cabildos, en los cultos, en las procesiones extraordinarias que la repercusión, salvo habas contadas, es mínima. ¿Qué es lo que tiene repercusión? Lo que los medios quieren. Desgraciadamente vivimos en la cultura del Sálvame, y vende más una trifulca electoral que una coronación canónica. Se lee con más avidez. ¿Por qué? Pues no lo sé.

En Málaga hay un término que es 'semanasantero', que define muy bien al malagueño: del Domingo de Ramos al Viernes Santo. Es más semanasantera que procesionista, que también. Pero las procesiones no tienen el tirón que podrían. Tenemos otras cosas que interesan más: una playa magnífica, un equipo Champions...

 

En esta información han participado Juan A. Navarro Arias, Alejandro Cerezo, Antonio Márquez, David Azuaga y David Domínguez.

Publicado en Málaga
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