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Hacia el undécimo premio. El portal web dedicado al arte y especializado en la imaginería, que dirigen Jesús Abades y Sergio Cabaco, exponen hasta el 20 de marzo las 45 piezas aspirantes al premio que La Hornacina, por medio de la votación de sus usuarios, otorga a la obra más valorada de las presentadas al portal en el pasado año 2016.

Dentro de las imágenes, cuatro autores forman parte de la selección de obras llevadas a cabo por el portal: el malagueño Juan Vega Ortega, el veleño Alejandro López Aragüez y el escultor de Ronda afincado en Sevilla Alberto Pérez Rojas.

De Vega Ortega, que ya se hizo acreedor del premio en 2008 con la Virgen de los Desamparados, de la parroquia Santa María Goretti, se expone el grupo escultórico de la Virgen del Rocío en sus Misterios Dolorosos y San Juan Evangelista, del paso del Descendimiento de Baza.

Por parte del escultor Alejandro López, es una imagen de Jesús del Ecce Homo en terracota policromada presentada a una exposición en el Museo de Osuna titulada ‘Ora et labora’. Este joven escultor expone durante esta Cuaresma en la tradicional muestra de imaginería que anualmente promueve el Café Puerta Oscura, en la calle Molina Lario.

Finalmente, el escultor rondeño Alberto Pérez Rojas entra a concurso con una imagen de San Francisco de Asís realizada para la cofradía de la Vera+Cruz de Sevilla. Se trata de una imagen de madera policromada, de 150 cm. de altura.

Por otra parte, aunque obra del escultor sevillano José María Leal Bernáldez, también se somete a la votación de los usuarios del portal La Hornacina la imagen del Cristo de la Coronación de Espinas destinada a la población malagueña de Campillos.


Juan Vega y Ruiz Montes, premios de la segunda y décima ediciones

Málaga ya ha sido marco de dos premios La Hornacina. En 2008, un muy joven escultor Juan Vega ganaba la segunda edición del premio, con la Virgen de los Desamparados que desde el año anterior recorre la barriada de Los Corazones cada Sábado de Pasión con su agrupación parroquial.

Por su parte, otro de los artistas destacados de la cosecha de los ochenta, José María Ruiz Montes, recibía el premio en la pasada edición, la décima, en 2016, gracias al Cristo de la Misericordia que recibe culto en la parroquia de San Miguel de Miramar.

El 23 de marzo, tras el recuento, se hará pública la pieza acreedora del undécimo premio La Hornacina, que irá de la mano de un juicio, no vinculante, del doctor en Historia del Arte por la Universidad de Jaén, Pablo Jesús Lorite Cruz, que valorará una pieza de todas las presentadas no sólo al concurso, durante todo el año a la web.


· Para conocer todas las obras candidatas, pulse aquí.
· Para emitir un voto, pulse aquí.

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El pasado domingo 6 de marzo, la iglesia de Santiago de Baza (Granada) acogió la bendición de las imágenes de la Virgen del Rocío en sus Misterios Dolorosos y San Juan Evangelista, que irán en el grupo escultórico del Descendimiento de Cristo de la hermandad de Santiago de esta localidad granadina.

Las piezas, que son obra del escultor malagueño Juan Vega, se representan unidas, que es como irán en el paso. La imagen de la Virgen encarna a una mujer vencida por el dolor y las lágrimas, y une una de sus manos con la figura de San Juan, que dirige la mirada hacia la cruz.

 

2016 03 08 Baza Descendimiento                                                                                                                                Foto: Jesús Mirón 'El Capote'

 

Las tallas están realizadas en madera de cedro y policromadas al óleo. En palabras de Vega Ortega, "tienen un marcado carácter naturalista y he intentado prestar especial atención al estudio de la anatomía y las expresiones de sus rostros y manos". Suponen la primera fase de la remodelación del grupo escultórico del Descendimiento, que procesiona cada Viernes Santo por las calles de Baza, antecediendo al paso de palio de la Virgen de los Dolores. Esta cofradía bastetana también procesiona a Jesús del Rescate en la noche del Lunes Santo.

Vega Ortega ha invertido cinco meses en realizarlas; durante su ejecución se ha marcado como objeto “dotarlas de una unción religiosa que sea capaz de llegar y transmitir al fiel que las contempla”, apunta su autor.

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Miércoles, 09 Diciembre 2015

Y cuáles son las Obras de Misericordia

Se habla mucho del Año de la Misericordia pero ¿se conocen las Obras de Misericordia? Son un total de catorce, divididas entre las espirituales y las corporales. Te las damos a conocer.


Obras de Misericordia espirituales

Enseñar al que no sabe
Dar buen consejo al que lo necesita
Corregir al que se equivoca
Perdonar al que nos ofende
Consolar al triste
Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
Rogar a Dios por vivos y difuntos


Obras de Misericordia corporales

Visitar y cuidar al enfermo
Dar de comer al hambriento
Dar de beber al sediento
Dar posada al peregrino
Vestir al desnudo
Visitar a los encarcelados
Dar sepultura a los muertos

 

2015 12 09 Caravaggio


El cuadro de Caravaggio

En 1606-1607, la congregación del Pio Monte della Misericordia encarga a Michelangelo Merisi da Caravaggio la pintura que ilustra esta noticia, titulada 'Sette opere di Misericordia', o 'Las Siete obras de Misericordia', en castellano.

En ellas se retratan las siete obras corporales, y se destinó a adornar el altar mayor de la iglesia del Hospital de los Incurables de Nápoles, sede de aquella institución benéfica que fundaron siete jóvenes napolitanos con fines caritativos.

En el cuadro aparecen las siete obras, salvando con habilidad compositiva lo reducido del espacio. Arriba, entre ángeles, se observa la Virgen de la Misericordia con el Niño Jesús, coronando la escena.

Conoce la completa descripción del lienzo existente en la web Artehistoria.

Publicado en Málaga

El debate sobre si la imagen del Resucitado de Capuz debe salir en procesión en solitario o formando un grupo con los sayones, realizados a tal efecto por el escultor, parte de un planteamiento perverso, cual es el considerar que mutilar la integridad de una obra escultórica puede permitir continuar hablando de la misma como si fuera el original concebido y ejecutado por el artista.

Digámoslo de una manera clara: el Resucitado, o procesiona tal cual lo concibió José Capuz, como un grupo escultórico formado por la imagen de Cristo emergiendo del sepulcro y flanqueado por dos sayones, o no será la obra de Capuz. Podríamos hablar, en este último caso, de una intervención sobre un original de Capuz, pero de cuya actual presentación como una pieza aislada ya no sería responsable el escultor sino los dirigentes cofrades, mostrando con ello los ideales estéticos de estos últimos, pero no los del ilustre escultor. Se despoja al interesante grupo escultórico de toda la riqueza de contenidos fundamentada en el contraste entre la idealización de la imagen de Cristo y el naturalismo de los sayones, al tiempo que - lo que es mucho más importante en un grupo procesional- se anula por completo el movimiento visual y perceptivo trazado en torno a la imagen del Resucitado. Pero, además, trascendiendo el caso concreto del grupo malagueño, no se tiene en cuenta el enorme daño que se causa a la consideración y valoración del conjunto de la producción del autor al presentar como una obra original de Capuz lo que no es más que una presentación mutilada, que anula los valores compositivos, plásticos, simbólicos y conceptuales, repercutiendo muy negativamente en la consideración global de la obra del artista. No se ha dado el caso, de momento, pero bien podrían los legítimos herederos de los derechos intelectuales de la obra de Capuz exigir responsabilidades legales por ello.

Por tanto, los términos del debate creo que deben ser otros, planteando si se quiere procesionar la obra de Capuz –esto es, el grupo escultórico– o si no se considera la representación imaginera más adecuada, en cuyo caso sólo cabría destinarlo a obra de exposición, en su integridad escultórica, en un entorno museístico, o proceder a su enajenación, dejando vía libre para otra interpretación escultórica que se considerase más acorde con el carácter de la Semana Santa de Málaga.

 

· José Francisco López Martínez es licenciado en Historia del Arte y comisario de la exposición realizada en Cartagena 'José Capuz y su tiempo. El modelo clásico en la escultura'.

Publicado en Opinión / Tribuna

La consecución, por parte del escultor José Capuz (1884-1964) en 1946, del conjunto alegórico de la Resurrección supone, sin lugar a dudas, una de las grandes aportaciones a la plástica escultórica malagueña, con un elevado número de influencias reinterpretadas en clave contemporánea, muy personal y alejadas de los movimientos neobarrocos.

Y decimos bien conjunto, y no mera escultura al referirnos al Resucitado de Málaga, ya que es a modo de grupo escultórico tal y como es concebido y tal y como debiera salir, para evitar la mutilación actual que presenta la lectura iconográfica y formal del mismo. Tan solo de esta forma se puede establecer una interpretación triangular de la composición, en la que el hieratismo presente en el rostro triunfante de Cristo es contrarrestado por el movimiento sugerido por uno de los soldados, en el que podemos rastrear la influencia de la estatuaria clásica, en general, y de la escuela de Pérgamo y la escultura del Gálata moribundo, en particular. En los soldados también existen citas a las formas rotundas de Miguel Ángel y a las de Rodin, así como la tosquedad de los ropajes faltos de policromía y el, apenas, desbastado de la madera se convierten en un recurso de simplificación de las formas que nos enlaza con las soluciones de la estatuaria moderna.

La concepción de Cristo evoca, por un lado, con la representación clásica de un héroe que, tras superar su gran prueba, consigue la gloria; mientras que, por otro, enlaza con las formas helicoidales del manierismo. El mismo presenta una amplia interpretación iconográfica al contar con dos palomas en los pies -firma personal del escultor presente en algunas de sus obras, representación animalística del Espíritu Santo y señal de alianza entre Dios y el Hombre-, la Sábana Santa -tosca en su parte externa y dorada en la interna fruto del contacto con la divinidad, un concepto del medievo que vincula el oro con lo divino-, aparece en actitud de bendecir -rememorando, de esta forma, los cristos en majestad y el pantocrátor medieval-, y están presentes las llagas de la Pasión y la Cruz -no como signo del martirio sino como Arma Christi-.

Sin duda el grupo escultórico, irrazonablemente eliminado de la escena, permite una convergencia de influencias y soluciones personales y contemporáneas, además de una compleja y conjunta lectura, que en ausencia del mismo se encuentra cercenada y hace de la imagen principal un elemento totalmente desubicado.

Por último, tan solo añadir, que indudablemente esta obra de Capuz merece un diseño a la altura del realizado por Fernando Prini: un conjunto que potencie las calidades plásticas de lo representado y cuente con un amplio y complejo contenido teológico que justifique la escena; por ello no sería muy descabellado un replanteamiento del trono concebido en el que tenga espacio la totalidad del conjunto.

 

· José Manuel Torres Ponce es licenciado en Historia del Arte.

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Málaga es una tierra a la que se prestan los debates para los que no debería haber lugar, y sobre los que la intelectualidad debería cerrar filas. Traído y llevado, son las consabidas cubiertas de la Catedral y la torre manca. Olvidado, en cambio, es el conjunto del programa iconográfico escultórico que la misma debería presentar en sus cuerpos superiores y que nadie echa en falta. La realidad, las cubiertas que no existen, es que el edificio catedralicio sigue sufriendo filtraciones de agua y problemas estructurales.

Si este es un asunto recurrente hasta la saciedad, no menos interesantes son los aireados debates entorno a la figura del titular cristífero de Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, el Santísimo Cristo Resucitado, obra del imaginero José Capuz Mamano, realizado entre los años 1944 y 1946. Mientras que en la catedral los malagueños se ven reflejados en su torre manca y en la falta de sus cubiertas, proyectando en estos elementos unos valores sociales con los que se sienten identificados, el Cristo Resucitado, prácticamente tiene que pedir perdón por existir. No es barroco, no es un neo, no es guapo, no moreno de piel, y además siempre será un extranjero en tierra de María Santísima, aunque una paisana suya haya sido coronada. Pero sobre todo, el Cristo de la Resurrección de Málaga, es un incomprendido y un marginado social. De las primeras cuestiones, ya dio buena cuenta el profesor Sánchez López en el Alma de la madera. De la segunda, queremos hacer alguna reflexión. El Cristo es un incomprendido, por varias razones. En primer lugar, por el hecho, de que aún siendo un arte figurativo, es una pieza con una importante carga conceptual y trascendental. En segundo lugar, porque Capuz concibió un Cristo que para ser comprendido necesita que otros aclaren su mensaje, iconografía e intencionalidad, es decir es un Cristo cuya representación no se entiende en su plenitud, más allá de ser un Cristo Resucitado, por sí mismo.

En todo este proceso de marginación y aceptación que ha sufrido la imagen, tienen mucho que decir los dos romanos con los que el Cristo vino al mundo. Aquí Capuz cometió un error, si hubiese realizado las tres figuras, en tres bloques unidos, nadie se cuestionaría separar las piezas, cortando los bloques para que cada una fuera independiente. Desde el año 1983 los "compañeros" del Cristo han permanecido en el ostracismo. Recientemente, gracias a la magia de una exposición temporal, se ha producido el feliz recuentro, y muchos han podido tomar conciencia de las relaciones, conceptuales, formales e iconográficas, de los unos con lo otros y del Cristo con ellos.

Capuz, que ante todo era un intelectual, y los intelectuales no suelen conectar con el pueblo, ideo y proyectó una imagen que supo transcender de la mundanidad a la divinidad. Cristos Resucitados hay muchos, de todos las épocas y estilos, pero cristos resucitados "conceptuales" y "transcendentales" hay pocos, y uno de ellos está en Málaga.

Vamos por partes, si nos ubicamos antes las tres figuras el espectador debería percatarse de muchas cuestiones, pero hay una que para nosotros es de singular transcendencia. Ambas tres figuras visten de la misma manera, y sobre todo del mismo color, una especie de paño en tonos tierras/rojizos, con apariencia mugrienta. Se repite en las tres imágenes. Es aquí donde radica la importancia del grupo escultórico en su conjunto. Los romanos, son feos, tienen la piel oscura y visten el mencionado paño harapiento en tonos tierras/rojizos (que recuerda a una especie de coraza). El Cristo es de piel blanca, y viste el mismo tipo de tejido. Ahora bien, lo simple y fácil, hubiese sido que Capuz hubiera realizado un Cristo Resucitado al uso, bendiciendo, o cualquiera de las otras posibilidades que la iconografía presenta. Aquí, partimos del hecho de que nuestro Cristo también cumple con estas premisas iconográficas, pero hay una cuestión más a tener en cuenta, Capuz cuando realiza su Cristo Resucitado incluye una idea, un recurso, que hace que la imagen proyecte una relación directa con la divinidad. La escultura, en madera, terrenal y mundana, consigue lo que pocas obras son capaces de hacer, trascender desde la figuración a la propia divinidad. Lo que son paños mugrientos en los romanos, en el Cristo, en cambio, lo que él ha tocado con su piel, se ha convertido en oro, se han divinizado. Dos mil años de teología, del uso del oro y de los metales preciosos en la liturgia, y sobre todo de la proyección de la divinidad por medio de la luz, quedan reflejados en un Cristo, en una escultura en madera, donde el escultor ha sabido trasladar a la materialidad la divinidad de los dioses.

El común de los mortales, entiende que nos encontramos ante tres figuras independientes e inconexas, y separables. La realidad es que Capuz proyecto una sola idea por medio de tres figuras diferentes. Sin los romanos, el Cristo Resucitado de Málaga no deja de ser una pieza que aporta modernidad a un arte obsoleto. Con los romanos, el Cristo Resucitado de Málaga, se convierte en una de obras de arte más importantes de la imaginería procesional del siglo XX y XXI.

 

· Antonio Rafael Fernández Paradas es doctor en Historia del Arte y Perito Tasador en antigüedades y obras de arte.

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Desde la apertura del portal 'lahornacina.com', hace ya diez años, hemos intentado siempre concienciar sobre los méritos artísticos del Resucitado malagueño de José Capuz. En ningún caso ha sido nuestro propósito adoctrinar ni mucho menos ser redentores de un escultor consagrado que labró para Málaga una pieza maestra a la altura de su prolífica obra para la Semana Santa de Cartagena. Simplemente hemos procurado hacer justicia a una escultura que, no sin muchas dificultades, ha conseguido mantenerse en un entorno hostil que cuestiona hasta su indudable valía. A pesar de ello, somos conscientes de que la ciudad de Málaga, valedora del mestizaje pese a la globalización sufrida en los últimos cuarenta años, ha sido también el mejor destino en el que podía haber caído la obra de Capuz dentro de Andalucía. En cualquier otra provincia la imagen ya hubiera sido retirada; por no hablar de que en muchas de ellas su encargo hubiera sido fugaz o ni se hubiera producido.

No solo ha tenido delito el trato hacia la talla, sino la manera en que se ha desdeñado su marco histórico y compositivo, suprimiéndose las figuras de los soldados romanos que hacían guardia en el sepulcro, aterrorizados ante la presencia transfigurada del Cristo de Capuz concebido como un fantasmal pantocrátor que deshace los envenenados vocablos de la muerte. Curiosamente, los mismos que se indignan ante el desmenuzado arte español -ese que se muestra hoy día a través de efigies desmochadas, retablos desmontados o lienzos cercenados, muchas veces repartidos entre museos y colecciones privadas del extranjero como consecuencia de los expolios de la historia- no siempre son igual de consecuentes con la integridad de conjuntos procesionales como el del Resucitado malagueño, perdidos muchas veces por los efímeros caprichos estéticos del momento y no por razones de exceso de carga, pese a que en ocasiones nos hayan intentado convencer de lo contrario.

Por todo ello, desde 'lahornacina.com' defendemos la presencia del Resucitado de Capuz como inigualable broche de oro para los desfiles penitenciales de Málaga y consideramos que el diseño del nuevo trono realizado por el gran artista Fernando Prini para el desfile de esta noble imagen, debería ampliarse para recoger el grupo escultórico del escultor valenciano en su totalidad. No creemos que tal solución sea un menoscabo para remediar otro ni suponga alteración alguna del interesante catafalco neomanierista ideado por el diseñador. Todo lo contrario. Creemos que sería un enriquecimiento patrimonial completo que iría en beneficio de todo y de todos.

 

· Jesús Abades y Sergio Cabaco son los responsables del portal de arte 'lahornacina.com'.

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La imagen del Santísimo Cristo Resucitado, a pesar de su reconocido valor artístico, ha estado acompañada desde su bendición de una velada crítica que ha cuestionado su idoneidad como imagen devocional y procesional. La escultura, destaca por la coherencia de su lenguaje contemporáneo y por la solidez de su mensaje, al representar de forma espiritualizada el misterio de la Resurrección.

En septiembre de 2014, la Agrupación de Cofradías aprobó un diseño de trono, obra de Fernando Prini, llamado a ser el proyecto definitivo para el titular de la institución. El trono, se concibe como un catafalco del que emerge el Resucitado y sus líneas, refinadas y clásicas, concuerdan con la majestuosidad y el hieratismo de la imagen.

Entiendo que la opción ideada por Fernando Prini, para procesionar a la imagen sin sayones, es la más acertada, al contribuir de forma clara a una exposición contundente del momento representado y a la definitiva puesta en valor de una imagen cuestionada desde su llegada a la ciudad.

 

· Brian Carrasco Regaliza es licenciado en Historia del Arte.

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En 2016 se cumplirán 70 años desde que José Capuz realizara la talla de Jesús Resucitado que procesiona cada Domingo de Resurrección en Málaga. La Agrupación de Cofradías, con su nuevo presidente a la cabeza, puede que reabra el debate sobre la idoneidad o no de que el Cristo Resucitado sea acompañado por los dos romanos del grupo escultórico concebido por el artista valenciano. Pero ciñámonos a los hechos y veamos por qué apuesto porque se procesione el grupo escultórico al completo.

Actualmente la talla del Resucitado se presenta solo, sin las dos imágenes originales del grupo y el diseño del trono realizado por Fernando Prini no alberga un espacio para el grupo al completo. ¿Por qué habría de contemplarlo? En primer lugar, porque el grupo ya está hecho, por el mismo autor que en su momento lo concibió; no hay que encargar nada nuevo, sino completar. En segundo lugar, porque el grupo de misterio es la puesta en escena plástica de lo narrado en los Evangelios, en concreto en el de San Mateo cuando nos visualiza la resurrección de Jesús y concreta la acción de los custodios de la tumba: al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos (Mateo 28, 1-7). La elección de Capuz de tallar el Resucitado y los dos guardias romanos ayuda de una manera fundamental a la compresión de este misterio esencial del cristianismo y la contraposición entre humanidad y divinidad toma aquí su más alto significado que el propio artista expuso al aseverar que los soldados han sido hechos con modelos humanos, pero no se puede encontrar un modelo para Jesús (Diario Pueblo, 9/04/1946). Porque parece una obviedad recordarlo, ¿quién ha contemplado el rostro de un resucitado? Los dos guardias romanos nos dan respuestas, cada una en un extremo, frente a la abstracción a la que nos obliga la contemplación del Resucitado. En tercer lugar, tenemos ahora mismo la visión del grupo escultórico dispuesto en su totalidad en la exposición de Huellas del Obispado de Málaga que sin duda se contradice con la ausencia de espacio para las dos figuras yacentes en el que es por ahora diseño definitivo del trono del Resucitado.
Estamos en una época en la que, hablando en clave cofrade, queremos volver a lo primigenio, buscar la esencia y lo original como demuestran numerosas restauraciones llevadas a cabo hasta la fecha, "como lo concibió su autor", nos orgullecemos decir. Tenemos la oportunidad de presentar un grupo escultórico del más alto nivel artístico en su total integridad, ¿por qué negarnos a nosotros mismos y a los demás su contemplación cada domingo de Resurrección en un diseño que sin duda podrá ser adaptado por su autor para tal fin?

 

· Almudena Marín Hueso es licenciada en Historia del Arte.

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La aparición en la exposición 'Huellas' del Cristo Resucitado acompañado de su grupo escultórico (suprimido del trono con el estreno del actual, en 1983) y la llegada de Pablo Atencia a la presidencia de la Agrupación de Cofradías, han reabierto el debate acerca de la recuperación para la Semana Santa del conjunto procesional unitario creado por el escultor valenciano José Capuz, estrenado en la Pascua de 1946.

Cada vez más lejos la etapa en la que la talla del titular de la Agrupación de Cofradías estuvo cuestionada desde algunos sectores, en la actualidad, la propia entidad de San Julián ha sabido cerrar filas de forma contundente en torno a la valiosa imagen de Capuz, especialmente con ocasión del Año de la Fe, en 2013; entonces, el Resucitado peregrinó por diversos templos de la capital, acompañó en su bajada a la Catedral a Santa María de la Victoria y presidió la celebración Mater Dei desde la fachada de la plaza del Obispo.

En esa línea de dar calor al Sagrado Titular de todos los cofrades, el anterior presidente de la Agrupación, Eduardo Pastor, expresó en varias ocasiones su 'enamoramiento' del Resucitado de forma pública y no cejó en su empeño para reparar tantos años de desidia y frialdad en torno a una de las principales esculturas del siglo XX en Málaga, de cuya puesta en valor es responsable directo el ente de San Julián.

En esa línea, la asamblea agrupacional que presidía Pastor aprobó un diseño, obra de Fernando Prini, para elevar dignamente la efigie del Cristo, que aún procesiona en unas mediocres andas estrenadas en 1983 y realizadas por Miguel García Navas, que desplazaron al anterior, desde luego más interesante, trono de Pedro Pérez Hidalgo.

Con el titular de la Agrupación de Cofradías razonablemente asentado entre los cofrades -que son los que deberán luego proyectar su mensaje al pueblo-, cabe ahora divulgar y dar a conocer distintas visiones sobre la conveniencia o no de incorporar las figuras de los romanos recostados que completan el grupo escultórico concebido por José Capuz. Estas figuras, restauradas entre 2000 y 2001 por Francisco Naranjo Beltrán a raíz de su alarmante estado de abandono, dejaron de salir con la imagen del Cristo el año del estreno de su actual trono procesional, en 1983, por lo que ha habido generaciones que ni conocen de su existencia ni de su efecto a niveles procesionales.

Ahora, que parece más cerca la construcción de una pieza definitiva para enaltecer el misterio de la Resurrección, cabe detenerse y reflexionar sobre estas dos piezas de importancia capital en el patrimonio de la Agrupación de Cofradías, encargadas en su día para acompañar al Cristo Resucitado, y que han estado durante décadas silenciadas hasta el punto de parecer 'nuevas' para la opinión pública.

En aras a la divulgación y, cómo no, para que cada lector se llene de argumentos extraídos de personas conocedoras de la materia artística, ofrecemos una terna de artículos, de distintos prismas, en donde se reflexiona sobre, no ya el Cristo Resucitado, sino sobre su encaje con el grupo escultórico. La Málaga cofrade está más que capacitada para entablar un debate maduro, reposado y sensato, y así cooperar con la Agrupación de Cofradías a trazar el futuro estético, artístico y principalmente catequético del que es Titular de todos.

 

Opiniones de expertos

· Cómo mutilar la integridad de una obra escultórica, por JOSÉ FRANCISCO LÓPEZ

· Manca la Catedral e incomprendido su Cristo, por ANTONIO PARADAS

· Sin su grupo escultórico el Resucitado es un elemento totalmente desubicado, por TORRES PONCE

· Sin sayones como puesta en valor de un Resucitado cuestionado, por BRIAN CARRASCO

· Una oportunidad de volver a lo primigenio y buscar la esencia, por ALMUDENA MARÍN

· El diseño de Prini debería ampliarse, por JESÚS ABADES y SERGIO CABACO

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