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El manual del perfecto Vía Crucis

Crucifixión y la Agrupación aciertan de pleno en fondo y formas y traza para las sucesivas ediciones un camino a imitar · Además, el público respondió

Alejandro Cerezo | Sábado, 17 Febrero 2018 Comentarios (4)
El Cristo de la Crucifixión, a su paso por la calle Cárcer. El Cristo de la Crucifixión, a su paso por la calle Cárcer. A. C.

Hubo un tiempo en que las ‘hermandades nuevas’ estaban llamadas a revolucionar una Semana Santa quizá anquilosada en el tiempo y que pudiera estar perdiendo el sentido más austero. El pasado viernes, Crucifixión hizo valer ese rol, rompiendo la baraja y gritando, desde su ejemplar silencio ‘el rey está desnudo’ y, de paso, enseñar cómo hay que plantearse el Vía Crucis oficial de la Agrupación de Cofradías en adelante.

La apuesta, a priori, prometía, e incluso finalmente superó las expectativas. Crucifixión presidió una de las más brillantes ediciones del Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías que se recuerdan, cuyo éxito comenzó a fraguarse cuando se estableció el concepto del mismo.

Fueron traslados de ida y vuelta a la Catedral, pero nadie se engañe; no desde la sencillez y para salir del paso: un exquisito orden procesional, las nutridas filas de hermanos, un cuidado extremo en detalles y un recorrido evocador –de todo lo cual también deberán tomar nota las futuras ediciones- hicieron que este viernes se vivieran escenas en la ciudad de un sabor cofrade necesario, por escaso y por didáctica.

Esto es un Vía Crucis. Y además, para los que miden el éxito (incluso de rosarios y vía crucis, con finalidad tan específica) en función del aforo de público como quien echa a pelear los llenos de los estadios de fútbol, también rompió las previsiones. No hubo masas, no; ni falta que hizo. Pero un muy numeroso público –y en un ambiente respetuoso- acompañó al Cristo de la Crucifixión hasta el final de su recorrido, en la parroquia del Buen Pastor, en donde entró minutos después de las doce de la noche, tal y como estaba previsto.

Y es que, ¿por qué recurrir y aspirar a la masa? ¿Y qué masa? Porque si queremos calles hasta los topes, traigamos a La Legión todos los primeros viernes de Cuaresma. La finalidad del Vía Crucis de la Agrupación es muy distinta y, en todo caso, quizá sea un reto inverso: desde propuestas como la de este viernes, hay que educar a los cofrades para que se dejen seducir más aún, comprendan y valoren estas propuestas.

A las 19.15, salía la cruz guía de la Agrupación de la iglesia de San Julián. Hermanos de la Cofradía con cirios y una pareja de cada hermandad agrupada precedían a la imagen del Cristo de la Crucifixión, que se disponía de forma diagonal en unas andas cedidas por la hermandad de las Penas. Lució especialmente el nuevo guion corporativo, con bordados de Felicitación Gaviero, orfebrería de Angulo y diseño de Antonio Rodríguez.

La música fue uno de los grandes aciertos. No sólo por la renuncia a cualquier tipo de banda, tanto a la ida como a la vuelta, sino por la altura de la propuesta: seises de la Escolanía de Sevilla, junto al grupo de cantores Ars Cantus Ensemble y los ministriles de la capilla Maestro Iribarren, con instrumentos antiguos, como el sacabuches, antecedente del trombón de varas. Piezas de hondo sentido religioso generaban un ambiente de oración necesario para la Cuaresma que empieza.

La celebración en el interior de la Catedral volvió a convertirse en el centro de la cita, en un acto muy organizado para el que se repartieron guías para seguir las estaciones, y contó con la presencia del obispo Jesús Catalá, quien terminó exhortando a los cofrades a, en medio del vaivén de la Cuaresma, detenerse ante las imágenes titulares en silencio, contemplándolas.

A las 22.10 horas, el cortejo, ya formado por el medio centenar largo de hermanos con cirio y la presidencia de la hermandad junto al presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, y algún hermano mayor, inició el camino de retorno a la parroquia del Buen Pastor. Tras el Crucificado marchaba el preste acompañado por monaguillos portando cirios. Un selecto itinerario fue el añadido perfecto a la propuesta de Crucifixión. Para el recuerdo, el paso por las calles Beatas e Hinestrosa, que ofreció estampas, insistimos, tan desconocidas para la ciudad como necesarias.

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Comentarios   

-3 #4 Pepe 03-03-2018 10:20
Pues siendo sincero me pareció un soberano tostón a la par de largo. Os estáis volviendo muy místicos cuando hace no mucho alababais otro tipo de vía crucis. Pero bueno seguro que os han invitado bien a comer, sois unos palmeros
+6 #3 sálvador 20-02-2018 19:04
me encanto la propuesta que hizo crucifixión, ya que en el via crucis hay que buscar el recogimiento como también se deberia de hacer en los traslados,pero hay gente que le tiene un miedo tremendo a esos momentos de recogimientos, que también los cofrades debemos de buscar porque las bandas de música, las bandas de cc.tt. y las agrupaciones tienen su momento
+5 #2 cofrade 19-02-2018 12:10
Enhorabuena a la Hermandad de Crucifixión por poner, por fin, las cosas en su sitio y su medida.

Que cunda el ejemplo, en próximos años en el Vía Crucis de la Agrupación (y todos) y también en traslados.
-2 #1 Juan Carlos 17-02-2018 12:48
¿Por qué una banda es mal y una Capilla musical es perfecta?
Ambos son adornos extra al viavrucis

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