ENTREVISTA

Francisco Calderón: "Alguien manipuló el censo de las Penas con mi clave”

El exhermano mayor reconoce que existieron irregularidades pero se exime de culpa · Critica el trato que está recibiendo por parte del obispo durante la intervención y ve "muy difícil la recuperación de la Hermandad a corto plazo"

J. A. Navarro Arias | Miércoles, 14 Diciembre 2016 Comentarios (22)
Francisco Calderón, durante la entrevista. Francisco Calderón, durante la entrevista. J. A. N.

En el inquietante silencio que rodeaba a la intervención de las Penas, el comisario del proceso, Manuel Gordillo, concedió una entrevista a elcabido.org en la que dejó claro que la política de comunicación se marca desde el Obispado. Este cofrade de Mena es un mero servidor en el proceso, según explicó. Pero sus declaraciones sirvieron para reflejar en qué situación se encuentra el problema; pues cualquier hermandad intervenida tiene un problema por resolver. En este caso aludía a varios expedientes sancionadores abiertos. Hasta que no se cierren, no sería posible pasar página y volver a convocar elecciones. Los hechos parecen acelerarse y llegan noticias de Roma. Entre los hermanos que fueron sancionados están los cofrades Francisco Calderón y Jesús Mesa. El primero, hermano mayor de la Penas entre 1998 y 2014, responde a la llamada de elcabildo.org para tratar de resolver algunos de los interrogantes que existen.

-Ha pasado mucho tiempo y aunque se ha dicho mucho sobre el proceso, se sabe poco. ¿De qué se le acusan?

-De cosas totalmente desproporcionadas y fuera de contexto absolutamente. Siempre he dicho lo mismo: todos los incidentes que han podido ocurrir en la Cofradía se hubieran solucionado mediante el diálogo a tres partes. Hay una cuestión de fondo y es que, desde un primer momento, se ha intentado -por activa y por pasiva- que la candidatura que presentaba Jesús Mesa no fuera hacia delante. Y de ahí parte todo. Se han buscado una serie de acusaciones exageradas al máximo.

-¿Pero cuáles son?

-Cosas absurdas como que no haya un libro de inventario. Hicimos un catálogo de todo el patrimonio histórico artístico de la Hermandad; lo que no hay es un inventario de tornillos o puntillitas... Supongo que sería preceptivo en todas las hermandades y parroquias. Me consta que ha habido parroquias que no han presentado inventario alguno cunado ha habido movimiento de párroco; no tengo constancia de que en todas las hermandades exista un libro de inventarios o libro de acuerdos, que también nos han reclamado. Eso se refleja en el libro de actas, que sí existe. Por lo tanto estaríamos en un doble registro de acuerdos de junta de gobierno o de cabildo, que es otra de las acusaciones.

-En su momento se habló sólo de la manipulación del censo. Ha citado más, como varios libros que desconocíamos que las hermandades tienen obligación de tener, ¿hasta cuántos cargos se le imputan?

-No sabría decirte. Hay barbaridades como que no he dejado ejercer las funciones al tesorero, cosa totalmente fuera de lugar y de contexto. Precisamente me he limitado a favorecer la tarea del tesorero en algunos casos. Me acusan de manipular el presupuesto, cosa que no he hecho jamás. Lo que he podido hacer es indicarle al tesorero que en un presupuesto de ejercicio había que incluir una partida que no se había incluido o quitar otra partida porque me parecía que no estaba correcta incluirla para esa ejercicio. Cosas de ese estilo; pero no he tocado nunca directamente un presupuesto porque es responsabilidad del equipo de tesorería.

-¿Se habla de manipulación de presupuesto o apropiación de bienes?

-No, nunca se me ha acusado de apropiación de nada. Algo que tampoco hubiera admitido de ninguna de las maneras.

-En cuanto a la manipulación del censo, ¿en qué términos se expresa esa acusación?

-Primero se expresa en una cantidad exagerada de hermanos; luego se reduce a treinta y tantos. No se ha demostrado nunca que haya sido yo el manipulador. Sí me consta que ha habido personas que, a ciertas horas, cuando se suponía que no había nadie en la Hermandad, sí iban a trabajar en los ordenadores. Lo mismo que se me acusaba a mí, se podía acusar a esas personas que entraban a deshoras a manipular en el ordenador.

-Un hecho objetivo es que el programa deja rastro de entrada y salida en el ordenador, ¿en base a qué viene esta acusación?

-A que se utiliza mi clave. Pero mi clave la conoce allí buena parte de la junta de gobierno.

-Es decir, otra realidad objetiva es que con su usuario se realizan cambios en el censo. ¿Qué tipo de cambios se hacen?

-Cuando se da de baja a hermanos se hace cumpliendo lo que está establecido en Regla. Es decir, hermanos que deben cuotas. Hay hermanos que se les ha comunicado y otros que debían cinco o diez años de cuota y no se les había dado de baja y seguían las deudas acumuladas. Había también cosas que el tesorero hacía y eran totalmente erróneas: por ejemplo, una persona que devolvía cuotas durante tres trimestres y domiciliadas en el banco, lo que hacía era, supuestamente para evitar un gasto que se produce por la devolución de recibo en el banco, quitarle esa domiciliación y domiciliarla en la propia hermandad, pero no le comunicaba nada al hermano si debía o no debía. De eso sí me preocupé yo que se solucionara porque había hermanos que, a lo mejor, no se les había comunicado que tenían deudas pendientes. Llamé a unos pocos para decirles la situación en la que se encontraban.

-¿Hay quien ha entrado a manipular el censo con su clave de usuario o se han realizado operaciones de forma incorrecta sin mala intención?

-Se han realizado operaciones de forma incorrecta, sin mala intención, y otras intencionadamente, utilizando mi propia clave.

-¿De ahí no se han depurado responsabilidades?

-Creo que ha habido sanciones a determinadas personas, por ejemplo, el caso del tesorero. Sin embargo, es como si no hubiera sido sancionado, porque ha continuado con su labor de tesorería, supuestamente, allí en la Hermandad.

-¿Qué sanción le pusieron desde el Obispado de Málaga?

-Pues la suspensión por un determinado número de años de ejercicio en la Hermandad y en otras hermandades, cosa que me parece desproporcionada.

-¿Por cuántos años?

-Diez años. Me parece algo desproporcionado e injusto. Incluso en el mes de febrero, mucho antes de abrirse un expediente, envié una carta al señor obispo, solicitándole perdón por aquellos actos que yo hubiera podido haber efectuado y que hubiera ofendido a la jerarquía. Sin embargo, de esa carta no tengo respuesta hasta la fecha. No se concedió perdón en absoluto.

-Con anterioridad o posterioridad a la carta, durante todo este tiempo, ¿ha tenido la posibilidad de entrevistarse personalmente con el obispo?

-Tuvimos una entrevista con el señor obispo en diciembre de 2015. La actuación suya fue desentendiéndose totalmente del tema sin dar ninguna solución. Precisamente lo que queríamos era dialogar sobre la cuestión y que encontrara una solución sobre el tema lo más respetuosa y lo más fácil posible.

-¿Cómo evoluciona ese recurso que tienen interpuesto a la sanción del Obispado?

-Ha evolucionado en que el obispo ha recibido un escrito del dicasterio para laicos, invitándole a que sean revocados los decretos con los que me acusaban y me sancionaban. Es decir, ahora mismo estamos sin acusación y sin sanción. Ha sido revocado.

-Ha ganado el recurso y los cargos y las sanciones propuestas quedan nulas...

-Efectivamente.

-¿Desde el Obispado o desde la Hermandad le han actualizado la situación del proceso?

-No, nada. Conmigo no han vuelto a tener ningún tipo de contacto. Sí he mandado escritos tanto al Obispado como a la Hermandad pidiendo que se me informe por qué no se me han pasado las cuotas. Durante todo este tiempo no ha habido una resolución en firme. Ha habido dos decretos que han dado pie a un recurso correspondiente que ha prosperado. En todo ese tiempo tenía que haber seguido recibiendo cargos de cuotas y comunicaciones de todos los actos y actividades de la Hermandad, porque no he dejado de pertenecer a la Hermandad en ningún momento.

-¿Qué pensó cuando vio las iniciales en aquel famoso comunicado de 2015?

-Lo que pensé es que era totalmente injusto y que el comportamiento del comisario es malévolo al cien por cien. Que si recibió órdenes de que se publicaran las iniciales, es totalmente desproporcionado y fuera de lugar. Estoy acostumbrado a otro tipo de mundo cofrade, porque llevo toda la vida en las cofradías, y he entendido siempre que no debe trascender a la calle nada que pueda perjudicar a la Hermandad o a los hermanos. En definitiva, la Hermandad son los propios hermanos; eso por una parte. Por otra, he leído sus declaraciones en elcabildo.org y las iniciales mías quizá no las conozca su madre; las suyas desde luego no se conocen en Málaga, en el mundo cofrade. Las iniciales mías y la de Jesús en el mundo cofrade de Málaga se conocen para lo bueno y para lo malo. Para lo malo se han encargado ellos de que se conozcan. Para lo bueno ya se conocía de antes. A mí me parece que fue totalmente injusto y fuera de lugar.

-En paralelo al recurso contra la sanción del Obispado, inició un proceso judicial por, lo que entendía, un ataque al honor con ese comunicado. ¿En qué situación se encuentra?

-Este 13 de diciembre estaba citado el comisario y ha presentado un escrito exculpatorio basado en que la demanda estaba fuera de plazo acogiéndose a jurisprudencia que no es compartida en todo el territorio. No obstante, el juez ha estimado el escrito por lo que ha sido archivada. La culpa ha sido nuestra porque esperamos hasta última hora que hubiera por parte del Obispado cierta benevolencia y consideración hacia nosotros, teniendo en cuenta además el Año Jubilar. La decepción ha sido grande.

-¿Por qué se ha llegado a todo esto? Van dos años de intervención y con la sensación de que va todo muy despacio...

-En estos dos años algunas cosas se me pierden de la cabeza porque lo hemos pasado muy mal, tanto a nivel privado como a nivel de la Cofradía. A nosotros nos crucificaron el 5 de febrero de 2015 y después nos llevaron a un calvario, en vez de ser al contrario; hemos sufrido un calvario durante dos años y todavía no lo hemos pasado. Antes de convocarse las elecciones nos advirtieron algunas personas que algo se estaba fraguando contra la Cofradía y contra nosotros. De hecho, tenemos un mensaje antes de la intervención en donde preguntaba por parte de algún miembro de otra cofradía ajena a Las Penas si ya había sido nombrado el comisario para la Cofradía... Ten en cuenta que el nombramiento se produce el 7 de enero de 2015 y ese mensaje fue antes de las elecciones que se tenían que haber celebrado a finales de noviembre del año anterior.

-¿Por parte de quién había interés?

-Por parte del propio Obispado.

-¿Y por qué con Las Penas?

-Me voy a referir a una conversación que hubo en la que estaba presente un señor, que ya ha fallecido y que no puede dar testimonio de lo que voy a decir. Él, directamente a través de terceros, nos la hizo llegar a nosotros. Se había comentado que a las cofradías había que darles un escarmiento o algo parecido; que las cofradías se estaban desmadrando en Málaga en ciertos aspectos y había que darles un correctivo. La oportunidad estaba en Las Penas, que podía ser intervenida. Además, tanto Jesús Mesa como yo habíamos sacado pecho al Obispado, y todo es porque nunca nos hemos quedado callados a los ataques que hemos recibido o a las injusticias que hemos considerado que se habían producido con anterioridad, en otras cuestiones en la que habíamos mantenido disparidad de criterios, tanto con el Obispado como con la misma prensa. No nos hemos callado nunca. Siempre hemos seguido por nuestro camino en lo que hemos considerado que era lo mejor y lo propio para la Hermandad.

-¿Cómo ve a la Cofradía, qué diagnóstico hace?

-La veo hundida completamente. La cofradía de las Penas ya no es lo que era. Nosotros dejamos -y hablo de los últimos 20 años no sólo de mi mandato- una hermandad caminando siempre hacia arriba. En menos de dos años ha perdido hermanos, ha perdido en actividades y la Cofradía en la calle ya no es la misma, ni en otros muchos aspectos de la vida cofrade. Sabemos que después de Feria (o durante la Feria), supuestamente, ha habido quien se ha apropiado de los fondos de la caja del bar y se ha intentado tapar ese asunto. Nosotros lo sabemos, nos ha llegado el comentario y se intenta tapar. ¿Por qué no ha actuado en consecuencia el Obispado con el comisario? ¿Qué es lo que hace el comisario para vigilar o mantener una situación normal dentro de la Cofradía?

-¿Participó en la pasada estación de penitencia?

-No participé.

-¿Pudo ver a la Hermandad en la calle?

-Intenté no verla.

-¿Qué opinión le merece el recorrido que realizó?

-Nefasto totalmente; inapropiado para la cofradía de las Penas que se recoja a las 4.30 de la mañana cuando siempre hemos luchado precisamente por todo lo contrario: que la Cofradía se recogiera lo antes posible.

-Gordillo afirma que se cambió porque en su momento hubo conversaciones de apostar por una vuelta por la plaza del Obispo…

-Eso no es verdad: durante el periodo nuestro nunca se planteó ese recorrido. Jamás.

-¿Qué ha dejado de hacerse en la Hermandad en estos dos años?

-En primer lugar considero que cuando en una Cofradía interviene un comisario, ésta debe seguir su rumbo normal en cuanto a cultos, salida procesional y ya está. Ni hacer ferias, ni otro tipo de actividades que no vienen al caso porque no están recogidas ni en Estatutos, ni absolutamente en nada. El comisario se tendría que haber limitado sólo y exclusivamente a la tarea de administrar la Hermandad: de resolver un problema para lo que fue nombrado y haber convocado las elecciones inmediatamente. Te estoy contando todo esto al margen de la pregunta que me haces. Entiendo que con la resolución de los decretos nos retrotraemos a cuando se revisa el censo, se detectan una serie de errores o irregularidades, como lo queramos llamar. Pues bien, se tenía que haber solucionado en ese momento y haber convocado elecciones. Como no ha sido así, ínsisto, el comisario se tenía que haber limitado sólo y exclusivamente a la celebración de los cultos recogidos en regla y a la salida penitencial de la Cofradía. La Hermandad lleva dos años parada y estoy seguro que si la candidatura de Jesús Mesa hubiera prosperado tendríamos avanzados muchos de los proyectos que iban en su candidatura. Por ejemplo: se hubiera iniciado la construcción del retablo, porque yo tenía ya a personas que iban a contribuir con la madera necesaria para la construcción del mismo. Se hubiera iniciado también toda la azulejería de la capilla, que también había mantenido contactos en ese sentido. Cuando la junta de gobierno ha planteado algún tipo de actividad o acción encaminada a elevar su patrimonio o enriquecerlo, lo ha conseguido. Hablamos de la pintura del techo, por ejemplo.

-¿Ve la luz al final del túnel?

-Veo muy difícil la recuperación de la Hermandad a corto plazo.

-¿Qué haría falta para conseguir normalizar la Corporación?

-En este caso se ha hecho todo lo contrario. Se ha nombrado a un comisario y la Cofradía está más dividida que nunca. Se habla de unidad y no es cierto: allí acuden menos hermanos que antes. Antes estaba abierta todos los días, incluso en verano; y allí acudían todos los días hermanos para una cosa o para otra y había mucho movimiento. Hoy me consta que hay muy poca actividad.

-¿Quedan ánimos para verse nuevamente en el día a día de la Corporación?

-A mí no. Ahora mismo estoy totalmente desencantado con el mundo de las cofradías. Se me ha impuesto un castigo innecesario, injusto. Creo que el mundo de las cofradías, o la cofradía de las Penas, ha perdido a un gran cofrade. No yo, que no soy un gran cofrade, sino a Jesús Mesa y a una serie de persona que teníamos detrás. Insisto, la recuperación de la Hermandad va a ser muy difícil.

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